Testimonio de éxtasis eucarístico más después una oración a San Benedicto XVI, la Gloria del Olivo. Por Abraham García.
Oración a San Benedicto XVI
por Abraham García González
Corresponsal AyL

18 de diciembre de 2025
El pasado sábado 4/10/2025 viví un éxtasis a las 4:33 am estando ya en la cama acostado pero sin estar del todo dormido. Nunca me había sucedido nada igual, y la magnitud de la extraordinaria sensación es del todo indescriptible con palabras. Fue horas después de haber estado adorando a Jesús Hostia durante un pequeño rato de oración por la noche.
La hora a la que lo viví es extraordinariamente significativa porque 4 es número de la Santa Cruz y 33 es la edad del sacrificio perpetuo de Nuestro Señor Jesucristo.
La hora también me resulta llamativa por el asteroide Eros-433 de la profecía “Misión IO-Eros” que considero verdadera, dada por Dios Padre a unos colombianos y que está relacionada entre otras cosas con el profetizado “Aviso” o “Iluminación de la conciencia”. De acuerdo a la profecía lo primero que sucederá es que un cometa chocará contra la luna IO del planeta Júpiter, precisamente hacia donde se dirije el astro gigantesco 3I/ATLAS, que por lo que a mi respecta no tengo ninguna duda de que es la estrella de Belén anunciando la inminencia de los acontecimientos finales, incluídos el Aviso, el Gran milagro, los arrebatamientos/raptos y la parusía. León de María, por cierto, es el papa 266º de la Iglesia Católica y la luna IO tiene exactamente 266 volcanes activos.
También cabe resaltar que “IO” es “YO” en Italiano, y esto nos recuerda a Éxodo 3:14, en donde Dios le dice a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y “EROS” es una palabra griega asociada al amor apasionado, que aunque de origen mitológico, aplicada en el contexto católico de las bodas del Cordero es perfectamente aplicable al sublime libro postapocalíptico del Cantar de los Cantares en el Antiguo Testamento.
Durante el éxtasis —si mal no recuerdo manteniendo los ojos cerrados— lo que sucedió es que vi la misma custodia de la adoración, y de repente, de ésta salió una luz potentísima estirándose hacia el exterior moviéndose por la estancia, que fue cuando sentí el éxtasis, y pasados unos segundos volvió a la custodia. La sensación fue realmente tan intensa que no se puede expresar con palabras pero lo que sí puedo expresar es que mi corazón se llenó de gozo y a mi lo único que me salía decir es “¡Te amo, Señor!” una y otra vez sin parar.
Tras haber rezado pidiendo inspiración hacía poco tiempo para escribir una oración a San Benedicto XVI, el mismo día de la experiencia de la custodia me sentí extraordinariamente inspirado para hacerlo, e hice anotaciones en forma de borrador, pero tardé 21 días en ponerme a escribirla, previa oración, inspirado por el Sagrado Corazón de Jesús tras un rato de somnolencia. La oración es la siguiente:
“San Benedicto XVI, glorioso mártir que por amor a Jesús Hostia y su Iglesia enfrentaste con desgarro la soledad, unido a Él, tan despreciado, olvidado y agraviado por tantas blasfemias, sacrilegios e iniquidad, ruega por nosotros. Por tu intercesión, alcánzanos de Nuestro Señor Jesucristo las gracias necesarias para sentir dolor de nuestros pecados por verdadero puro amor hacia Él y no por temor a las penas eternas del Infierno.
San Benedicto XVI, fiel testigo de Jesucristo que tomaste el bendito nombre del patrón de Europa, ruega por la pronta restauración de la Iglesia, para que brille pronto el perpetuo Sol de justicia y la gloriosa Hispanidad como brilló por Ntra. Señora de Guadalupe.
San Benedicto XVI, que fuiste tan despreciado hasta la muerte, que recibiste la gracia de ser el fiel instrumento obstáculo de la iniquidad, que devolviste a la Iglesia el verdadero Santo Sacrificio para el digno culto a la divina majestad de nuestro maestro y redentor, ruega por la conversión de los apóstatas y el pronto triunfo del Inmaculado Corazón de María.
San Benedicto XVI, por tu poderosa intercesión, unida a la de María Santísima, Madre, Abogada, Mediadora y Corredentora nuestra, ruega por la conversión de Todos los Pueblos para que sean uno en Cristo y por la mañana eterna de la Gloria del Olivo. Amén.”
Mantengamos la esperanza en Cristo para que vuelva pronto. Ha de ser siempre la esperanza de todo Cristiano.
“Santísima Virgen de Guadalupe, ruega por nosotros.
“San Benedicto XVI, ruega por nosotros.
Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!”.
Hasta el Paraíso no paramos.
Santos o nada.
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva la Santísima Virgen María de Guadalupe, Madre de Dios y Madre nuestra!
¡Viva el papa León de María!
Por Abraham García González, a 18 de diciembre del año del Señor de 2025.
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