Señor, ilumíname para que no me engañe a mí mismo creyendo que es la acumulación de bienes lo que asegura mi futuro.

Lo que tú me pagarás abundantemente es lo que yo haya entregado con generosidad.

Por eso, Señor, enséñame a ver que lo que me queda para el futuro son las obras de amor que haya realizado.

Buenas noches y hasta mañana si Dios quiere.

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