Vicente Montesinos

 

Francisco, anoche, presidiendo el Via Crucis en el Coliseo
Francisco, anoche, presidiendo el Via Crucis en el Coliseo

 

 

Esta Semana Santa está siendo especialmente de pasión y acompañamiento, humilde, pero sufriente, a Nuestro Señor, en su camino al calvario, muerte, y ahora, espera de su gloriosa Resurrección…

Semana de Alfie, de infiernos que no existen y almas que se desvanecen, de…

Por el más puro recogimiento, discernimiento, meditación y respeto; aguarda el instrumento de este humilde plumilla en el escritorio, que tiempo habrá para ponerlo a trabajar, aunque parece ya prever la que se le viene encima…

Únicamente, en este sábado de espera, quiero narrar, sin más opinión ni comentario, cuatro aspectos que me llamaron profundamente la atención en el Coliseo anoche, durante la celebración del Via Crucis presidido por el Papa Francisco. Quizá alguno de ustedes, mis muy queridos hermanos, tengan más luces que yo para descifrarlos.

Ahí los dejo:

 

  • Me llamó profundamente la atención que el Papa pidiera a Nuestro Señor que nos diera siempre la gracia de la “santa vergüenza”; mientras que toda la vida he meditado las palabras de San Josemaria Escrivá animándonos a tener “santa desvergüenza”, con las que el fundador del Opus Dei nos invita a no preocuparnos excesivamente de que se perciban las propias limitaciones, y a no ocultar la condición de cristiano cuando el ambiente social es hostil a la fe.

 

  • Me llamó profundamente la atención que el Papa hablara de “todos los intentos de desacreditar a la Iglesia“… ¡Desacreditar a la Iglesia! ¿A que se refería? Porque si se refería a los enemigos de la Iglesia, existen desde el día que la fundó Cristo, y siempre existirán… ¿Seguro que hablaba de desacreditar a la Iglesia, Santidad? ¿O más bien de desacreditar a Su Santidad? Porque… además… ¿de donde viene hoy el mayor descrédito para Nuestra amada Iglesia, Santidad?

 

  • Me abochornó que el Via Crucis finalizara con gritos de “Viva el Papa” y aplausos… El Via Crucis del Viernes Santo en la Pasión del Señor… Ello me lleva a reflexionar que tipo de público, con que formación católica, con que sensibilidad, y con que conocimiento de lo que se estaba celebrando y orando, acompañaron al Pontífice en el Coliseo… Además de sobre la papolatría que nos invade, y otros temas circundantes…

 

  • Me aterrorizó que tras los gritos de júbilo viniera, recogido por todas las cámaras, un “besa manos al Papa“, de cardenales, obispos, sacerdotes…, todos en fila dispuestos a “adorar” a… ¿La Cruz? ¿Es día de que, con la Santa Cruz de Cristo en alto, Nuestro Señor muerto; y lo que la liturgia, la tradición, la necesaria meditación y recogimiento, a la par que la austeridad y recato que el momento, exigen; se haga una fila para que todos rindan pleitesía a un hombre, por muy Papa que sea? ¿Porque no salió la imagen de todas sus eminentísimas, excelentísimas y reverendísimas sotanas adorando a la Cruz de Nuestro Señor, en el único día del año, por cierto, en que los católicos nos arrodillamos ante la Cruz?

 

Vergúenza, sorpresa, bochorno, terror… Mezcla de sentimientos, que ahí dejo, y comparto, sin más comentario, y ofrezco a Dios, Nuestro Señor, en espera de su gloriosa Resurrección.

Y porque hasta el cielo no paramos; que Dios os bendiga…

 

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