Púrpura y Escarlata . Por Juan Cicconi
La única sociedad religiosa mundial que viste de púrpura y escarlata a su jerarquía es la Iglesia Católica.
Púrpura y Escarlata. Apocalipsis

Por Juan Cicconi
Para Adoración y Liberación
Púrpura y Escarlata
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La profecía anuncia con el nombre de bestia de la tierra a un jefe religioso mundial que estará al frente de una religión corrompida y al servicio de otra bestia: la del mar. La bestia de la tierra tiene dos cuernos como un cordero pero habla como dragón, y hace que la tierra y sus moradores adoren a la bestia del mar.
Ningún libro o profeta en el mundo hizo este anuncio, solo Jesucristo en sus evangelios y en el Apokalypsis y de esta revelación-profecía insertada al final de la Biblia se viene interpretando y escribiendo desde el siglo I DC.
El mar en la escritura significa el mundo y la tierra la religión; la bestia de la tierra engaña a los hombres por su astucia a tal punto que los lleva a adorar a la bestia del mar al cual los cristianos llamamos: Anticristo.
La marca de la bestia anunciada esta terminada, sellada y guardada esperando el momento para ser usada: código de barras o microchip subcutáneo. El número del Anticristo en hebreo corresponde a las letras JXS y actualmente muchas empresas comerciales ya usan el 666 en sus logos. De manera que esto no solo nos sitúa en el nombre del Anticristo sino también en el perverso sistema que lo acompañará, por eso nadie podrá comerciar sino esta marcado con el nombre o número de la bestia.
En cuanto a la bestia de la tierra podemos ver, con asombro, como se esta formando una nueva religión, adulterada y corrompida completamente apartada de las divinas enseñanzas de Jesucristo: no creen en Él y lo han echado al olvido; Dios es algo lejano, Jesucristo no vuelve y la fe se ha vuelto superstición.
Desde hace tiempo se viene preparando el ánimo de los fieles, siglo XV, pero consideremos estos últimos sesenta años: Concilio Vaticano II, los dogmas cuestionados hasta volverlos insignificantes, herejías acomodadas con el modernismo, el judaísmo, la masonería o el comunismo, se rechaza la gracia de Dios y se abandona la fe, se simplifica el culto volviéndolo inútil ante Dios tal como ocurre con la misa nueva, la abierta inmoralidad de cardenales, obispos y sacerdotes, ocultando todo bajo la demoníaca sugerencia del: Tapa y Calla.
Pero hay más: celebración de misas negras, logias masónicas que funcionan en el mismo Vaticano, sodomía, ABUSO SEXUAL Y VIOLACIÓN DE NIÑOS y todo ocurre ha ocurrido ante la mirada atenta del gran hipócrita y sumo sacerdote.
Y esto se vuelve aborrecible e indignante de solo pensar que con sutil hipocresía buscan darle culto a Dios cuando en realidad se burlan de Él. Y lo que espanta es que miles de sensuales, frívolos, mundanos y mediocres se declaren testigos de la verdad, habiendo jurado con sus vidas por el Nuevo Testamento.
Los últimos seis hombres que vistieron el atuendo papal se entregaron a divinizar al hombre y adorar el mundo dando a entender a los católicos que Dios no es necesario. Si bien son hipócritas y dicen solapadamente lo que piensan pero sus obras son manifiestas, como dice Cristo: “por sus frutos los conoceréis”.
Cristo anunció que la abominación de la desolación es el Anticristo (1), un hombre que buscará hacerse adorar como dios y lo anuncia también San Pablo (2).
La profecía la vemos cumpliéndose, porque el cristianismo al no ser reconocido se le hace el mayor daño posible, puesto que le ocasiona una nueva dificultad nueva y más grande: la de ser mal entendido.
Pero esto no se ve, los contemporáneos no ven más que el entusiasmo abnegado, valiente y noble del refinado hipócrita Bergoglio (hoy Prevost), el cual es un hombre extraño para el cristianismo, porque se reviste de cristianismo a fin de hacer aparecer el cristianismo como cristiano y esto es vivir en una mentira.
Unos hombres abominaron de Jesucristo, hace tiempo, y le dieron muerte: mataron al Dios-hombre y aunque tenían las profecías en sus manos: Isaías 53 y el Salmo 21, consideraron que lo mejor era matarlo; y estos hombres eran los sumos sacerdotes del pueblo judío: Anás y Caifás.
Otro sumo sacerdote, que también tiene las profecías en sus manos (3), abomina de Jesucristo y se burla de Dios, ¿querrá matar nuevamente al Dios-hombre, aunque sea con el desprecio y el olvido?
En el Apokalypsis se habla de la gran ramera (4), asombra que en un libro sagrado se utilice este término y más asombra a quien se designa con este título. Bien ¿a quién se nombra?: una mujer vestida de púrpura y escarlata, cubierta de oro y piedras preciosas esta sentada sobre una bestia repleta de nombres de blasfemia, la mujer lleva en su mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y en la otra las inmundicias de su fornicación y está ebria de la sangre de los testigos de Jesús (5).
La mujer y la bestia no se rechazan, antes bien parece que están en completa connivencia y gran acuerdo y la profecía señala el fin tremendo de la mujer: aborrecerán a la ramera, la dejarán desolada y desnuda, comerán sus carnes y la abrazarán en fuego (6).
La única sociedad religiosa mundial que viste de púrpura y escarlata a su jerarquía es la Iglesia Católica.
En el Apokalypsis también se anuncian otras cosas como: Cristo Rey (7) y el lago encendido con fuego y azufre: la segunda muerte (8).
1 – Mateo 24
2 – II Tesalonicenses
3 – Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21
4 – Apokalypsis 17, 1-6
5 – Apokalypsis 17, 4-6
6 – Apokalypsis 17, 16
7 – Apokalypsis 19, 11-21
8 – Apokalypsis 21, 1-8
Bibliografía consultada: La Sagrada Biblia – El Evangelio de Jesucristo-P. Castellani
