Benedicto XVI, retrato de la familia papal: cuadro de Natalia Tsarkova. Por Andrea Cionci

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Por Andrea Cionci

Para Adoración y Liberación

 

 

Traducción autorizada: Maria Luisa Perez Gherlone

20 de noviembre de 2022

 

Por fin ha caído el lienzo: una obra realizada en dos años ha mostrado al Papa Benedicto tal y como es hoy. En torno a él, en el claustro del monasterio Mater Ecclesiae, se reúne lo que queda de la familia papal: ya no son protonotarios, capellanes, limosneros, fino el fidelísimo monseñor Gaenswein, que, con una fina pluma, anota diligentemente las palabras de Benedicto XVI -como Baruch, secretario del profeta Jeremías- para referirlas al exterior . También están las Memores Domini, las mujeres piadosas que cuidan de la persona del Papa. Monseñor Georg Ratzinger, apenas en segundo plano, “tras el velo” de la muerte, vigila a su hermano Benedicto XVI, el pontífice más longevo de la historia, como recordó su biógrafo Peter Seewald durante la conferencia del 30 de octubre en Madrid.

Así, Natalia Tsarkova, famosa pintora rusa e inspirada intérprete de una comisión papal, mostró al público, el 3 de octubre, una gran composición artística, llena de luces inesperadas, sombras transparentes, velos iridiscentes y simbolismo alegórico.  .

En el monasterio, el ambiente general es coruscante, dramático, pero cargado de una íntima serenidad y de amor por un Papa todavía lúcido y valiente en su fortaleza. En efecto, se vislumbra la luz del amanecer: parece ese mundo nuevo del que habla Benedicto al que siente que ya pertenece, pero que aún no ha comenzado.

“La estrella de su pontificado brillará siempre entre nosotros”, explicó Card. Sodano inmediatamente después de la Declaratio de 2013 y, como una estrella, aunque fugaz, brilla el escudo del Papa Ratzinger. El símbolo -heraldicamente elegante y original- de su pontificado que se mantiene desde 2005: aunque ya no sea el “pontífice sumo” como dijo en Castelgandolfo en 2013, el Papa Benedicto lo ha conservado.

En el cuadro, realizado por Tsarkova por iniciativa propia, (pueden admirarlo AQUÍ) la monja de la derecha cose un botón en la sotana blanca de Benedicto, con los 33 ojales, tantos como los años de Cristo. Esa sotana que el Papa Ratzinger conservó porque, como escribió al vaticanista Tornielli en 2016, era “lo más práctico y no tenía otra ropa disponible”. , otra Memores desplegando un mantel, con el mismo gesto que una Verónica.

Llama la atención el ángel de la guarda con armadura: iconográficamente se parece al arcángel Miguel, una figura escatológica, (en la que no es difícil reconocer  la l pintora), arrodillada y con una mirada adoradora hacia el Santo Padre, mientras le entrega papeles, documentos y un gran libro cerrado. Tsarkova explica que el ángel señala los otros libros apilados, diciendo: “Santo Padre, mira estos libros que has escrito. Hay mucho más que publicar para dar luz a sus escritos”. Y de hecho lo hay, dado el poder del error y la incomprensión que se cierne sobre este gran papa.

Y las rosas, traídas por una Memores, recién recogidas en la rosaleda, símbolo de la Virgen, pero también del martirio. Después, los detalles, el gato rojo del Papa Benedicto en el exterior de San Pedro: la pequeña bestia, con su conocido significado espiritual cristiano, se lame la pata porque -los rusos creen- está esperando a un invitado que está a punto de salir del Vaticano: Francisco.

Arriba, la paloma del Espíritu Santo que, gracias a la investidura divina, asiste al sucesor de San Pedro cuya basílica, templo del Señor, como para Jeremías, es inalcanzable para el Benedicto XVI de 95 años. En la parte inferior, a la izquierda, el altar de la misa antigua, recuerda el Summorum Pontificum, el motu proprio con el que el Papa, en efecto, restauró la misa en latín.

Las manos del Papa Ratzinger están unidas por el rosario, una cadena de amor a Cristo y a María, a la que está muy unido. Alrededor de su cuello, más grande y pesada de lo que se percibe, la cruz, de oro; en su dedo anular, lo que no es el anillo piscatorio, (como escribieron) que se rayó y no se rompió, se apartó, sino el anillo conciliar que devuelve -realmente- a San Pedro.  El detalle más significativo, en primer plano, es el agua, símbolo de esa purificación de la Iglesia llevada a cabo por Ratzinger, sobre la que se refleja el propio Papa mientras toca el piano. Parece escuchar esa música suya en la que hasta las pausas son expresivas: “Dum tacet clamat”, comentó el arzobispo Gaenswein. AQUÍ

Es increíble cómo las intuiciones del artista, espontáneas y muy poco consensuadas, contaron con la plena aprobación del Papa Benedicto, que comentó, con su voz larga sutil que pocos entienden: “Es perfecto: si el artista lo quiso así, el Señor lo quiso”.

En definitiva, por fin un código expresivo, un lenguaje que todo el mundo puede entender, para una gran obra que será donada a la Iglesia, destinada “a los que tienen ojos para ver” y que permanecerá durante siglos.

 

 

 

 

 


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1 comentario
  1. Alberto Ramón Althaus says

    Muchos dicen: “Hay un papa que no puede ser juzgado por nadie, (o sea, dicen “quién soy yo para juzgar” al papa), o sea, los católicos no podemos juzgar si el papa es católico o no porque no sabemos lo que es ser católico si no nos lo dice el papa y, entonces, viene el papa y dice y hace cosas no católicas.”
    Les respondo: a Bergoglio lo sostienen en su sitio todos los que lo llaman papa y los que asis-ten a misas en las que se los llama papa.
    Dios enseña en las Sagradas Escrituras que: Un católico puede conocer su fe, no necesita de nadie una vez que ha recibido la fe íntegra y el catecismo para conocer su fe y conocer los mandamientos y si algún apóstol o sucesor de los apóstoles (entre los cuáles están los sucesores de Pedro) o, incluso, un ángel en el Cielo enseña algo en contrario sea anatema; el católico puede juzgar si alguien es o no es hereje sostener lo contrario es contrario a la religión y la moral de siempre; un católico puede conocer a una persona o a una institución por los frutos por lo que puede conocer y juzgar si alguien se comporta como católico o como hereje; un ca-tólico es capaz de conocer lo que debe hacer por los signos de los tiempos y debe estudiar los signos de los tiempos y la crisis actual de la Iglesia para ver en ella tipos o antitipos del Apo-calipsis y si ve tipos o antitipos del Apocalipsis, debe enseñar la Segunda Venida de Cristo pronto.
    No es Bergoglio ni la jerarquía los que determinan los mandamientos ni es capaz la jerarquía y Bergoglio de comportarse como dioses conocedores del bien y del mal y establecer que los mandamientos ya no corren sin pecar gravemente ellos y establecer una nueva religión contra-ria a la que se ha recibido siempre.
    Repiten en ello el pecado original originante de Adán y Eva de querer ser como dioses y rebe-larse contra Dios e incluso darle muerte, repiten el pecado original consumado en el deicidio de Cristo que Él transformó en sacrificio para la salvación de muchos y confirman el deicidio de Cristo y lo repiten con el pecado original esjatológico de pretender apropiarse de la Iglesia de Dios bajo la excusa del espíritu y pretender dar a Cristo en la Eucaristía a los que están en pecado, o sea, al Dragón y al Mundo.
    El ecumenismo global como lo plantea Bergoglio, o sea, una manifestación de Dios bajo la forma de un poliedro es una herejía politeísta y quienes construyen esta Iglesia global no son católicos porque se han negado a enseñar a Cristo crucificado y a evangelizar.
    Se han ido lejos del Esposo y han adulterado su fe.
    A esto se lo llama apostasía general, misterio de iniquidad y abominación de la desolación o, como lo explicó Castellani, la peor de la inmundicias.
    Uds. puedan decir “nosotros hemos defendido la fe y fuimos buenos católicos, dijimos que es-tábamos en contra de Bergoglio, muchas veces, en escondidas y en secreto y en otras de ma-nera pública pero nunca discutimos su autoridad”.
    ¿Qué discuten entonces?
    Si le reconocen autoridad ¿de qué se quejan?
    Uds. son los que le dan la autoridad mundana y lo sostienen en la autoridad, Uds. les permiten todas las cosas que ha hecho porque lo reconocen como papa y reconocen su Iglesia bergo-gliana y pertenecen a ella.
    ¿De qué se quejan?
    Si Uds. están en comunión con Bergoglio todos y cada uno de los pecados cometidos por Bergoglio y la Jerarquía en comunidad pesan sobre todos Uds. ya sean pecados cometidos contra Dios, contra la santa Iglesia, contra la humanidad por la falsa pandemia, la promoción del comunismo, etc.
    Uds. son los que lo apoyan y están en unidad con él y lo llaman papa y dicen que no se lo puede juzgar, a Uds. por sus frutos se los conoce.
    Han preferido los templos juntos a los herejes a perder los templos y conservar la fe, han pre-ferido los templos a la fe como señalaba San Atanasio a los arrianos.
    Bergoglio no es católico pero Uds. lo llaman papa y en las misas rezan por él como si fuera santo Padre.
    Bergoglio no junta sino desparrama y Uds. con él, en comunidad con él, desparraman y sus culpas pesan como las de una mala Mujer que no se arrepiente ni enmienda sino que colma la medida de sus pecados.
    Y por eso están inquietos en el corazón y no tienen ninguna frase inspirada por Dios para de-fenderse.
    No han dado el buen combate y permanecen estériles como la higuera, Uds. son la higuera que no da frutos y será maldecida.

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