En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños».
Señor Jesús, de la misma manera que Tú, los cristianos hemos de tener este sentimiento: ¡que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad! 

Todos somos oveja y pastor. Que sepamos, señor, que hay personas para las cuales nosotros, quizá, seamos la única oportunidad que les pueda facilitar la recuperación de la alegría de la fe y de la vida de la gracia.

Ayúdame, señor.

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