Un millón de personas salieron ayer en Barcelona a defender la unidad de España. Un millón de personas; movilizadas por la propia iniciativa de la sociedad civil, ante la dejadez de funciones de los partidos políticos y del Gobierno de la Nación; escondidos unos tras sus cobardías y traiciones, y otros, además de eso, tras las togas de los jueces, y sobre todo, de la oportunísima intervención de Su Majestad El Rey.

La “mayoría silenciosa” ha hablado en España, y el pueblo ha estado muy por encima de sus gobernantes.

Ya sabemos que toda la izquierda, los antisistema, los nacionalistas, los separatistas, los cup y los cap son enemigos acérrimos de España. Pero… ¿y nuestro Gobierno? ¿A qué se ha dedicado hasta ahora? ¿En que cabeza cabe que tras toda la multitud de ilegalidades, rebeliones, sediciones, incumplimientos de la Constitución, el Estatut y las leyes, incitaciones al odio a más de la mitad de Cataluña y toda España, etc, et, etc…; los responsables no hayan sido ya detenidos y puestos a disposición judicial; Cataluña intervenida por el Estado; y los catalanes de bien protegidos de tanto delincuente? En ninguna cabeza con “seny”, desde luego. De ahí la necesidad de que el “seny” lo haya tenido que pedir hoy el pueblo, pacíficamente, en la calle. Sin violencias, sin estridencias, sin centenares de heridos ficticios, sin ataques a las fuerzas de seguridad; vamos, como hace la “gente de orden”. Y punto.

A la vista del gobierno de cobardes que tenemos, presidido por una Avestruz que cada día esconde la cabeza debajo de una “ala” distinta; sólo el Rey y la ciudadanía han estado a la altura; como aquel 2 de mayo famoso…, con la diferencia de que entonces Fernando VII también traicionó al pueblo, y esta vez Felipe VI ha sido leal y ha suplido la inacción del gobierno, insuflando ánimos y esperanza a una nación que, hasta esa noche a las 21.00 horas, pensaba que había sido dejada definitivamente a su suerte.

Felipe VI ha sido leal y ha suplido la inacción del gobierno, insuflando ánimos y esperanza a una nación que, hasta esa noche a las 21.00 horas, pensaba que había sido dejada definitivamente a su suerte.

El Rey y el pueblo. Nadie más. Nadie más ha tomado el mando de esta batalla para impedir (y aún está por ver) que 4 sediciosos acogoten a una gran nación de 46 millones de habitantes, otrora primer imperio del mundo.

Y cuando digo nadie más, digo nadie más. Y ahí es donde más me duele. Porque… ¿Ha estado la Iglesia Española al lado de su pueblo? Evidentemente no. Dolorosamente no.

Sin empezar ahora a hacer historia de la relación entre nuestra Iglesia y el separatismo catalán (porque no saldremos bien parados), podemos comenzar esta breve crónica con la Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal de la que ya nos hicimos eco en adoracionyliberacion.com (ver aquí) en la que nos preguntábamos atónitos qué tipo de comunicado fue ese, a tres días de un golpe de estado que pretendía (y pretende) partir la milenaria España, y si era eso todo lo que tenían que decir nuestros obispos.

¿Y los más de 400 religiosos separatistas que firmaron no se que petición al Papa por la independencia y el “derecho a decidir”? ¿Qué decirles? Pues que evidentemente tienen una grey a la que servir con necesidades mucho más importantes que las de enfrentarse por una supuesta idea nacional. Quizá debieran por ejemplo, centrarse un poco más en los pobres y los marginados, que también incluyen a los señalados por sus ideas, a los perseguidos por no ser nacionalistas, etc… ¿Porqué han contribuido a esta locura, en vez de suavizarla? ¿Lamentarán dentro de un tiempo como el clero vasco la “falta de sensibilidad con las víctimas”, o ni siquiera les dará para eso? ¿Para que se hicieron sacerdotes y religiosos? ¿Para esto? ¿Vino Cristo a predicar separatismos o la unidad?

¿Porqué han contribuido a esta locura, en vez de suavizarla? ¿Lamentarán dentro de un tiempo como el clero vasco la “falta de sensibilidad con las víctimas”, o ni siquiera les dará para eso? ¿Para que se hicieron sacerdotes y religiosos? ¿Para esto? ¿Vino Cristo a predicar separatismos o la unidad?

Los días posteriores han sido bochornosos para quienes nos preciamos en Cristo de ser católicos: desde las lamentables declaraciones e instigaciones a la rebelión del “sacerdote-activista” Cinto Busquets (que fuera secretario personal del obispo Vives i Sicilia) alentando la campaña política de los centenares de curas a los que hacíamos referencia en pro de la ruptura de España, y publicando oraciones para el “pleno reconocimiento de la soberanía nacional en Cataluña”; hasta el párroco de Vila-Rodona profanando el Templo de Dios con recuentos del referendum ilegal sobre el Altar del Señor en medio del culto; pasando por el Obispo de Solsona votando en el referendum sedicioso, y pidiendo salidas para la “nación catalana”. E innumerables vergüenzas más.

A la vista de este panorama les preguntaría yo a los Obispos Xavier Novell, o Jaume Pujol, o a los “abades” de Monserrat, etc, etc… ¿Es esta la misión que la Iglesia les tiene encomendada? Más les valdría, por el bien de todos los católicos, dejar las arengas secesionistas; olvidarse de no se qué mediaciones; y preocuparse de mediar en la que han liado dentro de la Iglesia Catalana. Ahí sí que va a hacer falta mucha “mediación”. Y oración. Y la ayuda del Señor. Él nos ampare, y nos libre, si es su voluntad, de los malos pastores.

 

Vicente Montesinos

 

 

 

 

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