EL PARQUE TEMÁTICO DE EMAÚS INCLUYE VER Y ABRAZAR A JESUCRISTO (6). Por Alex Holgado.
Una visión crítica de los retiros de impacto de Emaús (VI)

Álex Holgado
Adoración y Liberación
Visión crítica de los retiros de Emaús
“Sabía que necesitaba sentirlo vivo, sentir su abrazo y vaya si me abrazó”. (https://emaussangerman.com/testimonios-retiro-de-emaus/ )
“En algún momento nuestras miradas se cruzaron (…) Mirarte y dejarme mirar por Ti”. (https://emaussangerman.com/testimonios-retiro-de-emaus/ )
“Estuve sentada en primera fila viendo cómo sucedían milagros. Uno tras otro. Salí anestesiada de tantas cosas vividas”. (https://emaussangerman.com/testimonios-retiro-de-emaus/ )
“Vi al Señor, le sentí. Sentí cómo me estaba agarrando de las manos y me guiaba” (https://www.youtube.com/watch?v=zkE5UMeqEDM , min 21’40”)
“Abro la puerta y me encuentro a Jesús con los brazos abiertos, mirándome. Mientras venía hacia mí, lo que vi fue sus manos, las llagas. Lo vi a nivel transparente, no en carne y hueso. Levitaba hacia mí. Me abrazó y noté el abrazo de Dios” (https://www.youtube.com/watch?v=TFz5eZLLlpk , min 14’)

En anteriores capítulos pudimos comprobar cómo los retiros de Emaús cumplen con varias características propias de una secta, como el secretismo, la usurpación de la autoridad divina, el chantaje emocional o la estructura fuertemente jerarquizada con líderes que utilizan su poder para manipular a quienes están bajo su responsabilidad.
Asimismo, asociamos la oferta que hacen de encontrarte literalmente con Cristo a otra de las características, la generación de un aura de magia y misterio alrededor de sus actividades para atraer a aquellas personas que están buscando respuestas espirituales o fortalecer su fe.
Bajo la óptica de un sano catolicismo, esta propuesta, sencillamente, es sensacionalismo, publicidad engañosa. Cualquier católico mínimamente formado sabe que Nuestro Señor Jesucristo nos espera en Cuerpo, Alma y Divinidad en la Santa Misa o en el Sagrario y que no se muestra con alharacas ni aspavientos, sino más bien lo contrario.
Sin embargo, los párrocos de la iglesia del nuevo paradigma se apuntan a la loca efervescencia de los retiros de Emaús.
A pesar de que la mayoría de ellos desprecian las apariciones y ni mención hacen de las reconocidas hierofanías de los grandes santos, resulta que publicitan los encuentros experienciales/sensoriales con Cristo en estos retiros secretistas y psicoheréticos. Y nada de metáforas ni de formas de hablar: tal cual te lo venden. Y te aseguran también que el manual del retiro fue transcrito por Myrna Gallagher al dictado del Santísimo. ¿Tendrá que ver esta contradicción con el saneamiento de las cuentas de la parroquia que trae consigo el movimiento de Emaús? Seguro que no, la iglesia pobre para los pobres del santopadre Bergoglio no está pendiente de estas cosas…
Pero, ¿cómo hace Emaús para enfervorizar a los participantes del retiro hasta el punto de hacerles ver y hasta tocar a Jesucristo? Lo hemos leído en la entradilla del artículo y testimonios de este cariz abundan y se publicitan como si nada. No son casos aislados.
Vaya por delante que nadie puede arrogarse la facultad de hacer visible a su antojo a Nuestro Señor. No existe este poder, no le ha sido conferido a ningún ser humano. ¿En qué cabeza cabe? Cristo nos garantizó que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos, hasta su segunda venida, pero no como nosotros queramos, sino como Él lo instituyó: mediante la transubstanciación durante la Santa Misa y el resto de sacramentos y eso a través de los consagrados, con la acción del Espíritu Santo.
En cuanto a las revelaciones privadas, la Iglesia advierte que son extraordinarias en cuanto a contadas, enseña que a menudo corresponden a confusiones y previene de la posible inspiración diabólica.
Y es que promover esta montaña rusa de apariciones es una estafa, además de una blasfemia. ¡Por favor! Han montado un circo pseudomístico, un parque temático de la psicoherejía, con el numerito estrella de Nuestro Señor haciéndose presente y saludando en persona a la concurrencia. Y, claro, el show lo peta en el boca a boca entre los incautos. ¡Yo también quiero ver a mijesús! Delirante.
¿Que cómo hacen posible que los participantes de los retiros estén convencidos de haber visto, tocado y abrazado a Jesucristo?
El poder de la sugestión es enorme y es algo antiguo y conocido en muchos campos, incluido el de la publicidad y la propaganda, extremadamente desarrollados en las últimas décadas con la ayuda de la etología y el estudio del psiquismo humano. Basta con combinar diversos tipos de estímulos para excitar la imaginación mediante la emoción y reconducir a los sentidos hacia donde el líder desee. La historia está llena de grupos de culto cuyos integrantes creyeron volar en naves alienígenas o aceptaron inmolaciones colectivas porque Dios así se lo había revelado.
La alteración de la visión del mundo y la realidad es posible, por ejemplo, sometiendo a las víctimas a un régimen de aislamiento, a un estrés físico y psicológico, a una sobreestimulación de sus sentidos, a una autoridad incuestionable que administra el tiempo y los descansos y a la eficacísima presión del grupo. Por supuesto que así es posible ver y hasta abrazar a Jesucristo, a Buda o al Preste Juan de las Indias.
Pues justo en eso consiste un retiro de Emaús.Visión crítica de los retiros de Emaús
De hecho, uno de los riesgos que tienen que paliar en Emaús es el bajón o enfriamiento de la unción que experimentan sus fieles en la etapa del post-retiro. De abrazarse con Jesucristo en el laboratorio de ambiente controlado que es la casa de retiros, a la monótona realidad de la vida parroquial. Es como un síndrome de abstinencia.
De ahí que en no pocas parroquias tomadas por Emaús, amén de sus encuentros grupales donde se trabaja en la fidelización, se promuevan las movidas de la corriente carismática, con sus avivamientos en el Espíritu, sus desvanecimientos en el Señor, sus estrafalarios dones de lenguas, sus profecías de corto recorrido y demás quincalla taquicárdica. Pura metadona de mantenimiento para suprarrenales hiperestimuladas.
Porque el retiro de Emaús -recordemos su calificación de “retiro de impacto”- es, realmente, una auténtica montaña rusa emocional y un maratón en lo físico y lo psicológico. En 48 horas, se desarrollan diez intensas actividades y otras tantas charlas o testimonios, sin contar las misas, confesiones y lecturas de la Biblia. El cronograma no deja apenas descansos a unos participantes expuestos a una continua conmoción –alentada subliminal y tácitamente- y sin tiempo para asimilar lo experimentado.
Según el teólogo y psicólogo Manuel Barrios (https://www.manuelbarriosprieto.com/2011/03/sectas-iglesia-catolica-y-realidades.html ), las organizaciones sectarias buscan el agotamiento físico y psicológico, a través de sesiones intensivas con repetición continuada del mismo mensaje. “Se debilita así –explica- el pensamiento racional y crítico y la persona llega a confundir lo consciente con lo inconsciente”.
Barrios añade que, durante las sesiones, las sectas suelen usar cánticos, mantras, recitación de consignas o memorización de frases. Ya hemos mencionado la importancia que el manual concede a la música, asignando a por lo menos un equipo de dos personas la tarea de hacer sonar las canciones concretas que vienen determinadas para cada momento.
Por cierto que la mayoría de estas son de factura evangélica, desoyendo conscientemente la recomendación que al respecto establece la Iglesia y la advertencia de que la letra de los cantos transmite una teología desviada y perniciosa que afecta a la “identidad” católica y a la propia vivencia de la fe. En el numeral 1158 del Catecismo, se indica que es bueno fomentar el “canto religioso popular” conforme a las “normas de la Iglesia” con textos que deben estar “de acuerdo con la doctrina católica”, y no solo se refiere a la liturgia, sino también a los ”ejercicios piadosos” en general (SC 118). De hecho, la música ha sido tradicionalmente un medio principal de enseñanza y evangelización, no es ningún aspecto baladí.
¡Y luego resulta que la docena larga de canciones determinadas por el manual son protestantes! ¿Qué sucede? ¿Acaso el Espíritu Santo que inspira a Emaús puede contradecir lo que dicta la Iglesia? En este punto, vuelvo a señalar a los párrocos y sacerdotes que promueven el movimiento de Emaús y lo supervisan: ¿a qué o a quién sirven, realmente? Está claro que a la salud de las almas que pastorean, no.
Al mismo tiempo, decíamos, las sectas suelen ‘bombardear’ con mensajes, convenciendo por repetición más que por argumentación, en sesiones intensivas y sin el adecuado descanso entre ellas. “Todo esto –señala Manuel Barrio- hace que nuestra racionalidad vaya cediendo por cansancio y terminemos tragándonos todo lo que nos dicen y perdiendo el contacto con el mundo real”.
Está científicamente documentado el trastorno psicógeno colectivo, popularmente conocido como histeria colectiva. En un grupo sometido a la debida presión las psicologías personales se diluyen y se impone el “alma colectiva emergente” que se ha programado, en la que se hace posible imponer sugestiones sensoriales, incluso visiones que nada tienen que ver con la realidad y sin que se produzca necesariamente ningún trastorno a nivel individual.
Y señalemos que en este estrés generado y alimentado de dinámicas y actividades, hay un objetivo transversal: hacer que los neófitos identifiquen al líder de grupo o a sus ayudantes con el Señor.
Para ello el manual hace que se ponga especial esmero en la cena o “ágape” del viernes, cuyo inicio debe estar presidido, invariable y solemnemente, por la partición del pan. Las instrucciones son muy claras y precisas para hacer de ello un auténtico ritual.
En primer lugar, conviene precisar que cada participante está asignado a un grupo de seis, con sus correspondientes líderes, colíderes y servidores, y cada uno de estos grupos tiene su mesa. Los puestos en la misma están estratégicamente asignados. Una vez sentados y de manera ceremoniosa en medio de un “silencio total” –que el manual significa como “muy importante”- y a la luz de las velas, “el líder parte el pan con la mano y se lo pasa al resto de la mesa, que también lo parten con la mano”.
No hace falta recordar qué se pretende evocar con este ritual. Tampoco los participantes desconocen el pasaje de los discípulos de Emaús, que reconocieron al Señor al partir el pan, y que previamente les ha sido leído y explicado.
Al margen del cierto poso profanador que se deriva de reproducir un gesto cuya ritualización la Iglesia reserva en exclusiva al sacerdote, los neófitos captan con ello una clara indicación para ver en su líder a Jesucristo y entregarse, por lo tanto, a lo que él dictamine. Máxime en un entorno desconocido en el que dependen en todo y para todo de la organización, que, dicho sea de paso, juega siempre con las cartas marcadas.
¿Por qué decimos esto? Porque hacen trampa, engañan, ya que, en el caso de los retiros para hombres, el líder de mesa y los servidores que se sientan en ella entre los caminantes, actúan como infiltrados. Es decir, no están identificados como miembros de la organización, sino como unos participantes más, para así ganarse su confianza.Visión crítica de los retiros de Emaús
Se trata de una técnica clásica de las sectas, tal y como menciona Manuel Barrios, quien menciona la ventaja de los grupos pequeños para aprovechar la presión que tiene sobre el individuo el comportamiento de sus iguales. “El hablar de la propia vida en pequeños grupos es un arma psicológica muy potente –señala-, sobre todo si el grupo está pilotado por ‘infiltrados’. Por eso la terapia de grupo es tan eficaz para la modificación de la conducta”.
Y por si acaso se dieran resistencias, el manual prevé una reunión de coordinadores con los líderes y colíderes de mesa “con el objeto de revisar y discutir las situaciones particulares de los caminantes, con el fin de tomar las acciones correspondientes”. Además de intensificar la oración, ¿a qué acciones se refiere?
De esta manera, no sorprende que abunden los neófitos que testimonian haber visto al Señor en el líder, en su guía. Tal cual. Estos han sido unos receptores modelo, han asimilado perfectamente el mensaje subliminal y explícito que se les ha inducido, y son los que propagarán a los cuatro vientos la “experiencia única” de Emaús, donde, si te abres y no te resistes a su Amor, te vas a tropezar con Jesucristo (https://emaussangerman.com/testimonios-retiro-de-emaus/ ). Claro que sí, y no seas incrédulo, sino creyente. En Emaús y sus líderes, por supuesto.
¿Y qué hacer con las resistencias y prevenciones psicológicas normales de los participantes? Para eso están las técnicas de manipulación ya mencionadas y otras, como las dinámicas de grupo o las terapias mindfulness, Gestalt, Programación Neurolingüística (PNL), etc, que incluye el manual de Emaús –y que desconocen los afectados- y que abordaremos en el próximo capítulo, si Dios nos lo permite.Visión crítica de los retiros de Emaús
Visión crítica de los retiros de Emaús
Acceso a los Capítulos anteriores:
- Capítulo 1:
¿RETIROS ESPIRITUALES O MERCADOTECNIA DEL ESPÍRITU? Por Alex Holgado.
- Capítulo 2:
¿SIMBOLOGÍA ROSACRUZ EN UN APOSTOLADO CATÓLICO? (2). Por Alex Holgado.
- Capítulo 3:
¿EL TRIUNFO DE LA COSMOVISIÓN PAGANA EN LA NUEVA IGLESIA BERGOGLIANA? (3). Por Alex Holgado.
- Capítulo 4:
¿ACEPTAR UNA MÍSTICA ESOTÉRICA AL GUSTO DE LA MODERNIDAD? (4). Por Alex Holgado.
- Capítulo 5:
UN MANUAL CON LOVE BOMBING E INSTRUCCIONES PARA EL CHANTAJE EMOCIONAL (5). Por Alex Holgado.
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