Vicente Montesinos

 

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Arriba Maradiaga con sus amigos el Cardenal Osoro y el Padre Ángel.  En la foto inferior el Papa Francisco observa complacido al salesiano. 

 

El Cardenal Maradiaga sólo tuvo que repetir los mantras de Francisco; y subirse al carro del populismo para ganarse inmeditamente su más absoluta confianza. Maradiaga, apoyó entusiastamente cada una de las medidas de reforma eclesial de Bergoglio desde el primer momento; y así consiguió convertirse en su más estrecho colaborador y su continuo aliado en el manido programa de “acercar la Iglesia a las periferias”.

Para agradar más a Francisco; no dudó en ser ferozmente crítico con los cardenales de las dubia, y poner a caer de un burro a cualquiera que tímidamente intentara expresar opiniones basadas en la sana doctrina y la tradición.

Pregonó, como buen progresista, constante “misericordia”. Y en el pontificado de la misericorditis, tuvo su lugar de relumbre.

Mesías periférico del “Evangelio antes que la doctrina”; encabezaba la tropa de Francisco, en la “salida” de la Iglesia a los pobres.

Amigo del Padre Ángel; se le podía ver de risotadas con él y el Cardenal Osoro; disfrutando de su status francisquista.

Salesiano de Don Bosco; presumía de la “modernidad” de esta congregación, otro de sus puntos fuertes para el apoyo de Francisco (y no iba en esto muy desencaminado, ya que los hijos de San Juan Bosco ya hace muchos decenios que traicionaron al gran santo piamontés).

 

Salesiano de Don Bosco; presumía de la “modernidad” de esta congregación, otro de sus puntos fuertes para el apoyo de Francisco (y no iba en esto muy desencaminado, ya que los hijos de San Juan Bosco ya hace muchos decenios que traicionaron al gran santo piamontés).

 

Y ahora nos desayunamos con que el “humilde”, “pobre”, “francisquista” y “periférico” Cardenal cobraba medio millón de euros al año de la Universidad de la Iglesia en Honduras (uno de los países más pobres del mundo) además de proteger la grave corrupción económica de su obispo auxiliar, y de verse envuelto en una serie de irregularidades y extrañezas económicas que le han llevado a facturar ingentes cantidades de dinero, de confusa procedencia; y más confusa inversión, donde se habla de sociedades, fondos, etc…

¿Y ahora qué?

La Iglesia nos recuerda desde sus comienzos (no desde Francisco) que el cristiano ha de vigilar el modo en que utiliza los bienes materiales, y amonesta a sus hijos a que estén “atentos a encauzar rectamente sus afectos, no sea que el uso de las cosas del mundo y un apego a las riquezas, contrario al espíritu de pobreza evangélica, les impida alcanzar la caridad perfecta“, acordándose de la advertencia del Apóstol: “los que usan de este mundo no se detengan en eso, porque los atractivos de este mundo pasan” (1 Cor 7,31)

Y ahora resulta que, los que parecían haber descubierto lo de la austeridad y la pobreza; inventada, según ellos, en el Vaticano II, y solo potenciada por Francisco y sus amigos; iban de salida a las periferias, sí…; pero se ve que a las de los bancos y fondos de inversión; desviándose un poco del camino.

 

Y ahora resulta que, los que parecían haber descubierto lo de la austeridad y la pobreza; inventada, según ellos, en el Vaticano II, y solo potenciada por Francisco y sus amigos; iban de salida a las periferias, sí…; pero se ve que a las de los bancos y fondos de inversión; desviándose un poco del camino

 

La “Iglesia pobre para los Pobres”, y con “olor a oveja”, tendrá que cambiar de pastores… No sea que estos rehaleros purpurados huelan más a cuero de billetera que a lana…

Y ahora, a ver si, y por aquello de que no hay mal que por bien no venga, se les cae la cara de vergüenza, y dejan de atribularnos con el discurso populista, demagógico y bolivariano al que nos tienen acostumbrado el hondureño y sus secuaces; y de paso Francisco cambia el guión; y la Iglesia de Cristo sale ganando.

Los caminos del Señor son inescrutables…

 

 

 

 

 

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