Buenos días nos de Dios y parte en su santa gloria.

Hoy celebramos a Santa Faustina Kowalska, anunciadora de la divina misericordia; esa tan bella devoción a la divina misericordia de Jesucristo, que a la santa se le dijo como debía representar, en esa bella imagen de Cristo misericordioso que todos conocemos, y que con tanto ardor difundió e instituyó en devoción su santidad el Papa San Juan Pablo II.







Santa Faustina nace en Cracovia en 1905 y fallece a los 33 años.
Sus años de Convento estuvieron marcados por los trabajos más humildes, una vida de sufrimiento y dolor, y una profunda unión mística con Dios.








La misión de sor Faustina, consiste en tres tareas: 


  • Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.


  • Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde). A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.


  • La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.

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