Después que los magos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al Niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al Niño para matarle». Él se levantó, tomó de noche al Niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
Señor, aún metidos en la navidad, ya quieres hablarnos de tantos inocentes, de tantos mártires que han sufrido, sufren, y sufrirán, por tu causa, y por la maldad del mundo. Gracias Señor por San José, y su testimonio constante de obediencia. Y gracias señor por ayudarnos a ser sensibles y receptivos al dolor de tantos hermanos.

Hoy quiero pedirte Señor, por todos los inocentes que sufren a causa de la desmedida sed de poder de los injustos. Toca con tu gracia los corazones crueles y despiadados, para que reconozcan su propia oscuridad y se abran a tu luz

Anuncios