Vicente Montesinos

 

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El padre de Alfie muestra su desolación e incredulidad

 

Tremendo. Durísimo. Incomprensible. Un juez británico ha ordenado desconectar (pese a la negativa de sus padres) a Alfie Evans, un niño con un raro mal; de forma que el pequeño fallecerá en las próximas horas; a petición del hospital donde se encuentra el niño, y tras la intervención del magistrado que dijo que el pequeño necesita “paz y tranquilidad”.

De esta forma, y tras el dictamen del Supremo, Alfie, de 21 meses, va a ser desconectado, si nadie lo impide. Alfie Evans tiene una enfermedad rara y sus padres, Tom Evans y Kate James, no quieren que sea desconectado porque tienen la esperanza de prolongar su vida con un tratamiento en un hospital especializado en Roma.

El Hospital Alder Hey, donde se encuentra el niño, indicó que seguir tratando al niño era “cruel, injusto e inhumano”, mientras que el magistrado Hayden dijo que Alfie necesita “paz, tranquilidad y privacidad”.

El centro de salud tiene programado retirar la máquina de ventilación pulmonar el viernes.

Entretanto, Tom y Kate, padres de Alfie, quieren que su hijo siga un tratamiento en Italia.
El tribunal fue informado de que el niño sufre de una condición neurológica degenerativa que los doctores no han podido diagnosticar de forma definitiva.

El magistrado indicó que aceptaba la evidencia médica que mostraba que continuar con el tratamiento era inútil y añadió: “La necesidad de Alfie ahora es recibir un cuidado paliativo de buena calidad“. Una vez se evaluaron todas las opciones, Hayden señaló que mantener al niño conectado a la máquina de ventilación pulmonar comprometería la futura dignidad de Alfie.

 

Los padres del niño, destrozados e incrédulos, han comparado el fallo con una sentencia de muerte. La madre abandonó el tribunal antes de que se leyera la decisión y el padre se mostró claramente afligido cuando el dictamen fue anunciado.

 

Nadie, repito, nadie en este país me va a quitar a mi hijo (…) Mi hijo tiene dos años y lo han sentenciado a la pena de muerte” – ha manifestado el padre. La familia está considerando la posibilidad de apelar, pero aún no se ha confirmado qué pasos seguirán, y el tiempo se agota.

 

 

 

 

A lo terrible de que un juez ordene la muerte de un ser humano, además de un niño inocente, y además en contra del criterio de sus padres (no se pueden unir más barbaridades), se une la pena añadida para los católicos de que el Magistrado haya utilizado en su fallo unas palabras ambiguas del Papa Francisco para ordenar la muerte de esta criatura.

Esto es tremendo. Es gravísimo. Dejaría de serlo si hubiera habido una inmediata respuesta del Vaticano. Seguimos esperándola. Y el tiempo pasa. Ojalá haya de retractarme de lo que estoy diciendo, pero me temo que me quedaré con las ganas.

Y es que las Palabras de Francisco a finales del verano del pasado año en un congreso sobre la Eutanasia, han servido en versión del Magistrado, para apoyar su decisión. O el Magistrado ha utilizado torticeramente a Francisco (y ya tarda el Vaticano en “desambiguar” lo ambiguo) ,o lo que nos faltaba ya es que nos amparemos en la palabras de un Papa para legitimar este gravísimo pecado y delito.

¿Donde están las aclaraciones de la Academia Pontificia por la Vida para clarificar las palabras del Papa invocadas en esta sentencia de muerte?

¿Donde están las aclaraciones del propio Bergoglio?

¿Se consumará el hecho de que sea la primera vez en la historia en que un juez, para justificar éticamente una sentencia en contra de la vida invoque un texto de un Papa; texto que se deja invocar por su ambigüedad?

Insisto… ¿La Academia Pontificia? ¿El Papa? ¿Algún Cardenal? ¿Algún Obispo? Es más… ¿Algún medio de comunicación católico? ¿Alguien? ¿Alguien va a decir algo?

Tremendo. Dolorosísimo. No lo podemos permitir. Expresemos nuestro rechazo allá donde podamos; y recemos por que se detenga esta barbaridad.

Dios nos ampare.

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