Vicente Montesinos

 

 

Como les decía en la primera parte del artículo, mis muy queridos hermanos, en las dos siguientes iba a hablarles sobre las reacciones de algún laico y de algún seminarista en relación a la carta, para darles información y visión del panorama, antes de dejar atrás este tema y seguir adelante, que la tarea es mucha.

Altero el orden previsto, porque muchos de ustedes están impacientes por conocer ya esa carta representativa de tantos seminaristas, que escogí para compartirles.

Este joven es un actual seminarista de cualquier seminario de España. Lo demás ahora mismo no importa…

Solo que, la charla que el seminarista me sugiere, haré todo lo posible por que se lleve a cabo.

Sin más preámbulos, allá va:

 

Hace tiempo que sigo Infovaticana; lo abro a diario para informarme sin tapujos de la realidad de lo que ocurre en nuestra Santa Iglesia. Mi ímpetu me impide ver las cosas edulcoradas. Me gusta, al modo del masoquismo, ver las cosas como son, tal cual están, en su más crudo estado.
 
No quiero pasar al plano personal (de dónde vengo, cuál es mi formación, etc). Sin embargo solo diré que me he sentido muy interpelado por tu blog, el cual abro desde hace pocos días llevándome gratas sorpresas.
 
Siempre he sido un defensor de la Verdad tal cuál es aunque no sea siempre fiel a la misma. Al contrario, soy el primero de los pecadores. Pero lo cierto es que veo que sin esa Verdad no sólo sería un gran pecador sino que sería un destructor de la vida ajena más si cabe. Quien no edifica con Cristo, destruye. Lo único que hace Libre es la Verdad que es Cristo (lo único).
Son muchas cosas las que me preocupan, no sé si sabré exponerlas correctamente, para ello creo que necesitaría o bien un extensísimo texto o bien una prolongada charla. Preferiría lo segundo pero no es posible ahora mismo.
 
Explicaré por puntos:

1. Ante la incertidumbre eclesial general incluso yo dudo no tanto del fondo como de las formas de exponer la Verdad. No es tanto que dude como del sentimiento de una gran soledad. Los llamamientos a la prudencia, al silencio y a lo oración son generalísimos. En este sentido es para mí una bocanada de aire fresco tu blog y muchos de los comentarios de las personas que frecuentan las webs católicas como Infovaticana o Infocatólica, ambas excelentes.
 
 
 
2. La formación, en todos los aspectos, es precaria por no decir nula o contraproducente en nuestros seminarios. El Seminario es duro, sobre todo para el que quiere tomarlo en serio y exige que le exijan (aunque se vive cómodo sin exigencia y es fácil acomodarse).
 
 
 
3. Los obispos no actúan como verdaderos pastores, casi ninguno se inmola ni está dispuesto a morir por un rebaño que se dispersa irremediablemente.
 
 
 
4. La doctrina de la Iglesia está siendo atacada desde la propia Iglesia. Se ha usado la misericordia para anular la Misericordia. La mayor Misericordia es llevar a las personas a Dios, a la Verdad y al Bien. La misericorditis es un engañabobos que no hace feliz a nadie, al contrario. Veritas liberabit vos, repito sin cansancio como si fuese algo que es difícil de creer hoy en día. Por ello hace falta concienciarse de la necesidad de ponerse frente a esa Verdad. Son muchos los que intentan que te veas como un radical e integrista.
 
 
 
5. Leo en muchos comentarios que la gente se queja de que no se predica de los Novísimos. Es totalmente cierto, nadie habla de juicio, infierno, purgatorio, pero incluso no se habla del Cielo. Se habla de una bondad terrenal para con los hermanos como si la recompensa fuese a ser dada aquí en la tierra.
 
 
 
6. No se predica la Cruz, elemento vital del catolicismo (evito decir cristianismo por corrosión y por ser ya un término equívoco). Sin Cruz no hay Cristo pues Él se ha querido quedar en ella. El camino del católico es camino de Cruz, de Calvario. En la Cruz ocurre nuestra redención, ella nos redime y con ella co-redimimos. ¿No es esta una visión atractivísma? Dar la vida, lo vemos en los héroes y nos encanta. Pues nada, aquí busquemos que nadie sufra, que todo son flores, algodones, coser y cantar.
 
 
 
7. El encuentro personal con Cristo. Se destaca el elemento comunitario como esencial diluyendo el encuentro personal e íntimo. Es cierto que necesitamos de los demás, pero al final donde se cuece todo es en la intimidad con Dios, en ese cara a cara en el Sagrario o delante del Santísimo expuesto. También en el hermano. La comunidad, para mí, se supedita a este fin y no al revés.

 
8. Como ha dicho recientemente Jim Caviezel: “necesitamos guerreros que arriesguen su vida por Cristo”. Esta frase resuena mucho en mí porque hace tiempo que pienso que no vale la pena ser sacerdote para contentar a una turba que pide condescendencia y reafirmación del clero para sus propias visiones. No soy cura todavía pero es uno de mis mayores temores.
 
 
9. No temo tanto ser vapuleado o atacado sino que temo no ser capaz de defender en todo la Santa Doctrina y la Liturgia bien hecha (sin guitarras ni niñas monaguillo, ni moniciones ni extravagancias varias). En mi cabeza no entra hacer las cosas mal o condescender con la mentira, y no quiero tener que tragar por “motivos pastorales”.
 
 
10. Quede claro que no pretendo una “Iglesia de los perfectos”. Sin embargo, los que están ahora muchas veces enquistan toda verdadera pastoral: la que va dirigida a los pecadores que se sienten como tales y están dispuestos a entrar en la Iglesia con todo lo que supone: sacramentos, oración y penitencia. Personas que acepten que deben confesarse, que el matrimonio es para toda la vida, que acepten la moral de la Iglesia, la necesidad de la oración, de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. O predicamos la Verdad radical caiga quien caiga o morimos irremediablemente cubiertos en la mentira culpa de nuestro silencio cobarde y cómplice.
 
Lo dejo aquí aunque habría mucho más que decir. Muchas gracias por el blog y adelante con la Verdad.
 
Muy cordialmente,

Seminarista D. …
 
Pues aquí lo tienen hermanos.
Impresiona, ¿verdad?
Un joven seminarista. Recluido en un seminario perdido en España (lo de perdido tómenlo como quieran)
Y con esta amable respuesta que siempre le agradeceré muestra más altura doctrinal y fidelidad a la Iglesia que el Papa, los principes de la Iglesia, la gran mayoría del colegio episcopal y gran parte de sacerdotes, juntos.
¿Ven como hay esperanza?
Cristo nunca va a dejar a su Iglesia, y el Inmaculado Corazón de María, triunfará.
¡A seguir hermanos!
Y porque ¡Hasta el cielo no paramos! , que Dios les bendiga.

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