Vicente Montesinos

 

CUPICH.jpg
Blase Cupich; creado Cardenal por el Papa Francisco en noviembre de 2016

 

¡Claro! ¡Si no pasa nada! ¿Les faltaba algo por ver, señores? Pues ya lo tienen… Un príncipe de la Iglesia pidiendo que abandonemos nuestras creencias más preciadas. No, no. No se crean que cualquier creencia…

Y es que el cardenal norteamericano Blase Cupich; en la actualidad arzobispo de Chicago, ha manifestado sin rubor que si los católicos queremos participar en el “discernimiento”, como lo hace el Papa Francisco; “debemos abandonar las creencias más preciadas”.

Pide con fruición prepararnos; y “abandonar las creencias preciadas y los prejuicios arraigados desde hace mucho tiempo”.

Y además manifestó, en una charla ante la Unión Católica Teologal, que aunque “esto inquieta a algunos”, “se trata de la disposición de Francisco a dejar ir lo innecesario y explorar aguas inexploradas que dan libertad interna…”.

Cupich pide reinventar la Iglesia. Sí, sí. La de Cristo. La única. Creo que debe hablar de ello aunque me quede boquiabierto. Asegura que en su propia archidiócesis está reiventando la iglesia a través del discernimiento y del diálogo; y que la Iglesia, textual, “debe estar abierta a cambios significativos, si no revolucionarios”.

¿Vamos entendiendo más por donde van las cosas? ¿Por que no hacer caso a este Cardenal, abandonar nuestras creencias y reinventar todo esto, como si fuera una multinacional en búsqueda de la vanguardia?

 

¿Vamos entendiendo más por donde van las cosas? ¿Por que no hacer caso a este Cardenal, abandonar nuestras creencias y reinventar todo esto, como si fuera una multinacional en búsqueda de la vanguardia?

 

Total, eso de la validez perpetua del Evangelio y los dogmas de fe, la sana doctrina, la tradición, el Magisterio… ¿Para que, hombre? ¡Hay que reinventarse ¡Revolucionar! ¡No vayamos a quedarnos fuera de los criterios del mundo; y al margen del Nuevo Orden Mundial!

Eminencia: abandone usted lo que quiera, y reinvente lo que le venga en gana. Yo pertenezco a Cristo, y creo profundamente en lo que siempre nos ha enseñado la Santa Madre Iglesia. Que por cierto, mal que les pese, es una, santa, católica y apostólica. Y ni un solo Cardenal, Papa, o ángel bajado del cielo, me harán renunciar a ello. Así nos lo pidió San Pablo. Así nos lo pidió Nuestro Señor Jesucristo.

Así están las cosas, hermanos… Me voy al Sagrario… ¿Me acompañan?

 

 

Anuncios