Vicente Montesinos

Lo que estoy leyendo me está dejando muy perplejo. Sé que cada día tenemos una nueva; pero es que, aunque no sea la cosa más grave, ni mucho menos, que hemos visto, incide, una jornada más, en la banalización y la falta de respeto absoluto por la vida de Piedad, los sacramentos, la tradición y las mínimas formas exigibles dentro de la Iglesia de Cristo.

Dejando de lado consideraciones más serias, porque no quiero entrar en ellas en caliente, y porque en este momento no estoy ante el Santísimo, solo diré, y no creo que diga mucho más, que la noticia es (si se me permite): un Papa celebra un matrimonio saltándose a la torera todas lo establecido al efecto.

Esperemos que los contrayentes no insten en un tiempo la nulidad, porque lo tienen fácil, como bien he podido leer a un instruido católico

Aunque, como venía diciendo, quizá ya se haya ratificado el divorcio católico de la Amoris Laetitia.

Sencillamente indescriptible la acción. Y no me cabe en la cabeza que se pueda ver de otra forma por católicos bien formados.

Estoy ojiplático.

Me deja perplejo que, tratándose de la celebración de un sacramento que para Jesucristo compromete la vida entera, todo el mérito que pregonen los felices contrayentes ante la feliz prensa vaticana es:

“No había nada preparado”

Todo esto forma parte de la Iglesia de las rebajas, de la banalización, del relativismo, del circo, de la desacralización, y de la vergüenza.

Buenas noches hermanos

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