La condena al Cardenal Pell por abusos sexuales es, cuanto menos, extraña.

Vicente Montesinos

 

No conozco los hechos (al contrario de los de muchos otros prelados, la mayoría sin condenar, que son más que conocidos), por lo que no puedo garantizar que el cardenal George Pell sea inocente de los delitos por los que fue condenado en un juicio secreto.

Pero sí puedo decir que todo esto es muy extraño. Casi tan extraño como que haya tantos culpables impunes. Llevo tiempo dudando si escribir sobre un hecho en el que realmente no tengo certeza de que sucedió.

Pero compartir con ustedes, hermanos, mis reflexiones, tampoco tiene nada de malo. Así que; al grano: me da que se ha cometido una grave injusticia con el Cardenal Pell. Y ello por varias razones.

En primer lugar, porque en un sistema jurídico con las mínimas garantías, no solo «se hace justicia», sino que se ve con luz y taquígrafos que «se ha hecho justicia». En el juicio del Cardenal Pell no hemos sabido qué pruebas se presentaron en su contra, qué defensa se adujo, etc… Por no saber, a día de hoy ni siquiera sabemos qué cargos se presentaron contra él. ¿A quién favorece esto? ¿A qué intereses sirve este secreto excepcional impuesto? ¿Porqué, y es lo realmente extraño, la acusación quiso un juicio secreto? Busquen posibles respuestas a esta pregunta, y les aseguro que no serán en absoluto tranquilizadoras.

En segundo lugar, porque todo es confuso y contradictorio. Se nos ha filtrado que los jurados llegaron a una decisión unánime. Pero a su vez que en un juicio anterior, en septiembre, los jurados votaron 10 a 2 para absolver al cardenal, antes de que su extraño error al emitir un veredicto final condujera a un nuevo juicio.

En tercer lugar, y aún más grave, porque no hay que olvidar que antes de que se impusiera el bloqueo informativo, los testigos declararon, y presumiblemente testificaron nuevamente en el juicio, que el Cardenal Pell no pudo haber hecho aquello de lo que se le acusa. Los sacerdotes familiarizados con los cargos insisten en que es literalmente imposible que el cardenal haya estado sólo con los jóvenes que lo han acusado. Además, las denuncias refieren incidentes que supuestamente tuvieron lugar en la catedral de Melbourne; y, al parecer, el cardenal siempre estuvo acompañado por otros clérigos mientras estaba en la catedral, vestía ropas litúrgicas y la sacristía que supuestamente fue la escena de los crímenes está siempre abierta a los transeúntes.

 

 

 

 

A estas tres razones que me llevan, en una opinión estrictamente personal, a creer que aquí se han cometido claras injusticias; habría que sumar otras consideraciones, entre las que destaca el hecho de que el Cardenal Pell haya negado repetidamente los cargos, con una insistencia simple y objetiva de que no hizo nada malo, y un confiad (tal vez hasta ingenuo) convencimiento de que podría hacer ver la verdad a la Corte cuando llegara su momento. Sí, es evidente que los culpables también se declaran inocentes. Pero creo que las negaciones del cardenal Pell son más convincentes que las de la mayoría de personas que realmente cometen hechos delictivos.

Además, ¿a qué se debe que los cargos contra él sean hechos tan aislados? Los supuestos incidentes en la catedral, y otra denuncia que se remonta a una fiesta en una piscina en la década de los 70, son las únicas cosas que han salido, al parecer,  después de meses de investigación minuciosa. ¿Es realmente creíble que alguien que exigió favores sexuales a los monaguillos en la década de los 90 no lo hubiera hecho nunca antes o después? ¿Realmente creen que un depredador sexual tan descarado no tiene nunca otras víctimas? (porque sólo hay que mirar los presuntos historiales delictivos de otros cardenales y obispos que hemos conocido en los últimos tiempos y que, sin embargo, siguen disfrutando de la inmunidad, mientras que Viganó debe de seguir protegiendo su vida de un peligro real por haberlo denunciado)

No es preciso rebuscar mucho. Las primeras acusaciones contra McCarrick, Apuron, Wesolowski, O’Brien, Groer y otros tantos, fueron seguidas de cascadas de nuevas denuncias; ya que una vez presentada la primera denuncia pública, proliferaron las demás. No en este caso. Extrañamente casi el único con condena.

Tal vez «sea culpable». No estoy en condiciones de descartar esa posibilidad. Pero el cardenal Pell no ha actuado como un culpable. Su comportamiento ha sido diferente al de otros prelados investigados, y los cargos en su contra han sido completamente diferente a los de otros abusadores.

El Cardenal Pell, aunque recurra la condena, tardaría meses antes de escuchar un veredicto, que llegaría, en todo caso tarde. Porque tiene 77 años. Porque está delicado de salud; y porque ya se le ha relevado de sus puestos en el Vaticano; y aún que fuera declarado inocente, es muy poco probable que recibiera una nueva asignación pastoral

E insisto, mi intuición me dice que todo esto es muy extraño.

El Cardenal Pell ha sido eliminado de la escena…

Y, como poco, me hace este hecho preguntarme… Cui prodest?

 

 

 

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6 respuestas

  1. ¿Quién se beneficia?
    Se beneficia cierta mafia vaticana: los cardenales y monseñores que abusan del poder político y sobre todo del económico y que tienen el control de la Curia.
    Los han retratado a la perfección Malachi Martin y los autores del libro «El Vaticano contra Dios». Son la masonería infiltrada en la santa Iglesia; la logia Propaganda Due, conexos y asociados. Casaroli y Marcinkus serían dos ejemplos.
    No necesariamente coincidirían con la mafia lavanda; más bien pareciera que se estuviera viviendo una guerra de mafias.

  2. Se beneficia, pues, esa mafia, que es contra la que iban dirigidas las investigaciones y pesquisas de Pell, con el fin de poner orden en las finanzas vaticanas.
    Yo también pienso que probablemente es inocente y que todo es una jugada para quitarlo de enmedio.

  3. Todo apunta a la inocencia de Pell, al menos en este caso. Aceprensa así lo considera, si bien, a mi juicio, no le ayudó a Pell el no someterse a preguntas el día del juicio.
    https://www.aceprensa.com/articles/como-fue-el-juicio-al-cardenal-pell-segun-algunos-testigos/

    Francisco no quiso aplicarle la inmunidad vaticana que le aplicó a Capella. Pell, ortodoxo y por la limpieza económica, se había granjeado unos cuantos enemigos que no estaban por la labor, con más ascendencia sobre Francisco.

  4. Algunos piensan que los enemigos del cardenal George Pell han estado usando acusaciones sin fundamento contra él, escribe Henry Sire en The Dictator Pope (2017).

    https://dominusestblog.files.wordpress.com/2017/07/portada-destruccic3b3n-pell.jpg?w=1400

    Señala las notables coincidencias entre los brotes en el caso de abuso sexual (que supuestamente lo involucraban) y los momentos de presión en las luchas internas contra Pell, quien desde la Secretaría de Economía intentó limpiar las finanzas del Vaticano.

    En febrero de 2015, Pell descubrió en varios dicasterios del Vaticano 1.400 millones de euros que no aparecían en los balances. Según Sire, esto despertó a los adversarios de Pell, especialmente a los Cardenales Calcagno, Versaldi, Bertello y Parolin, que consideraban a Pell como «el enemigo principal».Pell le pidió repetidamente a Francis la destitución de Calcagno como presidente de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede (Apsa).

    Francisco respondió que necesitaría pruebas de mala conducta. Aunque se le presentaron prueba tras prueba, Francisco protegió a Calcagno con quien cenaba casi todas las noches.

    En Australia, la policía persiguió a Pell con extraordinario vigor ante acusaciones falsas. Un grupo de trabajo especial entrevistó a Pell en Roma en 2016.En junio de 2017, se tomó la decisión de procesarlo.

    Regresó a Australia donde fue condenado por abuso sexual que no pudo haber ocurrido (según ya hemos explicado*).

    Según Henry Sire, el cardenal Parolin supo el 19 de junio de 2017 a través del nuncio australiano que Pell enfrenta un juicio. Un día después obligó a Libero Milone, la mano derecha de Pell para limpiar las finanzas del Vaticano, a renunciar.

    https://religionlavozlibre.blogspot.com/2018/12/apoyo-el-vaticano-los-detractores-de.html

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