Salmo 91: Un Refugio de Paz y Protección Divina
El Salmo 91 es uno de los textos más poderosos y consoladores de la Biblia. Conocido como el "Salmo de la Protección"
Salmo 91: Un Refugio de Paz y Protección Divina

El Salmo 91 es uno de los textos más poderosos y consoladores de la Biblia. Conocido como el “Salmo de la Protección”, ha sido recitado a lo largo de los siglos por aquellos que buscan refugio en Dios en tiempos de peligro, angustia o incertidumbre. Su origen se encuentra en la tradición hebrea, y su autoría es atribuida, según algunas interpretaciones, al rey David o a Moisés.
Este salmo exalta la confianza en Dios como escudo y fortaleza, asegurando que quienes habitan “bajo la sombra del Altísimo” estarán protegidos de todo mal. Sus versos evocan imágenes de seguridad divina, liberación y auxilio en momentos de prueba.
Te invitamos a leer y meditar en el Salmo 91, dejando que sus palabras llenen tu corazón de paz y fortaleza. Es un recordatorio de que, sin importar las circunstancias, Dios es nuestro refugio y protección constante.
SALMO 91
El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo al Señor: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
El te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá,
y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno,
ni saeta que vuele de día.
Ni pestilencia que ande en oscuridad,
ni mortandad que en medio del día destruya.
Caerán a tu lado mil,
y diez mil a tu diestra;
más a tí no llegará.
Ciertamente con tus ojos mirarás
y verás la recompensa de los impíos.
Porque has puesto al Señor, que es mi esperanza,
al Altísimo por tu habitación.
No te sobrevendrá mal,
ni plaga tocará tu morada.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y el áspid pisarás;
hollarás al cachorro del león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé;
con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida,
y le mostraré mi salvación.
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