Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».
Señor Jesús,  que entienda que el mensaje que no estás en estos últimos días del año litúrgico no es el miedo, sino la esperanza de la futura liberación, es decir, la esperanza completamente cristiana de alcanzar la plenitud de vida con Dios, en la que participarán también nuestro cuerpo y el mundo que nos rodea. Y que viva de forma coherente con ello. Ayúdame tú, mi Señor, con la intercesión de tu santa madre, y la mía, la virgen María, reina de la paz. 

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