Los valores morales. Por el Pequeño Cirineo

La moral cristiana defiende la vida frente al aborto, aboga contra el suicidio, la eutanasia, y el exterminio de los pueblos. Deja clara la postura frente a la poligamia, la homosexualidad, la prostitución...

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Por el Pequeño Cirineo

 


Vivimos en una sociedad donde grandes masas de gente ignoran las reglas morales, estamos en una de las más grandes crisis de la historia, como nunca antes conocida.

El hombre de este tiempo carece de muchas respuestas morales hacia muchas actitudes, por tanto es urgente replantearse que es muy peligroso caminar hacia un futuro digno en estas condiciones.

Nuestro estilo de vida actual exige un cambio radical, el hombre de nuestra época sólo vive para tener más y más, más poder, más cosas materiales, más fama, más placer… En una búsqueda constante y compulsiva de cosas superficiales que cada día trae más problemas a la sociedad.

La falta de moral es tan grande, que da la sensación de que poco o nada podremos hacer, y realmente nos sentimos abrumados.

Hoy día son pocas las personas que buscan una vida con reglas morales , pocas son las que se comprometen con la sociedad para mejorarla, para humanizarla, para acercarla a la luz de la verdad del Evangelio.

Tristemente las nuevas generaciones se han apartado de Dios. Se han zambullido en el mundo material ,olvidando el espiritual.

Los hombres y mujeres de hoy día en su mayoría, son totalmente permisivos, viven en la vida de una forma frívola y desarraigada a la verdad.
Incluso dentro de los grupos y comunidades católicas se denota cierto desconocimiento de las leyes morales y éticas.

Urgentemente se necesitan jóvenes y adultos comprometidos, solidarios, con coherencia, que ejerzan el respeto y el amor que El Señor nos muestra en el Evangelio.

La moral cristiana aunque nos obliga a ir contracorriente nos conduce hacia lo correcto, hacia lo bueno, a sacar lo mejor del ser humano.

Hoy día la conducta de muchos jóvenes está regida por lo que les apetece, les gusta o desean, dejándose llevar por el capricho y el egoísmo.

Debemos buscar el sentido profundo de la moral cristiana, sabiendo que aunque no gusten ciertamente algunas de las normas que de ella prenden, son esenciales para afrontar la realidad de la vida diaria.

Si conocemos y respetamos las reglas morales, los robos ,las mentiras, los asesinatos, la maldad… disminuirían drásticamente.

Toda sociedad necesita unas reglas morales para que las cosas se hagan bien y da igual si hay grupos que no están de acuerdo ,porque sean muchos o pocos ,hay que cumplir las normas morales para el bien de toda la sociedad.

La moral no se toca, ni es exclusiva de unos pocos ,queramos o no reconocerlo es la base de la existencia humana y es algo inmutable que no debe cambiar.

La moral nos exige ser de una manera determinada y tiende de forma innata al bien y a lo bueno que hay en cada hombre. Si hacemos caso omiso de las reglas morales nos convertimos en seres inmorales perjudicando tremendamente a la familia a los amigos a toda la sociedad.

La familia ocupa un lugar muy importante dentro de la sociedad, por ello es tan importante educar en valores morales a las personas, porque esas personas crearán una sociedad justa y en la verdad.

Una sociedad sana y estable, donde los grupos vecinales culturales y profesionales sienten las bases y sean muro de contención contra las aberraciones morales que se cometen a diario.

Tiene por tanto un papel muy importante en esta sociedad la moral cristiana.

La conducta del hombre está condicionada por muchas causas, pero eso no significa que podamos saltarnos el condicionamiento moral.

La religión católica ,debe siempre crear una base fuerte y auténtica en la verdad que sea consistente y eterna, porque esta parte de Dios y termina en Dios.

Una moral ejercida desde la perspectiva de Dios tiene algo importantísimo que es la trascendencia y la radicalidad.

Al Señor no le basta con que seas tibio.

Él mismo dice:

“O estás conmigo o estás contra mí”

 

La moral cristiana defiende la vida frente al aborto, aboga contra el suicidio, la eutanasia, y el exterminio de los pueblos.
Deja clara la postura frente a la poligamia, la homosexualidad, la prostitución…

La moral cristiana significa un avance para una sociedad más justa y más humana, una sociedad donde se vivan menos crisis y donde la humanidad entera vaya tomando consciencia de los derechos y de la dignidad humana de cada uno niños jóvenes y adultos que la integran.

Es importante tomar conciencia moral de toda la humanidad ,para poder llegar a la verdad del Evangelio que nos muestra un mundo mucho más hermoso, equilibrado, sano y feliz.

Que Dios te bendiga

El pequeño Cireneo

 

 

 

 

 

 

 


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1 comentario
  1. Alberto Ramón Althaus says

    La falta de vergüenza y ser sinvergüenza
    The Wanderer ha escrito un artículo muy malito con un mal comienzo y con un mal desarrollo, falta estilo y clase y empieza mal porque empieza como el zorro diciendo que las uvas están muy verdes.
    ¿Cómo empezaría a hablar alguien que no cree en el Apocalipsis para nombrar cosas apocalípticas?
    Como empieza The Wanderer rechazando a los grandes escritores del tema. “¿Cómo alguien puede hablar de caballeros y no creer que existen asuntos de caballería?” Es la gran pregunta de Chesterton que queda en el aire en el artículo de The Wanderer.
    Empieza The Wanderer diciendo cosas increíbles pues afirma que cuando era adolescente se había aficionado a la lectura de novelas de corte apocalíptico.
    Cuestión bastante difícil de creer porque ese tipo de novelas no son fáciles de conseguir y menos de leer, pero The Wanderer afirma haber leído en la juventud a Juana Tabor – 666 de Hugo Wast; El Señor del mundo, de Benson; El anticristo, de Soloviev que se llama en realidad “Los tres diálogos y el relato del Anticristo” y “Los papeles de Benjamín Benavides” de Castellani y por si fuera poco agrega: “entre otros”.
    Ello para que sepan que The Wanderer es muy versado en temas de Apocalipsis y que lo ha dejado de lado por ser para mentes jóvenes y débiles.
    Esto lo dice con una lengua escrita que en la pantalla parece que se desdobla y que se parece a una de las formas tomadas por el padre de las mentiras.
    The Wanderer afirma que cuando era adolescente había leído esos libros y afirma que algunos años después quiso volver a esa literatura pero ya no pudo, cuestión extraña porque ninguno de esos libros los considero adecuados para adolescentes sino más bien para personas con cierta madures intelectual, no son lecturas fáciles pero The Wanderer a pesar de que afirma que los leyó cuando era adolescente afirma también que de adulto fue incapaz de volver a esa lectura.
    Es como si alguien afirmara haber leído la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino de joven pero que cuando quiso volver a leer ya grande fue incapaz de seguir esa lectura.
    Conociendo la existencia de tantos mitómanos en una sociedad de mitómanos sabemos que como el injusto no es libre de realizar acciones justas, el mentiroso no es libre de decir la verdad pero el pecador puede decir la mentira que no quiere y no decir la verdad que quiere.
    Pero supongamos que aceptamos el supuesto de que alguien cuando era joven leyó la Suma Teológica y, luego, no pudo volver a leerla, en mi caso debería decirle “de joven sin duda eras un genio” “¿Qué te pasó después?” “¿De adulto te dedicaste al boxeo profesional y recibiste muchos golpes en la cabeza?” Y lo miraría como a un desgraciado.
    Porque debo decir que para mi no fue fácil la lectura de “Los papeles de Benjamín Benavides” y, tampoco, “El Señor del Mundo”.
    No son lecturas para jóvenes salvo que uno hubiera leído estas obras como si pintara.
    Afirma The Wanderer que dichos “autores pintaban una iglesia apóstata que hacía la mar de disparates, fantasías puras, toscas en algunos casos.”
    Allí déjenme dudar de que haya leído “El Señor del mundo” de Benson porque no hay en él una iglesia apóstata, hay algunos sacerdotes y obispos que pierden la fe pero hay en la ciudad de Roma toda una Iglesia tradicionalista que se mantiene firme en la fe y no hay apostasía.
    Con respecto a “Los papeles de Benjamín Benavides” del P. Castellani debo agregar que la trama de la novela sucede en Roma después de la Segunda Guerra Mundial y en una novela realista, lo que el viejo Benjamín Benavides hace durante la novela es una interpretación personal del Apocalipsis pero no hay algo de otra índole, no hay disparates ni fantasías puras sino una novela realista que The Wanderer no leyó.
    En cuanto a la obra de Hugo Wast no hay una verdadera Iglesia adulterada o una verdadera apostasía de la Iglesia si bien existe un religioso que se convertirá luego en el Falso Profeta no es papa ni mucho menos pero sus características son muy actuales y se asombraría The Wanderer cuánto si la leyera.
    No la he leído pude conseguir un audiolibro por capítulos aquí pueden ingresar para ver lo mal que escribe Hubo Wast y la pésima calidad de la novela en un audiolibro https://www.youtube.com/watch?v=USQvfoIXtIs&list=PLwxw32BbbES3Q1sFZDuJA-TlYKVNK2D9f&index=1
    Sigue “The Wanderer” “me pareció que Hugo Wast o que Benson no eran más que literatos ingenuos y mediocres que exageraban recursos literarios y les salía bastante mal.”
    Primero esto sólo lo puede decir un adolescente pero no un adulto, un adulto sabe que Hugo Wast fue el mejor novelista argentino con la mayor cantidad de libros traducidos a otros idiomas, esta apreciación implica que el lector no sabe apreciar la profundidad de ciertos diálogos y de ciertas afirmaciones y su extraordinaria belleza.
    Deberíamos considerar la posibilidad de que The Wanderer no haya sabido contemplar la belleza literarias de esas obras y comprender su profundidad pero eso podría serle excusado de no ser que cuando era joven les era fácilmente accesibles y las leyó todas.
    No ver de adulto la belleza y profundidad de Benson no es tan grave como haber manifestado que sí las veía de joven.
    Luego, introduce una mención a Monseñor Panchampla que es de “Su Majestad Dulcinea” y no de “Los papeles de Benjamin Benavidez” novela realista que si la hubiera leído The Wanderer hubiera comprendido que no entra en su clasificación (por mi parte, no creo que la haya leído y si la leyó no la entendió porque en mi caso necesité de varias lecturas para apreciarla).
    Acusa a los novelistas arriba mencionados de “fantasías (…) descabelladas y grotescas de los autores apocalípticos.”
    Con esta última expresión incluye The Wanderer a todos los autores apocalípticos, a saber, a Daniel, a los evangelistas de los evangelios sinópticos y a San Juan Apocaleta junto con los Padres de la Iglesia y grandes exégetas y doctores de la Iglesia.
    Por otra parte, no puede a un novelista que trata de temas futuros achacarles fantasías descabelladas y grotescas porque es evidente que todo novelista que escribe sobre un futuro lejano no puede dejar de recurrir a la fantasía e imaginación, incluso es muy bueno que lo hayan hecho y, en cuanto, a los errores groseros le ofrecemos a The Wanderer Panchampla la posibilidad de demostrar cómo nos equivocamos en nuestra defensa de los novelistas y podrá en el próximo artículo explicarnos cómo será el Mundo y la Iglesia dentro de sesenta años (si el Apocalipsis no viene antes) y podrá demostrar su sabiduría para no errar en las cosas futuras sobre las que no es posible tener ciencia cierta salvo que hayan sido reveladas por Dios.
    Le recordamos a muchos católicos de la jerarquía o de a pie que si no creen en la Segunda Venida es porque no creen que Cristo resucitó y si no creen ésto vana es su fe.
    A ver, The Wanderer, para un ateo es una fantasía descabellada y grotesca pensar que Dios envió diez plagas a Egipto y abrió las aguas del mar para que su pueblo escapara, para un ateo es una fantasía descabellada y grotesca afirmar que Cristo es el Hijo de Dios que realizó milagros y que resucitó y, por supuesto, será una fantasía descabellada y grotesca afirmar que va a haber una segunda Venida de Cristo.
    Sin embargo, hasta para un ateo no es ya una fantasía descabellada y grotesca las interpretaciones que da Castellani del Apocalipsis pues sobre “su imagen será vista en todo el mundo” Castellani dice que hoy es posible por la televisión, “un ejército de 200 millones de hombres” fueron los que estuvieron trabajando en el frente y en la retaguardia en la Segunda Guerra Mundial y pueden existir en una tercera Guerra Mundial, “hacer bajar fuego del Cielo” no es hoy una fantasía, que se destruya por las nuevas bombas como señala Benson y Hugo Wast “una ciudad en una hora” no es una fantasía sino un aporte increíble de los novelistas que se anticiparon a las bombas nucleares lo mismo hizo San Juan con la profecía.
    Podría seguir con los aportes de estos autores como Soloviev viendo en China un peligro que hoy está presente pero de otra forma.
    Como dice Castellani algo que antes parecía fantasía descabellada, luego, termina no siéndolo porque estamos más cerca del cumplimiento de la profecía.
    Si The Wanderer hubiera leído “Los papeles de Benjamín Benavides” sabría todas estas cosas y muchas más.
    The Wanderer no se hubiera maravillado que Bergoglio superara muchas de estas “supuestas fantasías” y que se estuviera dando lo que The Wanderer se niega a aceptar, la apostasía de la Iglesia y una crisis en la Iglesia de tales proporciones que parece ser la última.
    Porque si bien Dios ha realizado la promesa de que las puertas del infierno no prevalecerán sobre Ella, también, ha afirmado que si no acortara los tiempos ni los elegidos se salvarían y que para que se salven serán acortados.
    Pero hay demasiados signos para que no podemos hablar mal alegremente de los autores apocalipticos, es decir, aquellos que tratando el Apocalipsis no sólo desde el punto de vista novelesco sino filosófico como Josef Pieper o teológico como Castellani y Hugo Wast han permitido que nosotros podamos comprender mejor y no se los puede rechazar olímpicamente y ponernos a comer y beber sin grave responsabilidad y culpa.
    Y hasta se le dificulta a The Wanderer encontrar una palabra para describir lo que pasa en la Iglesia que no sea apocalítico y que no lo reenvíe de vuelta al Apocalipsis y a los autores que lo trataron, de allí, que ataque primero las novelas y, luego, ataque a los autores apocalípticos como si de novelas se tratara.
    Hoy dice The Wanderer hay cosas que supera las fantasías más descabelladas y grotescas del Apocalipsis y, sin embargo, The Wanderer no cree y no cree no porque le falten signos como el mismo reconoce que existen sino porque no quiere creer.
    “Ha cesado el sacrificio perpetuo” por orden de la Iglesia pero no durante tres años y medio.
    Ha aparecido la Bestia del Mar, ese imperio global de que nos hablan Soloviev, Benson, Castellani, Hugo Wast, etc.
    Por supuesto, que ese imperio global masón se ha manifestado por la falsa pandemia.
    Hoy hasta The Wanderer debe reconocer que Castellani se quedó corto con la apostasía de la Iglesia y las barbaridades que se ven pero The Wanderer se considera eximido de creer y predicar el Apocalipsis, se considera un prudente y a los católicos esjatológicos los considera necios y dice, muchas veces, en sus artículos que todo esto ha pasado antes pero si hubiera leído a Castellani sabría que toda crisis de la Iglesia es un tipo del antitipo final una prefiguración del Apocalipsis y entendería muchas cosas.
    Supongamos que The Wanderer se pone a leer La Divina Comedia y nos dice que esa obra es grosera y descabellada.
    Nosotros nos sentiríamos ofendidos por ofender a tan grande poeta y a nuestra inteligencia.
    Hubo gente en la época de Dante que decía allí va el hombre que estuvo en el infierno.
    Por supuesto nosotros no creemos que Dante haya estado en el infierno y él tampoco pretende eso y, sin embargo, es una obra necesaria para entender el infierno aunque no creo que los que la leen la entiendan literalmente y no creo que nadie acusaría a Dante de tener una imaginación grosera salvo un grosero.
    No entender lo que es la importancia de la imaginación en el novelista cuando trata cuestiones del futuro, no comprender las metáforas y alegorías de los autores que han tratado el Apocalipsis demuestra no haber leído a Los papeles de Benjamin Benavides y otras obras sobre el tema donde Castellani explica que San Juan no tenía otra forma de expresar cosas que sucederían en el siglo XXI que por ciertas imágenes que son las mismas que encontramos en Daniel y que los santos Padres han entendido que se referían a Imperios, herejías y a Iglesias globales.
    Un hombre del siglo I que se pusiera delante de las realidades humanas del siglo XXI no tendría otras palabras para expresar lo que veía más que las que utilizó.
    “Y habrá guerras y rumores de guerra” es que no es todo un signo que terminada la falsa pandemia continúe una falsa guerra hecha para empobrecer y preparar el gobierno global.
    Es pecar venial y, quizás, mortalmente atacar por medio de artículos a los autores apocalípticos empezando por criticar a los novelistas, es decir, a aquellos que han tenido la prudencia de utilizar la novela como género literario para tratar temas futuros muy difíciles de explicar y entender.
    Quizás estos clásicos de la literatura universal como lo son las novelas mencionadas por The Wanderer requieran del articulista y crítico una lectura que sea como una introducción a esas grandes obras como puede ser la obra del P. Alfredo Saenz “El fin de los tiempos y siete autores modernos” y si después de leerla sigue creyendo lo que escribió sólo podré decir: “pobrecito no le da”.
    No creo que lo The Wanderer sea ignorancia es falta de fe, pero no es que le falta fe porque Dios no lo ayuda sino porque no quiere creer.
    The Wanderer quiere creer que existen cuestiones apocalípticas en nuestro tiempo y que ello no le exige creer en el Apocalipsis y en que Cristo vuelve pronto como una posibilidad más que probable.
    Tal vez The Wanderer cree de la misma manera con la que yo creía en las secuoias cuando era pequeño y cuando mi maestra me dijo que había visto las secuoias en su viaje no le creí porque para mí esos árboles sólo existían en la cultura de los libros, eran cosas que se debían decir, nada más.
    The Wanderer cree como el católico al que le dice un amigo que en cierta Iglesia cierto día a cierta hora se va a producir un milagro y él le responde que irá pero después no va.
    Su fe se parece a la de aquel sacerdote que al escuchar a un hombre afirmar que había oído la voz de Dios una vez en su vida o visto un milagro, le recomienda ir al psicólogo.
    Es que no siempre es suficiente ver para creer.
    Si nos arrinconan y presionan desde la Iglesia y desde el Mundo apostatamos de nuestra fe y si nos arrinconan aquellos que más amamos empezamos a desdecirnos y a decir cualquier cosa con el sólo objetivo de no ser despreciados.
    ¡Qué fuerza tendrá aquel sacerdote que se suma al gobernante para persuadir al individuo de no seguir la Verdad y de no decirla!
    Mi abuelo alemán, The Wanderer, contaba un cuento sobre un alemán muy terco que en un negocio se había puesto a discutir con el dueño si una barra era de queso o era jabón y el alemán lo muerde al final, le pega un buen mordiscón, se lo traga y dice: “es feo pero es queso”.
    The Wanderer y muchos se parecen a ese alemán, no quieren ver los signos y buscan falsos profetas que les digan lo que quieren escuchar porque la doctrina le es muy dura y se ha enfriado su amor y ven estas barbaridades y sufren como todo cristiano porque la Buena Mujer sufre dolores como de parto por tener que dar a Cristo al pecado y al Mundo pero a pesar de los dolores se han endurecido su corazón a la verdad y, por ello, no ven y van por allí diciendo “es feo pero es queso” y van comentando cuestiones apocalípticas y rechazando al mismo tiempo el Apocalipsis y para colmo de males no tienen santos que los corrijan con paciencia y amor sino energúmenos como yo les enrostran sus faltas sin caridad ni misericordia y eso no ayuda.
    En definitiva, si The Wanderer y otros empiezan a tener por serias las cosas y a tener vergüenza de ciertos sinvergüenzas en la Iglesia y a creer en la segunda Venida pronto no será por obra de un hombre aunque un santo bien podría colaborar sino por gracia de Dios y eso esperamos.

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