LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO: Fiesta de la Sagrada Familia

Nota del Director: Juan Donnet nos regala, una semana más, un texto imperdible. Junto a las oraciones de la Santa Misa; viene un comentario que es todo un compendio de análisis profundamente espiritual de la Palabra, unido a una reflexión necesaria de lo que hoy la conculca, y de la actitud del verdadero católico ante la apostasía generalizada que vivimos, fuera y dentro de la iglesia. Un texto que es oración, formación y exégesis, absolutamente imprescindible. Vicente Montesinos

 

 

 

 

 

Juan Donnet

 

 

 

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Fiesta de la Sagrada Familia
(II clase, blanco)
Gloria y Credo. Prefacio de la Epifanía

 

 

Introito. Prov, 23—24; Salm.83,2-3.-Salte de júbilo el padre del justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz. Sal.- ¡Cuán amables son tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor. Gloria al Padre, y al Hijo.

Colecta.- Señor nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de tu Sagrada Familia, y alcancemos su eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre.

Epístola. Col. 3.12-17.- Hermanos: Revestíos, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, de bondad, humildad, mansedumbre y longanimidad, sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así habéis de hacerlo también vosotros. Pero, sobre todo, tened caridad, que es vínculo de perfección. Y la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados en un solo cuerpo: sed agradecidos. La palabra de Cristo more abundantemente entre vosotros, con toda sabiduría, enseñándoos y animándoos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón, con gracia, las alabanzas de Dios. Cuanto dijereis o hiciereis, hacedlo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias por él a Dios Padre.

Gradual.- Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor toda mi vida. Felices, Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán.

Aleluya.- Aleluya, aleluya. Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.

Evangelio.-( Lucas 2. 42-52) Cuando el niño Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre  y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Ofertorio.- Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarle al Señor.

Secreta.- Te ofrecemos, Señor, la hostia de reconciliación, suplicándote humildemente que, por intercesión de la Virgen, madre de Dios, y de san José, establezcas sólidamente nuestras familias en tu paz y gracia. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo.

Prefacio.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues tu unigénito Hijo, apareciendo en la condición de nuestra mortalidad, nos ha regenerado con la nueva luz de su inmortalidad; y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

Comunión.- Bajó Jesús con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto.

Poscomunión.- Haz Señor Jesús, que aquellos a quienes has confortado con celestiales sacramentos, imiten continuamente los ejemplos de su santa Familia, para que en la hora de nuestra muerte, saliéndonos al encuentro la gloriosa Virgen , tu Madre, y san José, merezcamos ser recibidos en los eternos tabernáculos, Tú que vives.

 

 

 

COMENTARIO

 

 

La Iglesia adora a Jesucristo, venera a su Madre Santísima la Virgen María y a San José en distintas solemnidades y fiestas. Pero en esta Fiesta, los celebra a los tres, como miembros precisamente de la Sagrada Familia. Una familia santa que debe ser ejemplo de amor, de perfección y armonía para todas las familias cristianas.

En 1893 está fiesta fue permitida por Leon XIII a determinadas Diócesis que la pidieron. Y en 1921, Benedicto XV la hizo Fiesta de la Iglesia Universal, reemplazando el Primer Domingo después de Epifanía, el cual se pasó al primer día libre de la semana siguiente.

El Hijo de Dios ha querido sacralizar y santificar la familia y las relaciones entre sus miembros, ofreciendo a Dios la vida cotidiana; viviendo en la humildad en función de la armonía perfecta entre sus miembros.

La Sagrada Familia es en realidad una familia excepcional en un sentido importante. El Hijo es Dios Encarnado, la Madre la criatura mas perfecta de Dios, y el Padre adoptivo, uno de los hombres mas santos (no viene a cuento hoy discutir quien está mas alto, si San José o Aquel de quien dijo el mismo Jesús no se ha levantado otro mayor entre los nacidos de mujer que Juan el Bautista), del cual algunas tradiciones y opiniones teológicas afirman que para su extraordinaria misión fue purificado del Pecado Original desde el vientre de su madre (lo mismo se dice de San Juan Bautista).

 

 

FAMILIA EXCEPCIONALMENTE SANTA, PERO AÚN ASÍ EJEMPLO

 

Aún así, con estos maravillosos miembros, es el ejemplo de la familia de todos los tiempos -saltarán acá escandalizados modernistas y modernizados, permítaseme este término. José es el que conduce -ciertas veces mediante inspiración sobrenatural angélica  explícita en el Evangelio. María, que en realidad es mas que José, se deja conducir por eĺ por ser la esposa, respetando el orden y la jerarquía querida por Dios y la Ley Natural;  y Jesús, que es Dios, es sumiso a los dos, salvo en el caso que la manifestación de su misión lo hace romper la barrera de la moral natural, como en este episodio. Padre jefe de Familia, Esposa e Hijo. Esposa sigue al Marido, y el hijo sumiso a ambos. Salvo esta situación extraordinaria en la que el hijo es el Hijo de Dios Encarnado. Esta relación jerárquica está en San Pablo y San Pedro. Saltarán aquí, como dijimos, modernistas y modernizados gritando que Pedro y Pablo aceptaban las costumbres culturales de su tiempo; que eso no es para siempre ni mandato de Dios.

Sin embargo, cuando hay costumbres culturales que son erróneas, como varias de los fariseos, en las que un Rabí consideraba indigno hablar con una mujer, o en la desviada interpretación del Sábado hecha por los fariseos, a partir del Pentateuco, Jesús corrige y no deja pasar el error. Por lo tanto, San Pedro y San Pablo, máximos escritores sagrados de la Escritura, tampoco pueden dejar pasar costumbres culturales que sean moralmente dañinas o erróneas. Ergo: lo que dicen San Pedro y San Pablo en el Nuevo Testamento sobre la relación entre el hombre y la mujer es para siempre.

Y así lo sostuvo siempre la Tradición y el Magisterio de la Iglesia; claramente hasta 1962. Esto no quiere decir necesariamente, que en este punto el Magisterio haya cambiado radicalmente, pero el espíritu del II Concilio se plegó al igualitarismo y otros puntos del marxismo cultural y el progremodernismo.

La teología personalista cuando se ocupó de esto, terminó de oscurecer la Verdad.

Los hijos deben someterse a los padres; esto hay que decirlo sin rubor ninguno. Es la Ley Natural y es la Ley de Dios. Obviamente es una relación jerárquica con base en el amor y no en ningún utilitarismo.

 

 

EL TERRIBLE EVANGELIO

EL NIÑO PROBLEMÁTICO

 

¿Es terrible el Evangelio? No. Pero dada la controversia que ha desatado este episodio, y los ríos de tinta procelosos y bizarros que han corrido, se vuelve en cierto sentido terrible.

Porque acá se pone de manifiesto la doble naturaleza del Hijo de Dios. Ese niño llamado Jesús, es el Hijo de Dios encarnado. Su Persona no es humana, es divina. Pero su humanidad es verdadera; no es ficticia ni fantasmal.

El niño crece corporalmente como otros niños; su cerebro afina y desarrolla sus neuronas como otros niños. El Niño manifiesta progresivamente su Sabiduría. Y aquí empiezan los problemitas. Esta manifestación progresiva de Sabiduría divina, no es porque la Persona Divina de Cristo haya experimentado alguna evolución o cambio: es Perfecta y Eterna; Inmutable. Omnipotente y Omnisciente. Pero la Humanidad de Cristo, si experimentó desarrollo y crecimiento. La Persona Divina del Verbo Encarnado, comunica a su naturaleza humana sabiduría según es necesaria para su misión; de manera progresiva.

Así  por ejemplo Teofilacto, San Cirilo, San Gregorio Nazianceno.

 

 

EL VIAJE A JERUSALÉN DE LA SAGRADA FAMILIA

 

Toda familia piadosa, es obvio que pondría todos sus recursos para viajar en las Fiestas de la Pascua, desde Galilea a Jerusalén. Esto no requiere de mucho comentario.

Era costumbre de aquella época que los niños pudieran volver con su parentela en otro sector de la Caravana. Esto tampoco tiene mucho de relevante para hablarse.

Cuando volvieron, e hicieron un día de camino hacia Nazaret, María y José fueron a buscar al niño entre los parientes. Pero no lo encontraron. Con angustia volvieron a Jerusalén y lo buscaron durante tres días, dice el Evangelio.

 

 

 

EL EPISODIO ASOMBROSO

 

¿Qué habrán pensado María y José…que habrán sentido…. ¿Cómo habría podido suceder aquello? Bueno, el Evangelio, nos presenta sus sentimientos en boca de María: angustia.  ¿Hijo, porqué has actuado así? Tu Padre y yo te buscamos con angustia.

Volvamos un poco hacia atrás. Lo buscaron durante tres días. No olvidemos la manera de contar los días de pueblos antiguos como los hebreos. Se contaba también el primer día inclusive, además del último. Por eso se dice que Cristo resucitó al tercer día. Cuando el tiempo verdadero que probablemente pasó desde su Muerte hasta su Resurrección, fue un día y medio o poco mas. En esta ocasión, probablemente el tiempo fue similar.

Al tercer día, lo encontraron en el Templo, sentado entre los Doctores, escuchándolos y pregúntandoles; y todos estaban asombrados por su inteligencia y sus respuestas. Sus padres quedaron admirados.

No es mera casualidad que este tiempo de pérdida de Jesús coincida con el tiempo entre su Muerte y su Resurrección. Jesús aparece en el Templo, con Dios, después de ese tiempo de pérdida y ausencia. Allí es donde hay que buscarlo: en el Templo. (San Ambrosio). No buscarlo en las cosas del mundo, aunque su poder llegue a todo, y aunque  que su Palabra sostiene a todas las cosas en la existencia, como si se pudiera decir que está en todos lados, aún en el infierno y en el mismo Diablo; sin embargo, su lugar por antonomasia, su Presencia Ontológica acá en la tierra, es el Templo;  y la Misa y el Santísimo.

María su Madre, directa y sin vueltas seguramente, pero con humildad y caridad, además de franqueza, le espeta: ¿Hijo, porqué has actuado así con nosotros? ¡Tu padre y yo te buscamos con angustia!

 

 

 

JESÚS HACE SALTAR LA MORAL NATURAL

 

La respuesta del niño Jesús de doce años, es estupenda y asombrosa; hasta puede parecer durísima; falta de tacto, de delicadeza y caridad hacia sus padres desgastados por el estrés de su búsqueda.

¿Y porqúe me buscaban? ¿No sabían que debo estar en las cosas de mi Padre?

Esta respuesta del niño Hijo de Dios deja perplejos a sus padres: pero ellos no entendieron lo que les dijo. Sus padres sin embargo, vuelven con Él a su pago de Nazaret, volviendo a someterse Jesús a ellos como buen hijo.

Jesús está mostrando fuertemente que es Hijo del Padre Dios. Esta manifestación la hace a los doce años, edad en la cual se sostenía que el niño comenzaba a hacer uso de la razón. Ante la palabra de María, que llama a José, padre de Jesús; este señala hacia el Cielo, recalcando que su verdadero Padre es Dios.

Jesús hace levantar la mirada de sus padres.

Con esto está mostrando de manera que puede parecer algo brutal, que los lazos con Dios son prioritarios, y en determinadas circunstancias esto debe quedar plasmado en los hechos; aún sobre los lazos de sangre.

Vemos, que con todo el talento que tenía la Santísima Virgen, que entendía todo cien veces mejor que cualquier Rabino, ciertos hechos referentes a su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios mismo, la sobrepasan, y se queda sin entender; hasta el momento oportuno. Seguramente después de la Resurrección del Señor, o más probablemente, en Pentecostés.

 

 

 

LA MISTERIOSA PERMISIÓN DE DIOS DEL SUFRIMIENTO DE LOS INOCENTES

 

Aquí hay algo misterioso. ¿Acaso el Hijo de Dios, con todo su poder, no podría haber mandado un ángel a avisar a sus pobres padres lo que estaba pasando?

¿Porqué Dios los dejó sufrir de esta manera inútil? Preguntaŕa alguno, también.

¿Porqué tiene que responder de esa manera tan seca y dura a su pobre Madre, que pasó días de angustia buscándolo?

¿No podría haber sido un poco más delicado?

Recordemos ya que estamos, aquellas situaciones en las que Jesús parece tratar duramente a su Madre, como en Caná de Galilea, en su primer milagro, donde le dice ásperamente Mujer, que tenemos que ver nosotros en esto; mi hora no ha llegado todavía, o traducciones mas duras todavía. En la Cruz también la llama Mujer. En aquel episodio en que está predicando y alguien le avisa que su madre y sus hermanos lo quieren ver, responde también secamente, señalando con su mano a su auditorio, estos son mi madre y mis hermanos; porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Es sabido que la Santísima Virgen María es la criatura más amada de su Hijo. Este trato dicen algunos Padres, que es para afianzarla en una humildad superior. Así Grignón de Monfort. Esa humildad tan excelsa permitiría ulteriormente erigir a la Santísima Virgen como Reina de la Creación.

En este episodio de su pérdida y hallazgo en el Templo, Jesús enseña a su Madre y comienza a afianzarla en esa humildad superior. Así Griego (el Geómetra), y San Ambrosio.

Volvamos a la pregunta terrible: ¿Acaso Dios no podía haberles ahorrado sufrimiento a María y José?

Respondamos esto con otra pregunta: ¿Acaso no podría haberle ahorrado sufrimiento a su Hijo Único?

Claro que hubiera podido si quería. Pero ese sufrimiento de su Hijo, sirvió para pagar el precio de nuestra Redención. El absorbió los castigos que nos correspondían a todos.

María, colaboradora especial, extraordinaria, íntima de Cristo en la obra de la Redención, también contribuye con sus sufrimientos a nuestra salvación. Y también más abajo el mismo San José.

Como dice San Pablo: Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo en favor de su Iglesia.

Este completar no implica imperfección en el Sacrificio de Cristo, sino que la propia Iglesia , como Cuerpo de Él, también debe aportar su propio sufrimiento agregando su entrega a la obra de la Redención. Cabeza y Cuerpo sufren con sufrimiento redentor en el Cuerpo total de Cristo. El sufrimiento de María y de la Iglesia es por gracia de Cristo y dependiente de Él. El Único Redentor con méritos y poder propio es Cristo. Pero da la gracia de participar en colaboración en su obra Redentora, principalmente a su Madre, con una participación especial y única. Y quizás después, vengan San José y el Bautista. Luego los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo y todos los demás en una jerarquía que Dios sabe.

Es decir, que con Cristo no hay sufrimiento inútil ni absurdo. Esto debe quedar claro.

Todo sufrimiento permitido por Dios tiene un bien superior por fin: la propia santificación y salvación e incluso la transmisión misteriosa del mérito de esos sufrimientos para salvación de otros. Es sabido por la biografía de Santa Teresa de Avila y otros grandes Santos, que penitencias y otros terribles sufrimientos los entregaban para conversión de los pecadores. Y aún ofrecían voluntariamente determinados padeceres con este alto fin.

La angustia de María y el pobre José, que debe haber quedado realmente mal físicamente después de esto, no puede haber quedado sin fruto: la colaboración con la obra de la Redención de una manera misteriosa.

¿Porqué Jesús hizo lo que hizo? Por una inspiración divina, y además condicionado por dificultades puramente inmanentes para avisar a sus Padres, que Dios no quiso abolir de manera milagrosa. (Mas o menos la visión de Castellani). Esto produjo ese sufrimiento de María y José, que tuvo un valor grande para ambos como participación según a cada uno Dios le dio, en la obra de la Redención.

 

 

LA  FAMILIA, BLANCO DEL ATAQUE DEL ENEMIGO, EL DEMONIO

Hay una conspiración, el Mysterium Iniquitatis, que viene desde la Resurrección de Cristo,  y aún desde la Encarnación, y aún desde la Creación del hombre.

Este Mysterium Iniquitatis, que ya estaba en marcha en la época de San Pablo, según él mismo lo revela, ha recorrido la historia de la Iglesia desde el principio, creando herejías, divisiones, tentaciones de mundanidad, de carnalidad. Desde el ámbito puramente mundano desde la Revolución francesa hasta ahora, se ha verficiado un aumento de la virulencia de este fenómeno diabólico de la Revolución anticristiana. Ha atacado a la civilización cristiana con un humanismo antropocéntrico, con numerosas características que siempre enumeramos: liberalismo, secularismo, relativismo, naturalismo, indifentismo, inmanentismo….El hombre neo-adámico de Occidente, después de haber creído en Cristo, vuelve al árbol del Bien y del Mal, y vuelve a comer la manzana, porque quiere ser como Dios...quiere ser su propio Dios, sin Dios verdadero y contra Dios.

 

 

HAY UNA SOLA CLASE DE FAMILIA NATURAL Y CRISTIANA, QUERIDA POR DIOS

La Familia natural y cristiana, verdadera, es entre un hombre y una mujer y sus hijos. Toda modificación extraña de esto viene de Satán.

¿Familias de dos hombres con hijos adoptados? ¿O dos mujeres con hijos adoptados,  o extraños embarazos?  Diabólico.

Toda legislación estatal que permita, toda propaganda del Sistema que promocione otra cosa distinta y menosprecie la familia tradicional, viene del Mysterium Iniquitatis.

De hecho, hoy vemos como los Estados, como un efecto dominó, legislan en contra de la familia, con divorcio, aborto, gaymonio…..

 

 

 

EL CENTRO DEL PROBLEMA ES EL ABANDONO POR PARTE DE LA IGLESIA CONCILIAR DEL IMPERATIVO DEL REINADO SOCIOPOLÍTICO DE CRISTO

 

Y el ataque también es a la Iglesia por dentro, ya desde el nominalismo medieval, -el precursor del progremodernismo posterior, sobre todo desde el fin del siglo XIX, con el modernismo, pero con una eclosión sin igual en el II Concilio Vaticano, que se plegó, se doblegó ante los reclamos del Leviathán, en la Libertad Religiosa laicista liberal, que deja a Dios confinado solo a la interioridad del hombre, expulsándolo de la vida pública. El resultado de esto es el ataque normativo de un Estado que se supone neutro, pero que no tiene nada de neutro, sino que sigue la confesionalidad anticristiana del Sistema, del Leviathán. La familia es el centro del ataque, luego de la Iglesia, su Doctrina y su Liturgia. La teología personalista, la Nouvelle Teologíe,  ya no tiene la visión de la familia cristiana de siempre.

El Estado Occidental, en vez de defender a la familia, la ha atacado con la legislación y la permisión y favorecimiento de la propaganda de reingeniería social del Sistema antricristiano. Y esto con una iglesia pacifista e inerme, anémica y amariconada, que repetía, repite, cómplice y aquiescente, libertad, igualdad y fraternidad, paz….paz con el Leviathán…

El marxismo cultural de Gramsci, que se expresó con mayor desarrollo en la Escuela de Frankfurt (psicoanalismo, feminismo, antipatriarcalismo, etc), cuyos pontífices mas conspicuos fueron Adorno, Habermas, Horkhaimer, Marcuse, Fromm,…Foucault….tuvo una grandísima influencia en la disolución de la familia en Occidente, sumado al tema del Estado liberal laicista.

Desde allí se hizo un ataque a la Autoridad, extremadamente virulento y eficaz, desprestigiándola en la cultura Occidental como signo de un Patriarcalismo cavernícola. La autoridad del padre de familia fue erosionada, y aún toda autoridad.

Si a esto le sumamos el quiebre generacional fomentado por el movimiento rock-pop, entendemos el estado calamitoso de la familia occidental hoy.

Recordemos la canción emblemática de todo este movimiento; muy buena y pegadiza musicalmente: The Wall, de Pink Floid. Todo un símbolo de una época de caída de valores sanos.

Los adelantos tecnológicos como la televisión y ahora los teléfonos inteligentes, han coadyuvado para la división de la familia. Haciendo entrar en los hogares antivalores, violencia, degeneración, inmoralidad, anticristianismo, locura.

¿Acaso es mala per se la tecnología? No. Pero sucede que el hombre neo-adámico o apóstata, dominado por la oscuridad de su mente y el pecado, no la aprovecha para bien, sino para su propia perdición. El cristiano con discernimiento puede aprovecharse benéficamente de los adelantos científicos y tecnológicos.

 

 

 

¿QUE HACER?

De poco  sirven parches parciales. De poco sirven curitas, pequeños apósitos higienicos médicos para heridas de poca importancia; cuando hay una gangrena extendida y muy podrida.

Sería necesario recuperar la Verdad católica en cuanto al Estado y la sociedad civil. Recuperar plenamente la conciencia de la necesidad imperativa y absoluta de la instauración del Reinado Sociopolítico de Cristo.

El Estado que proteja la Ley natural y sus corolarios. Que proteja la moral que deriva de la Revelación cristiana. Sin eso, todo intento de hacer algo, se queda en curitas o pomaditas sobre una gangrena.

En este Estado de hoy, prácticamente títere del poder supranacional del Sistema, es ínfimo, y al cabo poco fructifero lo que se puede hacer. Pequeños parches parciales, que por supuesto que sirven y Dios los aplaude. Pero la estructura está podrida, la concepción del Estado y su relación con la Iglesia, y la misma eclesiología de hoy, es inicua. Dentro de este sistema, los esfuerzos no son conducentes a una recuperación plena de la familia. Esto no es óbice para que se trabaje y se esfuerce con todos los medios lícitos que contribuyan. Solo recalcamos, que el sistema está podrido. Las reglas de este Estado liberal laicista, y el socialista dictatorial lo mismo, no dejan lugar a una acción totalizadora. La Iglesia debería denunciar esto y recuperar la Verdadera Doctrina sobre la Libertad y la confesionalidad del Estado. Volver a retomar el Imperativo de la Instauración del Reinado Sociopolítico de Cristo.

Ideología de género, divorcio, aborto, sodomía, contracepción, etc. cunden en la sociedad de hoy. Pero esto no es lo peor; lo peor es que la estructura de la otrora iglesia católica, apoya en general toda esta cultura de la muerte solapada pero progresivamente.

Recordemos que la Iglesia del Nuevo Paradigma de Francisco ha reconocido públicamente su adhesión al Magisterio de la ONU (sic), su sumisión al Plan de Desarrollo Sustentable 2030 de la ONU, que es casi como la Carta Magna de la conspiración anticristiana, el Protocolo del Mysterium Iniquitatis.

Vemos noticias todos los días, en que travestis participan como Cicerones en visitas a Belenes de las Diócesis; teólogos que apoyan la Sodomía pululan sonrientes y se abrazan con el Papa; monjas blasfemas que preconizan la homosexualidad sosteniendo que es una forma mas de sexualidad, cacarean su barbaridad impunemente, con el aliento a seguir haciendo lío; inveterados abortistas y malthussianos usan como foro el Vaticano y son felicitados por el Papa; conocidos puntales del Lobby homosexual son nombrados en puestos claves de la estructura del Nuevo Paradigma; Documentos  Papales niegan ya el carácter de pecado mortal del adulterio, empezando por ciertos casos en una gradualidad de la Ley y subjetivismo, que la Iglesia siempre rechazó. En algunos discursos papales se llama al aborto interrupción del embarazo, y se aclara que no es un mal absoluto en todos los casos.

En una Palabra, el Mysterium Iniquitatis, no ataca ahora solo desde el Mundo; ataca desde la estructura y la cúpula de la otrora Iglesia Católica.

Esta situación de ataque total hacia la Familia, célula de la Civilización humana, y reflejo del amor de Dios; agregado social elemental, que dota de sanidad psicofísica y espiritual a sus miembros, está llegando a su clímax.

Sin familia, sin una Iglesia visible que luche por la fe de Cristo, los individuos atomizados, sin un grupo de contención que tenga algo del Dios verdadero, flotan inermes, indefensos ante un totalitarismo diabólico que se hará pleno con el Nuevo Orden Mundial.

La lucha del católico hoy es no solo en el mundo, sino dentro de una iglesia que ya no es la que debe ser; que está parasitada y enquistada por el Enemigo.

Oración, penitencia, anuncio y denuncia, haciendo y luchando en todos los frentes para defender la Verdad de Cristo y específicamente la Familia, objeto del ataque especial y último de Lucifer. Puesto que una vez disuelta, se disuelve todo bien natural del hombre. Si esto encima tiene paralela e íntimamente relacionada una Apostasía nunca vista, podremos visualizar sin ser profetas los resultados, cuando el totalitarismo del Nuevo Orden Mundial, que encarnará en un pseudomesianismo puramente mundano, humano e inmanente; un milenarismo puramente terráqueo: el Reino anticristiano, manipule la masa de individuos no solo descristianizados, sino deshumanizados, como maniquíes.

El Humanismo a-cristiano paradójicamente lleva a la deshumanización del individuo y la sociedad. Y no solo deturpa y borra la imagen de Dios en el hombre, sino que borra incluso su imagen de hombre.

Y esto último, lo del mesianismo falso, está incluso en el Catecismo Conciliar, en esos parágrafos que a nadie se le ocurre citar. 675 ss.

Los mass-media, el Sistema desde hace casi un siglo, ayudado por los avances tecnológicos (televisión, radio, internet, periódicos, revistas, literatura, etc) ha llevado a cabo una reingeniería social-moral casi completa.

La moral cristiana y natural ha sido subvertida de raíz.

La masa humana ya es extraña a la mera moral natural: fueron catequizados con la Corrección Política del Sistema desde niños; convertidos en borregos-zombies del Sistema.

 

 

 

LA LUCHA DEL CATÓLICO

 

Lo volvemos a decir, la lucha del católico hoy es en dos frentes: contra el mundo y contra una iglesia pervertida, regalada al Enemigo.

Agarra fuerte lo que queda...dice el Apocalipsis.

Aunque no podamos revertir desde aquí abajo esta tragedia; esta Apostasía, debemos luchar a brazo partido para conservar lo que queda. Y soportar con virilidad el mal que crece. ¡Ahí está la virtud y la paciencia de los Santos! Dice Apocalipsis.,

Al que venza, Yo le daré también sentarse en el Trono.

No hay triunfo inmanente de la Iglesia por un proceso progresivo de evangelización. Digamos de paso, que el Nuevo Paradigma de Francisco ya ha renunciado la misión de la Iglesia, tachándola despectivamente de Proselitismo, y reemplazándola por eso que se da en llamar Diálogo.

Esta kenosis, este movimiento de repliegue cuantitativo de la Iglesia en el mundo, lo ha visto y lo dice muy bien hasta el Catecismo Conciliar, en esos parágrafos que nadie cita: 675 ss.:

 

 

La última prueba de la Iglesia

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, “intrínsecamente perverso” (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando “los errores presentados bajo un falso sentido místico” “de esta especie de falseada redención de los más humildes”; GS 20-21).

677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).

  1. «Para juzgar a vivos y muertos»

678 Siguiendo a los profetas (cf. Dn 7, 10; Jl 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cf. Mt 3, 7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cf. Mc 12, 38-40) y el secreto de los corazones (cf. Lc 12, 1-3; Jn 3, 20-21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cf Mt 11, 20-24; 12, 41-42).

 

 

 

LA LUCHA SIGUE CON ESPERANZA: EL SEÑOR VIENE

 

Pero un Remanente, un Resto Fiel quedará, resistirá en medio del Reino de Lucifer; un Resto Santo, viril, enérgico, luchador, lúcido, fiel al Señor, que perseverará hasta el Final y recibirá al Señor en la Parusía. Esa será la Esposa de Cristo, blanca y purificada, libre de todo inmundicia.

Nada de decaimiento, entonces, nada de depresión, por el espectáculo del avance del Mal. El Señor así lo tiene previsto y profetizado abundantemente en el Nuevo Testamento; bien asimilado por la Tradición, y vivido, y bien interpretado con claridad por el Magisterio hasta 1962. Donde se empiezan a introducir elementos extraños ya desde el Discurso de Inauguración del II Concilio Vaticano: no se penalizará mas la Herejía. Los resultados los vemos hoy, de esta era de misericordia. Era de la invasión de la Mentira en la Iglesia. Era de la tergiversación del Evangelio y su licuación para hacerlo funcional al Leviathán.  Era mas bien de la inermidad, de un pacifismo anémico y manierizado, de abdicación y genuflexión obscena y traidora ante el César, que poco o nada tiene que ver con el Catolicismo.

 

 

ORACIÓN FINAL

Pidamos al Señor, con intercesión especial de su Madre y también San José, que nos ayude a perserverar en la lucha por instaurar su Reinado sociopolítico de la manera que aún sea posible. Luchar para conservar y promocionar lo que aún se pueda de la Familia cristiana, defendiéndola con todas las armas espirituales, intelectuales y toda lucha que sea posible y lícita ante el Señor, del ataque del Mysterium Iniquitatis.

Familia como miembros en una Jerarquía querida por Dios, con autoridad y obediencia sanas. Recordando que la familia cristiana, y aún la natural es el resguardo elemental para la sanidad no solo espiritual sino síquica e incluso fisiológica de los individuos y de la sociedad misma.

Que el Señor nos ayuda en este empresa defendiendo lo que resta, hasta que Él venga y restaure todo.

 

 

 

 

 

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Categorías:LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO

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11 respuestas

  1. La Tragedia mas grande de la historia es la adhesión de la iglesia a la Revolución anticristiana en varios puntos importantes en el II Concilio Vaticano.

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  2. Es verdad que la madre del problema está en la claudicación de la iglesia conciliar al imperativo de instauración del Reino sociopolítico de Cristo. Después de esto, es luchar contra el Leviathán, pero bajo las reglas del juego que pone él mismo. El resultado es previsible. Solo la Parusía traerá la verdadera paz y orden.

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  3. Estupenda exposición. Viva Cristo Rey!!!

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  4. Muchísimas gracias.
    Dios le bendiga.

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