Vicente Montesinos

 

 

Todos ustedes, hermanos, saben que la Iglesia vive momentos de grandes aflicciones,  y que los verdaderos fieles van a llorar y padecer.

Esto no es tremendismo. Es pura realidad. Lo saben, y si no lo saben es porque viven en otra realidad.

Lo saben, y si no lo dicen, es porque no se atreven, no sé por temor a quién, porque si estamos con Dios… ¿Quién contra nosotros?

Tengamos el coraje de  San Juan Bautista. No seamos mezquinos, contemporizadores, pragmático-egoístas, cobardes y traidores a Cristo.

Defender sin miedo la verdadera doctrina. Pase lo que pase. No permitamos que la llama de la fe se apague dentro de nosotros.

Jesus no va a abandonar Su Iglesia, nunca.

Y la Cruz ya se está mostrando, y más que se va a mostrar para muchos fieles.

Pero nuestra Santa Madre Iglesia de Cristo, una, católica y apostólica; se levantará, como siempre, de la mano de María, pisando la cabeza de Satanás.

Combatirá la Iglesia fiel, bajo la dirección de San Miguel; y con el amor por bandera;  y será triunfante, y se levantará jubilosa, vestida de pureza y dignidad.

Y aunque veamos ahora estremecerse a la Iglesia, no tambaleemos.

El maligno lucha y lucha, como siempre; pero ahora más que nunca también desde dentro.

Y ante ello un numero aún no determinado de cristianos no solo hemos emprendido la batalla final, sino que seguiremos en ella.

¡Adelante, desde la Iglesia de Pedro; por Cristo, con Él, y en Él! ¡A ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos, Amén!

¡Extra Ecclesiam nulla salus… y hasta el cielo no paramos!

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