Vicente Montesinos

 

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Ya hace tres años que el Papa Francisco en una entrevista publicada por una revista argentina hablaba de “Los 10 consejos del Papa Francisco para la Felicidad y la Paz”. Aquello fue uno de los escándalos que a muchos nos hicieron abrir definitivamente los ojos sobre la locura de este pontificado. La gran mayoría se lo tomó como las frases “guays y molonas de este papa tan molón”, que parecía Paulo Coelho repartiendo lecciones de autoayuda.

Todas las lecciones que quisieramos, menos nombrar a Dios. Los diez mandamientos de un Papa donde Dios no aparece.

Hasta entonces creíamos, y unos pocos locos aún lo seguimos creyendo; que la Felicidad y la Paz la dan seguir la voluntad de Dios Todopoderoso, estar unidos a Él y a la Virgen María; y buscar la salvación de nuestra alma y la de los demás, dentro del plan maravilloso que Dios tiene para cada uno de nosotros, y que nos vino a mostrar por medio de su Hijo encarnado, presente desde entonces, ahora y siempre en el Santísimo Sacramento del Altar. Pero no era así.

Vuelvo a sacar esto a la luz porque, de la lectura de este texto (en opinión personal, e imagino que pronto criticada, repulsivo, si se me permite, cuando habla de como tenemos que alcanzar la paz los cristianos) , muchos creyeron ver algo inofensivo.

 

Vuelvo a sacar esto a la luz porque, de la lectura de este texto (en opinión personal, e imagino que pronto criticada, repulsivo, si se me permite, cuando habla de como tenemos que alcanzar la paz los cristianos) , muchos creyeron ver algo inofensivo.

 

Pero tres años después, todo se entiende… Los mandamientos de la “misericorditis”, lo banal, lo asquerosamente bañado en corrección política, el relativismo más soez, el buenismo, y la venta al mundo de nuestros valores bimilenarios encarnados en la Sana Doctrina; fueron mucho más que eso…

Fueron “Los Diez mandamientos de la Ley de Bergoglio”; capaz de sustituir a los de la Ley de Dios. Fueron un programa de Pontificado… Que desde luego, se ha desarrollado, sin tapujos.

Por si alguien tiene la suerte de no recordarlos; voy a refrescárselo en este momento; y así siento la alegría de seguir contribuyendo, con estas pequeñas (o no tan pequeñas) mortificaciones, a la salvación de muchas almas.

 

Por si alguien tiene la suerte de no recordarlos; voy a refrescárselo en este momento; y así siento la alegría de seguir contribuyendo, con estas pequeñas (o no tan pequeñas) mortificaciones, a la salvación de muchas almas

 

Pero como no quiero ser en exceso cruel; les pongo solo el titular, y les ahorro el desarrollo de cada uno; que da para escribir 10 novelas sobre la insulsez y la superficialidad de lo que han pasado a ser los mandamientos de “nuestra ley”.

Ahí van:

 

1) Vive y deja vivir
2) Darse a los demás
3) Ser humilde
4) Juega con tus hijos
5) Compartir los domingos en familia
6) Ayudar a los jóvenes
7) Cuidar la naturaleza
8) Olvidarse rápido de lo negativo
9) Respetar al que piensa distinto
10)Buscar siempre la paz

 

Ale. Ya lo han recordado. El decálogo de Bergoglio.

Y me pregunto yo; inquieto de mí:

“¿Decálogo de Bergoglio? ¿Y es que a Bergoglio no le gustan los 10 Mandamientos de la Ley de Dios, que ha tenido que dictar los suyos propios?

 

“¿Decálogo de Bergoglio? ¿Y es que a Bergoglio no le gustan los 10 Mandamientos de la Ley de Dios, que ha tenido que dictar los suyos propios?

 

¿Qué tienen que ver estas sinfustadas con la Ley del Señor? ¿Acaso ser humilde o jugar con los hijos o compartir tiempo con la familia y cuidar la naturaleza no entra dentro de las obligaciones de cualquier buen cristiano?

¿Ya está? ¿Este el el tope máximo?

¿Dónde se nombra a Dios en los 10 mandamientos? ¿Ya no hay que amar a Dios sobre todas las cosas?

¿Desde cuando “vive y deja vivir” es una conducta católica? ¿No tenemos que implicarnos más allá en la salvación de las almas?

¿Buscar la paz a toda costa, no? ¿Aún a la de traicionar a Dios y su doctrina, Bergoglio?

¿Respetar todo lo distinto, aunque eso no respete a Nuestro Señor Jesucristo y su santa Pasión?

Y la naturaleza… Sí… Claro… La naturaleza… Que alejar almas del infierno no importa un pepino… Pero salvar el Delfín del río Irrawaddy, que es un curioso habitante de aguas dulces del sur y sureste de Asia, que muere porque asciende el nivel de salinidad en las aguas, es más que trascendental…

Si siguiera desarrollando en cada “tip” de Francisco las barbaridades que se esconden al querer pontificar desde ellos como si fueran los mandamientos que nos darán la Paz y la Felicidad (conceptos ya vaciados de su sentido cristiano; y no digamos ya, del componente de cruz y corredención que es nuestro camino de salvación) les aburriría. No. Les agobiaría. No. Les mataría de dolor y melancolía.

Y la verdad, no hace falta que desarrolle mucho más: el desarrollo lo han visto todos ustedes: es el propio pontificado de Francisco.

 

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