NUESTRO PLANETA. Por F. L. Mirones
Sí, usted puede encontrar la playa de su niñez con algunos plásticos deprimentes que no deberían estar ahí, pero entre eso y la creencia de que los océanos y las titánicas selvas del norte sin camino alguno durante horas, pueden ni siquiera ser tocadas, hay solo dos telediarios.

Por Fernando López Mirones

Para llegar desde el Reino de España hasta California, los vuelos suben hasta el Ártico por varias razones. Es decir, no toman la trayectoria que en un mapa consideraríamos recta, sino que ascienden al norte de forma clara.
Los motivos son que la Tierra es muy ovoide, y cuanto más hacia los polos, más corto es el camino, y también que se intenta volar lo más posible sobre Tierra y a menos de tres horas de un aeropuerto utilizable en caso de emergencia.
En mi vuelo de 12 horas hasta Los Ángeles, estuve muy atento al mapa digital de a bordo, a los comentarios de los amables pilotos, y a lo que veía por las diversas ventanillas de la aeronave, cotejando toda esa información para obtener conclusiones interesantes. Soy un intensito, lo sé, no me puedo estar quieto.
Sobrevolamos varias horas Groenlandia, Canadá y parte de Alaska a pleno día. Mientras los 500 pasajeros dormían o veían vídeos con las ventanillas bajadas, este aullador de ustedes parecía estar buscando la Ciudad Perdida allí abajo de un lugar a otro.
Pues bien, lo que en los mapas digitales de a bordo se veía mar azul, en la realidad era puro hielo, y grueso. Nos condicionan también con la cartografía. Banquisa blanca de miles de kilómetros sin atisbo alguno de CCA.
Otro pensamiento que se evidencia es lo inmensamente descomunal que es nuestro planeta, tan grande que no podríamos cambiar ni su clima ni contaminarlo a nivel global aunque lo intentáramos a propósito.
La idea de que la Tierra es pequeña, sucia y sensible es una creación del NOM. Sí, usted puede encontrar la playa de su niñez con algunos plásticos deprimentes que no deberían estar ahí, pero entre eso y la creencia de que los océanos y las titánicas selvas del norte sin camino alguno durante horas, pueden ni siquiera ser tocadas, hay solo dos telediarios.
Cuando puedan hagan lo que hice yo ayer, miren 12 horas por la ventanilla de un avión, calculen velocidad y distancia, verán lo insignificantes que somos como mamíferos, y lo considerable que es nuestro engreimiento.
Uno de los pilotos me dijo que sentía esa misma sensación al sobrevolar la cuenca del Amazonas, que aquello era demasiado extenso para ser mancillado seriamente.
Gracias a Dios la Tierra es hermosa, enorme y fuerte.
Allí abajo probablemente no estuvo humano alguno nunca. Dejemos de pensar en pequeño, el mundo es maravilloso.
Por desgracia la mayoría sigue viajando por la vida con las ventanillas bajadas.
Un aullido
PÁSATE POR LA TIENDA AYL
PINCHANDO EN LA IMAGEN
