Firma Invitada: «Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos…» (por SOR ÁGUEDA)

 

 

 

 

Sor Águeda

 

«Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos…» (Apocalipsis 13, 7)
El libro del Apocalipsis es un libro realmente fascinante, incluso para aquellos que no creen ni una letra de la Biblia. La primera vez que lo leí, aunque todavía era protestante, me resultó imposible de soltar. Gracias a Dios lo abrí un sábado, pues simplemente no lo cerré hasta el amanecer del domingo. Y no niego que la lectura me resultó pesada porque la versión que tenía entre manos era la de Reina-Valera, una pésima traducción y peor aún si se pretende empezar a ser cristiano.
A través de los años descubrí que era un libro de esperanza y triunfo. Me demoré en darme cuenta que estaba escrito en tiempo pasado. Pero hasta el día de hoy hay frases que se clavan en el alma y el pensamiento. A lo largo de su lectura una encuentra en la Biblia pasajes enigmáticos, de esos que por más que los lees orando, el Espíritu Santo no te desvela el misterio por ningún motivo. Es como si resonaran aquellas palabras también muy bíblicas de Hechos 1,7: «A vosotros no os toca saber ni el tiempo ni el momento«. Pero cuando tocas el Apocalipsis, los misterios y enigmas se multiplican.
Por eso me ha sacudido hasta los huesos contemplar con mis propios ojos la clarificación, dolorosa, de esta afirmación con que he abierto esta reflexión. Por años leí las más variopintas explicaciones y reflexiones sobre esas palabras. Pero ninguna me satisfizo. El presentimiento de que eran terribles palabras…como parte de un castigo o una purificación, latía en mi corazón. Y dolían. Me rebelaba contra ellas. ¿Por qué Señor vas a entregar así a tus santos? ¿Dónde esta Tu Misericordia?… Nada… Silencio…
Pasan los años y al ir creciendo en la fe y la comprensión de las verdades de Dios, comprendes que la Voluntad de Dios no se muda, no se equivoca, no se mueve por ensayo y error… Por terrible que sea es Su Voluntad… Y tiene toda la razón. No existe en Él el capricho, ni el actuar o decidir nada por el impulso del momento.
Y hemos así llegado a este dramático momento histórico en que contemplamos como el supuesto sumo pastor de la Iglesia, haciendo gala de una increíble ambigüedad, lleva al rebaño de Cristo a las fauces de un lobo «global»…
Siempre supe que nos perseguirían, que seríamos ridiculizados y hasta llevados a las catacumbas, pero jamás pensé que Judas tomaría el lugar de Pedro, y jamás pensé que la puerta del redil sería abierta al lobo por el mismísimo pastor.
Contemplo cómo es que puede suceder el cumplimiento de aquellas terribles y dolorosas palabras… ¿Cómo puede el lobo tener poder sobre las ovejas y vencerlas?… Y la respuesta ahora se muestra en toda su espantosa realidad: el pastor las abandona y las confunde diciéndoles que el lobo no es malo, que hay que ser tolerantes y ecuménicos, que hay que entender que ovejas y lobos pueden vivir en libertad, igualdad y fraternidad. Después de todo tanto el lobo como las ovejas adoran al mismo Dios. ¿Es Dios acaso el causante? Pues no. Esta es la consecuencia lógica de nuestra soberbia como ovejas al no querer orar y crecer en santidad. Pero también la consecuencia lógica de no querer formarnos, no querer saber porqué soy católica, y cómo puedo hacer para saber más de mi fe y mi Iglesia. Nos hemos conformado con lo que nos han dado masticado…y cuando llegó el Concilio Vaticano II, el pueblo ni siquiera se dio cuenta que nos hicieron polvo las bases de la santidad y la evangelización…
Un Concilio que tal vez empezó con el pie izquierdo… porque no hicieron caso a Nuestra Señora cuando habló en Fátima…pero de eso reflexionaré otro día…
Cierro afirmando que aunque los curas repitan una y otra vez que siempre han ocurrido persecuciones y pruebas, etc., y no ven nada de lo que se despliega ante nuestros ojos en este momento histórico, es ya indudable que los acontecimientos gritan por sí solos que nos abocamos a un giro colosal en la historia de la Iglesia. Aunque lo nieguen, el Apocalipsis es hoy más claro que nunca, no importa en qué versión autorizada lo leas.

 



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21 respuestas

  1. Totalmente de acuerdo, yo al principio crei que se trataba tan solo de una visión eurocentrica, que no afectaba a las otras culturas;pero como bien dice, la realidad es aplastante y la apostasía en el mundo cristiano y católico en particular es generalizada, con unas ovejas aborregadas en el redil del NOM con lo políticamente correcto y con nula capacidad de discernimiento por escaso o nulo conocimiento( yo me incluyo) de la doctrina católica, lo que nos hace más domésticables.Somos demasiado dóciles con escasa astucia. Nos han desarmado y tenemos que despertar.

  2. » Siempre supe que nos perseguirían, que seríamos ridiculizados y hasta llevados a las catacumbas, pero jamás pensé que Judas tomaría el lugar de Pedro, y jamás pensé que la puerta del redil sería abierta al lobo por el mismísimo pastor. »

    Son las palabras más fuertes que he leído sobre este pontificado, pero, no por ello, menos certeras. Rezo por usted porque mucho me temo que, por decir la Verdad, va a padecer una fuerte persecución. Gracias Madre, con mayúscula, de verdad.

  3. Atravesamos una gran tormenta, pero sabemos Quién es el Capitán y lo que dijo sobre SU Iglesia, tiempos de purificación frente a esta gran tribulación! El Apocalipsis cómo bien ha sugerido es esperanza!!! Nos visitará el Sol que nace de lo alto!! Duc in altum! Rememos y confiemos! Revista moda de la fe, esperanza y caridad!

  4. Gracias por el artículo, Sor Águeda. También sostengo que, a estas alturas, ya NO HAY DUDA de que:

    1. Satanás se ha sentado en el trono de San Pedro por medio de ‘ovejas’ que, en palabras de Benedicto XIV, «por dentro son lobos carniceros».

    2. Nuestro Señor tiene todo previsto, y que asistirá con su Gracia, a quien le busque y le invoque.

    ¡Bendito sea Dios por tu conversión al catolicismo! Cuenta con mi pobre oración para que sigas creciendo en Su Amor y Sabiduría.

    ¡Un fuerte abrazo en Cristo y en María!

  5. Pues como ni soy santo, ni estoy vencido, seguiré luchando por la Santa Iglesia, esperando que el Señor despierte o venga caminando sobre las aguas.
    La primera versión me gusta más, porque a los discípulos les gritó «COBARDES»!!!

  6. La abdicación papal que cambió a la Iglesia para siempre
    por Steve Skojek

    https://1.bp.blogspot.com/-8pykQsj703k/XGm7wUKkBCI/AAAAAAAAHpA/XhUBew1SkK0LCzoCy0HubZ4VAZVp77PGACK4BGAYYCw/s1600/130705122120-pope-benedict-xvi-exlarge-169.jpg

    Hace exactamente seis años atrás, me encontraba manejando rumbo a mi trabajo cuando oí en la radio local acerca del Papa Benedicto XVI y su anuncio de que iba abdicar. Recuerdo dónde estaba: manejaba hacia el norte sobre la Ruta 1 en la localidad de Dumfries, estado de Virginia, justo ante de una estación de servicio “WaWa”. Estaba nublado y hacía frío. A lo mejor llovía, o por lo menos, amenazaba eso mismo.
    Llegué a mi oficina y compuse un estúpido “meme” para pegar en mi blog personal (por entonces 1P5 ni se me había ocurrido. Eso sucedería un año después). Aquí el “meme”:

    (Nadie esperaba un Papa resignando: nuestra principal arma es la sorpresa)
    Pero ahora que pienso acerca de esta, mi frívola respuesta inicial, creo que respondía a un gran esfuerzo por tratar de definir mis sentimientos. Por entonces estaba escribiendo sobre temas católicos, pero creo que también estaba experimentando un tiempo de ambivalencia respecto a la Iglesia. Mi fe había cobrado una buena paliza por una variedad de razones y no estaba pensando con claridad. Sí recuerdo que varios amigos míos se mostraron muy preocupados acerca de la abdicación y cuál sería su significado, mientras que yo trataba de reasegurarlos diciendo que si él había resuelto proceder de este modo, tendría sus buenas razones.
    Una que conservo en la memoria es Hilary White quien en sus conversaciones conmigo se mostraba vehemente en extremo afirmando una y otra vez que esto era Una Cosa Muy Mala. En medio del proceso de escribir esto, decidí volver a mirar lo que ella escribió sobre este asunto. Su primer post sobre la abdicación de hecho arrancaba con este párrafo:
    Sí, bueno, pero aquí el quid del asunto… lo que ha pasado hoy es malo. Y grande. Malo de una manera más que notable. Y más de lo que alcanzo a calar en un solo día.
    Y más tarde, ese mismo día, un post intitulado “Después de Benedicto, los lobos”. Aquí un extracto:
    Si acaso algo, mi mala espina ha empeorado a medida que voy haciendo el inventario de las distintas cosas que van a cambiar a partir de esta decisión de Benedicto, aparte de las distintas conjeturas que se me ocurren para que procediera así y sus posibles repercusiones. Y me hallo paralizada entre dos obstáculos imposibles: lo que creo como cierto es horripilante y nadie me lo aceptaría; y lo que creo que sí podría escribir y que resultaría aceptable… sencillamente no es verdad.
    No puedo obligarme a hacer lo que aparentemente todos hacen, colocando sonrientes estrellitas y corazones en sus páginas de Facebook y cómo estamos todos de agradecidos por los ocho maravillosos años, además de acompañarlo con los mejores deseos para todos sus futuros proyectos. Por el contrario, la idea que me vuelve una y otra vez a la cabeza es que ahora las cosas se van a poner mucho, muchísimo peor.
    A lo mejor Benedicto fue una voz solitaria en el escenario del mundo, argumentando racionalmente en favor de lo Real frente al autoengaño, loco, asesino y globalizado. ¿Qué era lo que estaba deteniendo? ¿Qué cosa es la que ahora dispondrá de más libertad aun para actuar en el mundo?
    Un mes después, escribí un artículo para CatholicVote.org sobre el cónclave que se avecinaba. Todavía estaba seguro de que Benedicto había hecho lo correcto por buenas razones, pero empezaba a tomar conciencia del peligro. Sinteticé mis pensamientos del siguiente modo:
    En ciertos círculos católicos, ha habidos una cantidad de señales de alarma a propósito de la abdicación del Papa Emérito Benedicto y las posibles circunstancias que la desencadenaron. Todos aquellos que siempre han considerado a Benedicto como un incólume pilar de fortaleza en un período de la Iglesia particularmente tumultuoso, encuentran sospechoso que renunciara al cumplimiento de su deber, a menos que de alguna manera se viera forzado a actuar de esa manera. Para muchos, siempre pareció el tipo de hombre que cargaría con su cruz hasta el día de su muerte, pase lo que pase.
    Personalmente, nunca he dudado que el Santo Padre ha actuado de buena fe y con perfecto libre albedrío. Más allá de lo que el mundo pueda pensar acerca de él, son pocos los que argumentarían que no es un hombre de inteligencia aguda y tenaz adhesión a los principios. Pero esto no quiere decir que su decisión no estuviera influenciada por fuerzas que él temía podían vencer incluso su propia capacidad de anticipación.
    Después cité a Robert Moyhihan de la revista Inside the Vatican, cuando contó la preocupante conversación que tuvo con un cardenal que no nombró y con el que se topó casualmente en una calle de Roma. Todo el diálogo resultó muy breve, pero cargado de tensión. Vale la pena releerlo:
    -Vuestra Eminencia, le dije. En sus ojos se leía que me estaba diciendo que no podía dar respuesta a mis preguntas. Pero tampoco estaba censurando todo tipo de conversación. Así que me animé…
    -Sólo quiero decirle una cosa, y es que yo amaba al Papa Benedicto.
    Se quedó quieto.
    -Yo también lo quise y lo quiero, dijo el cardenal.
    -De modo que he estado perturbado y algo desconcertado desde el 11 de febrero, lo dije.
    Y entonces, como dominado por una repentina emoción, vi que el rostro del cardenal se oscureció y puso trise, diciéndome con vehemencia: “Yo lo quiero, pero esto nunca debió haber ocurrido. Jamás debió abandonar su ministerio”.
    Me quedé callado.
    “Es como un hombre y una mujer, un esposo y una esposa, una madre y un padre en relación a sus hijos, dijo. -¿Qué es lo que dicen?
    Parecía que me lo preguntaba a mí. Permanecí silencioso.
    -Dicen, ¡hasta que la muerte nos separe! Permanecen unidos, siempre.

    Así que interpreté que me estaba diciendo que él sentía que un sucesor de Pedro no puede abdicar de su trono, más allá de lo cansado y triste que esté, sino que allí debe permanecer hasta el día de su muerte.
    Me pareció que las palabras que estaba usando eran las que en una de esas había usado incluso conversando con otros cardenales, pero, claro, puede que no.
    Lo que estaba claro era que estaba columbrando cómo pensaba a lo menos un cardenal respecto de la abdicación papal.
    -Vuestra eminencia, le dije, lo he olvidado: ¿Usted ya pasó los 80 años de edad, o no?
    -Todavía no he cumplido los 80, me dijo.
    -De modo que mañana estará votando.
    Asintió y en su rostro detecté una mirada repleta de sombras y preocupaciones. Me sorprendió la intensidad de todo eso. Estaba sorprendido por el tenor de la conversación toda.
    Me apretó la mano.
    -¿Hay algo en que lo pueda ayudar?, le pregunté.
    -Rece por nosotros, dijo, rece por nosotros.
    Se volvió como si necesitara huir.
    -Debo irme.
    Se alejó un paso y luego volvió sobre sí y se me acercó.
    -Estos son tiempos peligrosos. Rece por nosotros.
    Creo que deberíamos hacer caso.
    Fue impresionante leer eso entonces, y es más impresionante todavía releerlo hoy. Planeaba una sensación de malos presentimientos, incluso antes de que supiésemos lo que estaba por ocurrir, que se acercaba algo inicuo. Se percibía en el aire, una cosa como eléctrica, palpable, como los repentinos cambios de presión que hacen renacer viejos achaques, justo antes de una turbulenta tormenta.
    También escribí:
    Es una buena cosa confiar en la sabiduría de la decisión de Benedicto, pues creemos que sea cual fueran sus razones para obrar así, sabía lo que hacía. Pero eso no debe hacernos bajar la guardia. En el fino fondo de mi alma creo que el cardenal estaba en lo cierto. Estos son, efectivamente, tiempos peligrosos para la Iglesia. Lo siento en los huesos. Las fuerzas de las sombras están alertas y algo se está cocinando. Quizás nunca sepamos qué cosa es. Pero este cónclave está lejos de ser un cónclave ordinario.
    ¿Y bien? Ahora sabemos. Nunca lo podremos olvidar. Esta sola decisión alteró radicalmente el curso de la historia de la Iglesia. Para siempre.
    Como dijo el cardenal, “esto nunca debió haber ocurrido. Nunca debió abdicar de su oficio”.
    Creo que es verdad. Pero si no lo hubiese hecho, el Cuerpo Místico de Cristo no se habría visto sacudido de una manera que posiblemente a lo largo de su historia no reconoce precedentes. Otra cosa que mi amiga Hilary me ha dicho a menudo es que la Iglesia en modo alguno podría haber sobrevivido a otro pontificado conservador, dados los disturbios que hierven debajo de la superficie mientras todos actúan como si acá no pasase nada y que, al revés, estamos viviendo una nueva primavera. Necesitábamos despertar del sueño. De la mentira de que todo estaba bien. Necesitábamos abrir los ojos y ver el Matrix.
    Eso es lo que ha venido ocurriendo durante los últimos seis años. Más y más gente está eligiendo deshacerse de la pastilla azul, optando por la roja. La coexistencia de la Iglesia y la anti-iglesia en el mismo espacio es cosa que se advierte con más y más claridad. Pero a medida que crece el número de los fieles que se avivan y toman conciencia de la situación, también crece la preocupación y el horror ante lo que está sucediendo en la Iglesia—y que viene sucediendo durante los últimos 50 o cien años. Y mientras se acentúa la escalada, la gran pregunta nos quema con creciente intensidad: ¿y ahora qué?
    Aquí el único que puede contestar es Dios. Y pese al disgusto que me produce las constantes referencia del Papa al “Dios de las sorpresas”, me malicio que esta vez así va a ser.
    Sólo me pregunto hasta cuándo nos veremos obligados a esperar.

    Tradujo: Jack Tollers. https://caminante-wanderer.blogspot.com/2019/02/la-abdicacion-papal-que-cambio-la.html

    • Testimonio brutal, impresionante 😮. ¡Gloria a Dios!

    • qui dicunt videntibus nolite videre et aspicientibus nolite aspicere nobis ea quae recta sunt loquimini nobis placentia videte nobis errore …..

      ¡¡DISPOSICIONES TRANSITORIAS!!
      ..
      Sin embargo, según el Cardenal Ratzinger “no cabe un retorno al Syllabus, que pudo haber señalado la primera fase — pero no la última —del enfrentamiento con el liberalismo.”49 ¿Y cuál es esa “última fase” del enfrentamiento con el Liberalismo? Aparentemente, según la opinión del Cardenal Ratzinger, ¡es la aceptación, por parte de la Iglesia,de las mismas ideas que anteriormente condenó! Enfrentarse al Liberalismo por medio de la reconciliación con él, es una fórmula capciosa. El “enfrentamiento” de Ratzinger con el liberalismo no es otra cosa que una abyecta rendición.
      Además, según la opinión de Ratzinger, al presente no sólo se deben considerar obsoletas las condenaciones al Liberalismo contenidas en el Syllabus del Beato Papa Pío IX, sino también la doctrina antimodernista del Papa San Pío X en la Pascendi. En 1990 la Congregación para la Doctrina de la Fe divulgó una “Instrucción sobre la vocación eclesial del Teólogo”. Al explicarle la Instrucción a la Prensa, el Cardenal Ratzinger declaró que ciertas enseñanzas del Magisterio «no debían considerarse como la última palabra en un asunto como éste, sino más bien servían com
      o una tentativa de captar el problema, y, sobre todo, como una expresión de prudencia pastoral, una especie de disposición transitoria»50 Como ejemplos de estas “disposiciones transitorias”, el Cardenal Ratzinger mencionó «las declaraciones de los Papas durante el último siglo acerca de la libertad religiosa, así como las decisiones antimodernistas de principios de este siglo…»51 — es decir, las enseñanzas antimodernistas de San Pío X en los primeros años del siglo XX
      https:/eccechristianus.wordpress.com/2011/05/14/la-ultima-batalla-del-diablo/

  7. El «Dios de las sorpresas» va a sorprender a más de uno!

  8. «Aunque lo nieguen, el Apocalipsis es hoy más claro que nunca, no importa en qué versión autorizada lo leas.»

    En lenguaje apocalíptico: los sellos ya se han abierto.

  9. De acuerdo. La derrota mundana de los santos, es solo mundana; para ellos es gloria eterna. Es una derrota en apariencia.

  10. Qué cosas… La Provincia de Dios… Mirad, anoche en la Eucaristía había un joven que a todos nos llamaba la atención. Era un peregrino parece ser que francés que iba recorriendo el mundo para anunciar la conversión, que el tiempo está cerca, que los creyentes debemos despertar…
    Yo, al finalizar la Eucaristía pude hablar con el, bueno como pude, y después los «católicos modelos de la Parroquia» me decían que sí estaba loco y todo eso, entonces yo les dije que si no sabían que había un libro en la Sagrada Escritura llamado «Apocalipsis» que había de cumplirse y se rieron de mí. Me dijeron que eso del Apocalipsis era en sentido figurado y que siempre hemos pasado malos tiempos dentro de la Iglesia, pero yo les dije que ahora es el momento y ya sí que me trataron de tarada. Y hoy leo el artículo de la hermana. Gracias Señor por tu Santo Espíritu y por los hermanos que pones a mi lado para darme ánimos y seguir en la lucha. Unidos en la VERDAD

  11. No le eche la culpa a la gente señora, muchos reaccionaron y obtuvieron como resultado que les fuera puesto un pie encima. Si la jerarquía modernista luego del v2 ocultó la doctrina que culpa tiene el que nació bajo esas condiciones luego del vaticano dos. Uno podía sentir una inquietud al respecto, podía presentir que algo no estaba bien pero no siempre se tenía la posibilidad de investigarlo como hoy en día en internet, por eso usted sabiendo que los falsos pastores nos echaron a los lobos no tiene derecho a echarnos la culpa a los bautizados.

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