En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”



Jesús nos enseña cómo debemos de vivir siempre, y en cada momento, la dignidad del matrimonio; pues forma parte del proyecto de Dios para el hombre y la mujer.

Los cristianos no podemos vivir la relación entre hombre y mujer; y la vida conyugal, de acuerdo al estilo mundano.

Que el espíritu Santo nos ayude cada día a vivir el sacramento del matrimonio, y las relaciones humanas, desde la raíz: es decir, desde Jesucristo y desde el corazón. Que así sea.

                      Vicente Montesinos

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