En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: «Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 
Señor Jesús, acabas de nacer y ya nos avisas de lo que deberemos pasar si queremos ser fieles a ti y a tu mensaje. Hoy el ejemplo de San Esteban, primer mártir del cristianismo, que celebramos en el segundo día de Navidad,da sentido a la vida y a la muerte, a la Cruz y a la luz, a todo lo que tú nos enseñas, que es camino, verdad y vida.

Pidamos a este mártir que sepamos vivir como él, llenos del Espíritu Santo, a fin de que, fijando la mirada en el cielo, veamos a Jesús a la diestra de Dios. Esta experiencia nos hará gozar ya del cielo, mientras estamos en la tierra.

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