En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida». Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis.  
Señor, yo como discípulo del Hijo de Dios hecho hombre, de ti, Jesús, escucho tus palabras y, haciéndolas muy mías, las medito. He aquí que nos dices: «Estad alerta, no os dejéis engañar». Nos lo dice Aquel que ha venido a dar testimonio de la verdad, afirmando que aquellos que son de la verdad escuchan su voz. Señor, que siempre camine junto a ti, y no escuche cantos de sirena, ni inspiraciones del maligno, porque sólo tú, señor Jesucristo, eres el camino, la verdad, y la vida.

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