Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior: ‘Tenemos por padre a Abraham’; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 
Señor, que mi lealtad y confianza en ti sean como la de Juan Bautista, que hoy nos habla de esta forma tan clara. En este segundodomingo de  Adviento, tiempo de gozosa espera, me encuentro con la exhortación de Juan, que me hace comprender que esta espera no se identifica con el pensar que ya estoy salvado por ser cristiano. 

Que entienda, Señor, que esta espera es la búsqueda de la misericordia de Dios, la conversión de corazón, y la búsqueda de tu presencia que viniste, vienes y vendrás. 

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