Entre las muchas personas quienes fueron a ver al Padre Pio, estuvo el Arzobispo Lefebvre, y tras ese encuentro surgieron multitud de leyendas y maledicencias que de una forma u otra intentaron hacer creer que el Padre Pío amonestó a Lefevbre a modo de profecía por actuaciones que el Arzobispo tendría en el futuro. 

Encuentro entre el Padre Pío y Lefevbre

Sobre este asunto, el 8 de agosto de 1990, el Arzobispo Lefebvre escribió una carta personal a un sacerdote de la Fraternidad en Francia, quien le había escrito previamente para saber sobre su encuentro con el Padre Pío. 

He aquí un extracto de la carta:

“El encuentro tuvo lugar después de Pascua, en 1967, durando dos minutos. Me acompañó Fr. Barbara y un hermano de la Congregación del Espíritu Santo, el Hno. Felin. Conocí al Padre Pío en un pasillo, cuando iba de camino a su confesionario, le asitían dos Capuchinos.



“Le expliqué, en pocas palabras, el propósito de mi visita: que bendijera a la Congregación del Espíritu Santo, la cual estaba por celebrar un Capítulo General Extraordinario al que asistíría, y que estaba siendo conducida al ‘aggiornamiento’ o modernización, como estaba sucediendo con otras sociedades religiosas, y que temía que tal reunión sería problemática…



“Entonces el Padre Pío exclamó: ‘¿Yo bendiciendo a un arzobispo?, no, no, ¡es usted quien debe bendecirme a mí!’, se inclinó para recibir la bendición. Lo bendije, el besó mi anillo y continuó su camino hacia el confesionario…

El Arzobispo aclaró la sencillez y belleza de este encuentro entre estos dos grandes amantes  de Jesucristo. 

                                     Vicente Montesinos

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