En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».





Jesús nos llama a superar la venganza con el amor. Él mismo pedirá al Padre que perdone a sus verdugos, porque no saben lo que se hacen. Y ese es el sentido que imprime a la ley del talión.
Ello no significa ser contrarios a la verdad. El cristiano debe de responder con caridad y abierto al perdón, pero con firmeza en las verdades que nos sustentan.

No a la revancha, pero sí a decir las cosas claramente. Firmeza con caridad. Es difícil, sí, pero es el estilo de Nuestro Señor. 

Que el Espíritu Santo nos ayude en esta difícil tarea. 
                                     Vicente Montesinos 

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