Hoy celebramos la entrañable festividad de San Juan Bosco, fundador de los salesianos, y apóstol  de la juventud y de la infancia.

Don Bosco, como lo conocemos todos los que hemos estado influidos por sus enseñanzas, tras una difícil niñez, y una ejemplar juventud, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín, en Italia, se dedicó con todas sus fuerzas a la formación de adolescentes.

Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana.

Su dedicación exclusiva, la de recoger a todos los jóvenes desamparados y formar buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Con un estilo paternal, jovial, alegre, y profundo a la vez, fue el padre, maestro y amigo de miles y miles de jóvenes; y hoy sigue siendo modelo para  la juventud.

Sus dos pilares, como el siempre decía, y a los que siempre recurría: la eucaristía, y María.

De María dijo: Ella lo ha hecho todo.

Pidamos a Dios para que por intercesión de San Juan Bosco, los niños y jóvenes de esta sociedad tan complicada, sigan el camino del Señor y no abandonen sus valores.

Pidamos también por los salesianos de Don Bosco, para que sean capaces de seguir con el sueño del santo: ayudar y proteger a los más desfavorecidos entre los jóvenes, sin renunciar a una profunda vida eucarística y Mariana.

Lleno de virtudes y méritos, San Juan Bosco voló al cielo en este día en la ciudad de Turín, en Italia (1888).
Padre, maestro y amigo, los jóvenes del mundo  iremos tras de ti.

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