Oh Jesús de mi alma, encanto único de mi corazón. Heme aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso. Cansado de todo, sólo a ti quiero, sólo a ti busco, sólo en ti hallo mi bien. Tu que me llamaste cuando huía de ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco.

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