Hoy, día de la Ascensión del Señor a los cielos, celebramos además con gozo la festividad de San Pascual Baylón. 


Pascual Baylón Yubero fue un fraile español (Torrehemosa 1540 – Villarreal 1592), franciscano, y santo de la Iglesia Católica con el nombre de San Pascual Baylón.  

 

 
Es patrono de la Adoración Nocturna Mundial, de todas las obras, asociaciones y congresos eucarísticos, además de la ciudad de Villarreal y de la Diócesis de Segorbe-Castellón, en España.


Patrón de las asociaciones eucarísticas

 

 

 

 

Nación un día de Pascua de Pentecostés. De vida humilde; tras el suceso conocido como “milagro de la aparición”, pidió ingresar en la orden franciscana, en el convento de Nuestra Señora de Orito, en Monforte del Cid.  En esta localidad del Reino de Valencia San Pascual tuvo una visión de Jesucristo en la Eucaristía; y allí se halla la Ermita de la Aparición, lo que hace que además de en toda la provincia de Castellón, se le tenga especial devoción en toda la zona alicantina de Orito, Monforte, Elche, Crevillente, Novelda, etc…
 
Y que fueran además puestos por la Iglesia bajo su patronazgo todo tipo de movimientos eucarístico; con especial mención a la Adoración Nocturna mundial. 
 

 

Asceta y místico, desarrolló su fe a través de la caridad fraterna, y defendió la presencia de Cristo en la Eucaristía de los ataques de los protestantes hugonotes cuando cruza Francia como mensajero del provincial de su orden.

 

 

 

Entre los milagros que se le atribuyen destacan la multiplicación del pan para los pobres, la curación de enfermos, el don de profecía y el que narra cómo de una piedra salió agua para unos pobres. La tradición popular afirma que muchas veces orando experimentaba tanta alegría que se ponía a bailar (por eso algunos creen que su apellido es un apodo por esta reacción característica).

 

Tras una vida durante la que cultiva su espíritu con la oración, la escritura y realizando los más modestos trabajos de lego en varios conventos de la zona, murió en el convento alcantarino del Rosario en Villarreal, donde fue refitolero y limosnero, el día también de Pascua de Pentecostés. En dicha localidad castellonense se conservan sus restos.
 
Tras su muerte, sucedió que, durante la Misa de réquiem, en el momento de la consagración, sus ojos se abrieron para adorar al Santísimo Sacramento. 

¡Humildad y Adoración al Señor Eucaristía! ¡Sus señas!


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