Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen
Señor Jesús, que yo tenga claro que  lo importante no es decir “sí”, sino “obrar. Que mi obediencia se manifieste en la oración, en no hacerme sordo a tu voz. Que entienda que cumplir la voluntad de Dios es ser santo; obedecer no es ser simplemente una marioneta en manos de otro, sino interiorizar lo que hay que cumplir: y, así, hacerlo porque “me da la gana”. Que Nuestra Madre la Virgen, maestra en la “obediencia de la fe”, nos ayude, y Santa Lucía interceda por nosotros. 

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