“Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí”


Hoy el evangelio vuelve a darnos motivos para la esperanza en boca de Jesús. 

Las palabras de Cristo, que pide al padre por sus discípulos, pero también por todos los que creerán en él, serían un enorme alivio en la tribulación para sus primeros seguidores; pero deben de seguir siéndolo para nosotros en la lucha diaria.

Jesús nos lanza además una espectacular invitación en su rezo al padre:  “Que sean uno, como lo somos nosotros “. 

Que aferrados a la confianza en nuestro Señor, sepamos vivir este programa de Evangelio, unidos ya, en este mes que comenzamos, al Sagrado Corazón de Jesús.

                                Vicente Montesinos

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