Los Novísimos. Por Juan Cicconi
Los Novísimos.
Por Juan Cicconi
Para Adoración y Liberación
Escrito Los Novísimos
Los Novísimos 6 de abril de 2025
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El pecado, la culpa y nuevamente el pecado hacen imposible un estado feliz al vacío existencial. Los placeres, lujos, poder, riquezas y falsas alegrías nos llevan a vivir en un completo engaño, y no olvidemos la angustia y la desesperación que también se hacen presentes. Todo lleva al fracaso de la vida humana y sin arrepentimiento es imposible dar el primer paso en orden al fin, el fin último: la unión con Dios.
Para quitar la culpa es necesario reconocer el mal obrado, y esto es posible delante de Dios, arrepentirse con gran dolor y suplicar el perdón. Muchos piden a su prójimo perdón por la falta y el daño cometido, pero esto solo dura un momento, porque el pecado y la culpa siguen inconmovibles en la natura humana.
Solo veamos que ni la ética, ni la filosofía, ni la psicología, pueden dar una respuesta acerca del remordimiento y del estado de miseria completa acerca de la vida que vivimos, solo la dogmática puede hacerlo; porque se peca delante de Dios por querer ser sí mismo, o cuando delante de Dios no querer ser sí mismo; y para salir de este estado hay que mirar, mirar profundamente dentro de sí mismo.
El remordimiento es lo opuesto al arrepentimiento. Solo Cristo nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de Mí renúnciese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame.” Lucas 9, 23- 24
Todos llegamos al contexto general en que viviremos nuestra vida de diferentes maneras, sin embargo la vida se termina y se hacen presentes la muerte, el juicio, el infierno y la gloria: los novísimos, y nadie podrá escapar a esto; hemos sido creados por Dios y debemos volver junto a Dios, si podemos.
El arrepentimiento trae gran dolor ante el mal obrado y lleva a obrar el bien y lo justo, es posible que este sea el primer paso de una nueva vida que nos lleve junto a Dios. Una vida ordenada al último fin.
El remordimiento se asienta en la culpa y el desprecio por el prójimo, llevando todo al ensimismamiento y al mutismo a fin de que nadie sepa el mal obrado, y lo peor: el mal obrado de manera frecuente. Es imposible salir de este estado, y esto lo podemos ver cuando el demonio frente a Cristo le dice: “Que tengo que ver contigo Jesús Hijo del Dios altísimo. Te conjuro por Dios no me atormentes.” Marcos 5, 7
La angustia ante el bien, lo demoníaco.
Lo espantoso del remordimiento es que impide alcanzar el perdón de Dios, el cual es el comienzo de la plenitud humana. Nadie escapará de los novísimos y es de gran sensatez y prudencia comenzar a reparar en esta vida el mal obrado por medio del arrepentimiento. Nada trajimos a este mundo, y nada nos llevaremos de él, solo nuestras buenas obras.
Nota
1-Los Filósofos epicúreos decían que tenemos que ser artífices de nuestra felicidad, eran contemporáneos de Cristo, inventaron un registro del placer, el cual consideraban el último fin del hombre, de modo que calculadamente hicieron un catálogo ordenado de los placeres posibles, poniendo los duraderos por encima de los pasajeros y los totales por encima de los parciales, de manera que convirtiéramos la vida en un arte, el arte de vivir.
Fracasaron: Epicúreo (siglo III AC) nos ha dejado palabras de desesperación; Lucrecio (siglo I AC), el más ilustre de los epicúreos se volvio loco y después se suicidó; nos dejo su poema de “Rerum Natura”.
2-En lo religioso el remordimiento es esencia de orgullo, soberbia, envidia y gran hipocresía, es lo que llamamos fariseísmo: corrupción de lo religioso. El odio a Cristo llevó a hombres religiosos a matarlo y luego de dos mil años no se han detenido, solo veamos el estado de putrefacción y ruina de la Iglesia católica actual.
3-Pecados Capitales, el cristianismo hizo esta lista cuando vió lo que había dentro del hombre: Soberbia, Envidia, Ira, Avaricia (pecados espirituales); Lujuria, Gula, Pereza (pecados carnales)
Bibliografía consultada: Sagrada Biblia / Domingueras Prédicas I -P. L. Castellani

