En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: «Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí».
Señor, en este día, leyendo tu evangelio, te pido aprender de san Juan. Ser valiente. Allanar tu camino. Sé que es difícil renunciar, sacrificarse, comprometerse… Sé que todo esto no está de moda actualmente. Señor, que sepa mantener mi corazón limpio y alejado de ciertas cosas del mundo. Para que tenga espacio para ti y la misión que me mandas. 

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