Ayer, día 11 de julio, celebramos la memoria de San Benito, Patrón de Europa. 




San Benito de Nursia, Italia (480-543), fue hermano gemelo de Santa Escolástica, y es considerado como el padre del monacato occidental. Su importancia por tanto es suma. 

La famosa “Regla de San Benito” vino a ser la base de la organización para muchas órdenes religiosas (su propia Orden tiene su casa madre en Monte Cassino, en Italia)

Muchos fieles siempre llevamos con nosotros la medalla de San Benito (en medallón, pulsera, rosario, cruz, o en cualquiera de los innumerables instrumentos religiosos en los que se inserta), conscientes del valor exorcístico que posee. 

Lo que quizá no todos sabemos es este valor, y su simbología, de dónde proceden. Valga para dar un poco de luz sobre ello, este pequeño resumen:

Para comprender el simbolismo de la Medalla, debemos conocer que San Benito había estado viviendo como ermitaño en una cueva durante tres años, con fama de santidad, cuando una comunidad religiosa llegó a él después de la muerte de su abad y le pidieron a Benito tomar su relevo. 
A algunos de los “monjes” no gustó este plan y trataron de matarlo con pan y vino envenenado. 

Sin embargo San Benito se salvó milagrosamente de ser envenenado, porque cuando hizo la señal de la cruz sobre estas cosas, supo que estaban envenenados, por lo que cayó la copa y encomendó a un cuervo para llevarse el pan.

Después de ello, innumerables sucesos fueron concluyendo en lo que hoy es la medalla de San Benito, de tantísimo valor devocional, y tan utilizada por todos los exorcistas oficiales de la santa madre Iglesia Católica en su lucha contra maligno. 



La medalla del jubileo de San Benito





FRENTE: Un lado de la medalla lleva la imagen de San Benito, con una cruz en la mano derecha y la Santa Regla en la izquierda. De un lado de la imagen está una taza, por el otro, un cuervo, y por encima de la copa y el cuervo están inscritas las palabras: “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito). En el margen de la medalla se representa la leyenda “Ejus en obitu nostro praesentia muniamus” (Permite que en nuestra muerte, ser fortalecido por su presencia).

REVERSO: El reverso de la medalla lleva una cruz con las letras iniciales de las palabras: “Crux Sacra Sit Mihi Lux”(La Santa Cruz sea mi luz), escrito hacia abajo en la barra perpendicular; las letras iniciales de las palabras: “Non Draco Sit Mihi Dux “(No permitas que el dragón sea mi guía), en la barra horizontal, y las letras iniciales de “Crux Sancti Patris Benedicti” en los ángulos de la cruz. Alrededor del margen están las letras iniciales del dístico: “Vade retro Satana, Nunquam Suade Mihi Vana – Sunt Mala Quae Libas, Ipse Venena Bibas” (Vete, Satanás, no me sugieras tus vanidades – mal están las cosas que tú pretendes, bebe tú, tu propio veneno). En la parte superior de la cruz, por lo general se encuentra la palabra Pax (paz) o el monograma IHS (Jesús).

La medalla que acabamos de describir es la medalla llamado del jubileo, que llamó la atención por primera vez en 1880, para conmemorar el catorce centenario del nacimiento de San Benito. La Archiabadía de Monte Cassino tiene el derecho exclusivo de esta medalla. La medalla de San Benito ordinaria por lo general difiere de la anterior en la omisión de las palabras “ejus en obitu etc”, y en algunos detalles sin importancia. 
Ahora ya conocemos algo más de la historia de este importante santo, y de su medalla, tan querida por tantos fieles católicos. Pronto volveremos sobre ello, si Dios quiere.

                                    Vicente Montesinos

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