Vicente Montesinos

El Aleluya de hoy nos recuerda: “Jesús proclamaba el Evangelio del reino, y curaba toda dolencia en el pueblo”

O sea, que sí, que Cristo nos libera y nos sana; pero sin dejar, y precisamente por ello, de proclamar a todos la buena noticia.

El Evangelio.

Que quiere que extendamos a todos.

Que nos ordena difundir a todos los pueblos y naciones.

Eso que siempre hemos llamado “evangelizar”; dar testimonio de nuestra fe; proclamar la buena nueva.

Eso que no podemos dejar de hacer, porque es mandato divino.

Eso que hoy desde nuestra propia Iglesia nos dicen que es hacer proselitismo, y que no debemos hacer.

¿Y habrá alguien que me pueda discutir (espero ansioso) que una orden directa de Cristo no podemos desobedecerla, aunque lo diga el mismo Papa?

Como en todas y cada una de las ocasiones, recibiré amonestaciones, y presión para silenciar esta tribuna, circunloquios por la espalda e intrigas palaciegas, pero nunca un argumento que me convenza de que lo que escribo, para gloria de Dios y de su Santa Madre Iglesia, es mentira.

Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo.

Y nos dijo: id y proclamad la buena noticia a todos los pueblos.

Si alguien tiene algo en contra, que lo diga.

¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga!

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