“Happy Constitución”: Sonrisas y lágrimas en el país de las bestias (Por Laureano Benítez)

Hoy, 6 de diciembre, se "celebra" el aniversario de la Constitución Española de 1978, y es día "festivo" en España.

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Laureano Benítez Grande-Caballero

Adoración y Liberación

 

 

Y aquí llega, damas y caballeros, Papá Noel, el orondo barbudo -embutido en rojos atavíos, cocacoleros o sospechosamente progres-, con su carroza de tintineantes renos, agasajado por una fanfarria trompetera que lanza majestuosamente a los cielos de España la maravillosa felicitación que tanto nos emociona: «¡Merry Constitution!»… O «Happy», porque tanto monta, monta tanto, con tal de no usar el castellano.

Todavía no se han apagado los ecos del horror luciferino jalouinesco, trufado de sardónicas risas de ultratumba, y ya resuenan por lontananza las estruendosas carcajadas de este señor de rojo. Curioso e inquisidor como soy por naturaleza, me pregunto de qué o de quién se ríe. Aunque, a decir verdad, habría que preguntarse quién se ríe a través de este laponés, emperador de copitos de nieve y osos polares, entre los cuales paseo estupefacto una Navidad más.

Y es que llevo ya bastante tiempo sospechando que nuestra Constitución no es sino una inmensa carcajada con la que los poderes fácticos que nos gobiernan se ríen descaradamente en nuestras mismas narices, ante el colosal «tocomocho» que nos han endilgado con la Constitución Gorda de Petete, que supuestamente nos iba a llevar a Jaujas de libertad y progreso, como si su articulado hubiera sido recibido por revelación divina en un Sinaí de esos, por lo cual estas nuevas Tablas de la Ley nos llevarían a la España prometida.

Sólo los borregos lobotomizados pueden creerse hoy la cósmica mentira que consiste en afirmar que la España constitucional ha sido el período de mayor prosperidad y progreso de nuestra Patria. Dicen eso de una España que, después de 39 años constitucionalistas, exhibe como medallas una deuda de más de 1 billón de euros ? a pesar de una presión fiscal asfixiante?; una tasa de paro del 17%; una corrupción generalizada cuyo hedor llega hasta Marte; el ser el primer país europeo en consumo de cocaína; el tener cerca de 110.000 abortos al año ? más que Alemania, país que nos dobla casi en población?; una tasa de divorcios superior al 70%; un fracaso escolar cercano al 30% -el mayor de Europa-, creador de 600.000 «ninis»; la descarada política de subvenciones a los inmigrantes, incluso ilegales, marginando a los españoles; la inmersión lingüística en algunas comunidades autónomas, que provoca que el español, la segunda lengua más hablada del mundo, esté perseguido; un golpismo tercermundista, subvencionado con fondos públicos salidos de nuestros impuestos; una grave amenaza de convertir la España una, grande y libre en un amasijo de Taifas; una tribu política de 440.000 apoltronados oportunistas, más del doble que Italia, el país que nos sigue en la lista en cuanto al número de políticos; una nueva persecución luciferina en los cortijos izquierdistas a las manifestaciones religiosas y a los valores tradicionales de España; una educación singular trufada de princesitos y principitas, de odio a España en algunas autonomías… ¿Para qué seguir?

El objetivo de esta inmensa falsedad está claro: intentar minimizar la enorme prosperidad y progreso en la España de Franco.

Con la Constitución llegó la democracia, que consiste en votar cada cuatro años a impresentables personajes a los que les importa un bledo la suerte de nuestra Patria, que se dedican a hacer cambalaches entre ellos para repartirse despachos, prebendas, privilegios y cargos suculentamente remunerados ad aeternam. Democracia constitucional que ha traído Rufianes, Monteros, Garzones y toda una variopinta gama de bufones y espectáculos esperpénticos. ¡Ah, aquellos tiempos en los que en las Cortes se sentaban personajes relevantes de la cultura, la empresa, el derecho, la milicia, la ciencia…!

Sí, la Constitución nos ha traído toda una fauna grotesca, un bestiario donde se ríen de nosotros grifos, quimeras, bafomets, serpientes, arpías, dragones, anfisbenas… y los reyes de este monstruoso aquelarre: las hienas reidoras.

 

Sí, la Constitución nos ha traído toda una fauna grotesca, un bestiario donde se ríen de nosotros grifos, quimeras, bafomets, serpientes, arpías, dragones, anfisbenas… y los reyes de este monstruoso aquelarre: las hienas reidoras.

 

Porque la mejor manera de ilustrar la gracia que nos ha traído la Constitución es esa típica escena de los documentales africanos donde se ve a una manada de hienas de hocico sanguinolento disputándose violentamente en la sabana los despojos de un cadáver.

Votar cada cuatro años a energúmenos y botarates, a traidores y cobardes que después, una vez alcanzado los terciopelos del poder, se pasan por el forro las promesas que hicieron en sus programas electorales, gobernando en contra del pueblo que les eligió.

Políticos que, además de medrar siguiendo las técnicas de Luis Candelas, sólo persiguen la embriaguez de los botafumeiros, que desparramen el incienso cuasi litúrgico que halague sus ambiciones de poder y dominio sobre las masas, aunque para ello tuvieran que aliarse -y no duden en que un grupo no desdeñable de políticos lo hacen- con el mismísimo Señor de las Moscas.

Políticos hay que ganan más de 100.000 € al año por insultar a España, por defecar en la Hispanidad, por conspirar alevosamente contra la Patria que les paga, a cuyos emolumentos no están dispuestos a renunciar. Y todo en medio de un carísimo sarao de coches oficiales, escoltas, asesores, altísimas pensiones vitalicias, dietas generosísimas y patentes de corso.

Y, aparte de que un grupo de ellos son de la cofradía del compás y el mandil, cuanto más se sube hacia la cúspide de esta patulea, más apesta el luciferino olor del Bilderberg, que pastorea a su antojo a nuestros mandamases.

Patulea que igual entrega por arriba grandes dominios de nuestra soberanía a Bruselas, que por abajo conspira para desguazar España en federalismos disgregadores.

Es así como en la España constitucional hemos enriquecido el bestiario medieval con charlatanes consumados, vendedores de crecepelos, capaces de hacer cualquier cosa con tal de pisar las moquetas del poder; engañabobos, vendepatrias, comecocos, cantamañanas, meapilas, mesías de pacotilla que mastican la palabra democracia con sus vampíricos dientes; chupasangres y sacamantecas, vividores a costa de un pueblo aborregado que cree ser libre, pero que no es sino una marioneta robotizada por el pensamiento único, por el progrerío rojo y globalista cuya enorme propaganda monolítica no deja ningún resquicio a la libertad.

Y la otra joya de la corona, la libertad de expresión, ley ubérrima que permite a cualquier papanatas decir lo que le venga en gana, sabedor de que sus amenazas, blasfemias e insultos van a quedar impunes. Es así como, en nombre de la Constitución libérrima que nos dimos en el 78, una banda de forajidos bolivarianos y golpistas han convertido España en un poblado del «Far West», donde blasfemar y silbar nuestro himno son manifestaciones de la libertad de expresión, pero criticar cualquier postulado de la LGTBI es un atentado a los derechos humanos.

Maravillosa Constitución la nuestra, que hasta los mismos que la defienden como esencia de nuestro país, quieren reformarla por obsoleta; formidable Constitución, que ha arrebatado el mismo nombre a nuestra Patria, donde no quedan ya españolistas, sepultados bajo el nombre de constitucionalistas; impresionante Carta Magna la nuestra, que habla de que somos una nación que tiene dentro «nacionalidades»; apoteósica Ley Fundamental, que contiene en sí misma el letal virus, el monstruoso Alien de las Autonomías, cuya deuda global asciende a 287.000 millones, cortijos donde los partidos colocan metódicamente a sus enchufaetes y amiguetes, pues si se multiplica el Estado por 17, todos podrán tener su mamandurria.

Y así estamos, con estos pelos, con una clase política que afirma sin tapujos que España no ha existido sino partir del momento en el que se elaboró la Carta Magna. Por cierto, el periodista ese que llamó a Franco «dictador repugnante», escribió el otro día que la España donde yo nací y crecí era una etapa de «oscuridad». Y yo sin enterarme, ya que confieso que nunca percibí esa oscuridad, sino más bien todo lo contrario.

¿De dónde habrán sacado su sonrisa maléfica estos hijos de la Constitución que se cachondean de nosotros? De Noeles e hienas, sí, pero también es muy posible que la hayan copiado de los etruscos, pueblo que precedió a los romanos en la Antigüedad, cuyos monumentos funerarios tenían unas estatuas yacentes donde los difuntos exhibían una sonrisa característica, precursora de la giocondesca. Pues a eso se reduce nuestra Carta Magna: no es tanto una señora de pechos al aire guiando un pueblo mientras enarbola una bandera, sino una inquietante damisela que nos sonríe burlonamente ante un paisaje donde, por supuesto, no están los colores de la enseña nacional.

Pero quien de verdad sonríe es el Señor de los Abismos, que se alimenta con verdadera delectación de nuestro desorden moral, de la disolución de nuestros valores, del desguace de nuestra identidad nacional, acrisolada en el catolicismo.

 

Pero quien de verdad sonríe es el Señor de los Abismos, que se alimenta con verdadera delectación de nuestro desorden moral, de la disolución de nuestros valores, del desguace de nuestra identidad nacional, acrisolada en el catolicismo.

 

Poco después de la muerte de Franco, Arias Navarro dijo aquello de que España «no está en almoneda». No: hoy nuestros principios, nuestros valores, nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestra historia, no están en almoneda, sino en un desguace, convertidos en un montón de chatarra; en un vertedero infecto, en una escombrera donde las carcajadas del NOM llegan hasta Marte.

Y habría que reformar la Constitución, sí, pero para confeccionar una Carta Magna que empezara como lo hace la constitución de Hungría, promulgada el 25 de abril de 2011: «Dios bendiga a los húngaros».

Una Constitución que empezara así -«Dios bendiga a los españoles»-, helaría de raíz tanta carcajada, tanta sonrisa etrusca, tanta iniquidad, tanta podredumbre…

 

 

 

 

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1 comentario
  1. H. R. Pacios says

    Muy buen artículo y tristemente veraz, don Laureano.

    Pero fíjese ud. que millones de españoles, conocedores de esa realidad gravísima de la España de hoy y tristes por ella, no dejan de dar su apoyo a la Constitución y de ir a votar y secundar año tras año ese dichoso ídolo de la Constitución Española de 1978, un insulto tan flagrante a la más elemental inteligencia, que de hacerle justicia algún día, dudo que vuelva a existir la ocupación de abogado, fiscal, jurista o legista más allá que la de hechicero, quiromante o echador de cartas. Se ha llegado a la abominable idolatría de concederle el poder que solo tiene Dios Todopoderoso, Nuestro Señor Jesucristo, sobre nosotros, es decir, se le atribuye la “libertad” (vamos, que sin la Constitución seríamos esclavos o estaríamos muertos), el “progreso”, la “paz”, la “tolerancia”, la “convivencia”, la “unidad de España” y la “soberanía del “pueblo””y toda una sarta de MENTIRAS satánicas que verdaderamente dan arcadas escucharlas. No solo ha traído tal engendro legal a España todo un enjambre de males y locura, sino que encima ha logrado lavar completamente el cerebro de millones de compatriotas.

    Con toda razón escribe San Pablo en 1 Co 6 lo que escribe sobre los jueces y abogados o juristas/legistas o escribas de nuestro tiempo y autores de semejante engendro que llaman “ley de leyes” y que vino a deshacer la inmensa y magna obra benefactora que sobre España supuso el régimen autoritario del Generalísimo Franco, católico triunfador con su ejército nacional católico en nuestra Cruzada liberadora contra la democracia y el marxismo.

    La Constitución española de 1978 fue elaborada por 7 señores especializados en engaño, mentiras y manipulaciones, es decir, profesionales de la política o hijos de satanás, además de juristas “de reconocido prestigio”. Y como los 7, ni uno solo católico verdadero fiel a Jesucristo (OJO a esto), tenían ídolos tan dispares como los que defendían Manuel Fraga y Solé Tura, por ejemplo, elaboraron un ENGAÑO NACIONAL plasmado en esa Constitución cuyas incoherencias son tales que pronunciarse por ella no es ya solo síntoma de engaño, sino de una población profundamente enferma, idólatra y envenenada de ateísmo materialista, pues no se entiende de otro modo esa capacidad de discernimiento aún entre gentes que no hemos estudiado leyes (la ley no es física, no requiere más que sentido común y experiencia de la vida para ver sus intenciones y posibles efectos a corto y largo plazo). La Constitución española de 1978 ha sido elevada a la categoría de “ídolo” usurpador de funciones que solo son atribuíbles a Dios Nuestro Señor. Pero examinemos sus frutos, pues por los frutos se conoce al árbol:

    1º Empezando por lo más importante en una persona, hombre o mujer, la CE establece en su artículo 15 el más importante derecho que nos viene de Dios, Creador y autor de toda Vida, el derecho a la Vida, aunque los “constitucionalistas” se lo autoadjudiquen como si fuera una medalla de oro a su gran “generosidad”. Algunos dicen que sin CE habríamos muerto con toda seguridad y le atribuyen salvar la “vida” de los españoles, previniéndolos de una posible guerra civil.
    MENTIRA PRIMERA Y FLAGRANTE.
    La CE abarca un período en el que han surgido bajo su amparo: el aborto (INFANTICIDIO o GENOCIDIO DEL NO NACIDO), especialmente a capricho, la eutanasia, el terrorismo más sangriento de toda Europa (ETA, FRAP, GRAPO, TERRA LLIURE, yihadistas, etc.), la más extremada inseguridad que ha vivido España en toda su historia, que ya es decir, con muertos por atracos, asaltos, violencias de todo tipo y contra todo el mundo, asesinato incluso de policías, militares, guardias civiles, no solo por ETA, en un número mucho mayor a los que perdieron la vida en la Cruzada, etc. Los atentados contra la vida en España no han conocido mayor profusión en su historia que desde que en 1978 se equiparase España, nación católica durante siglos, a la Gran Babilonia que hoy ocupa todas las naciones de la tierra. Y, por mucho que los “historiadores” hablen de guerras y pandemias pasadas, el aborto ha hecho a la España constitucional democrática, en el reino de la muerte más grande conocido en su suelo.
    Y para todos esos que dicen que sin CE hubiésemos ido a otra guerra civil, decir que en 1976, y salvo los marxistas sedientos de venganza (cuatro gatos trasnochados reprimidos en sus propios partidos), la única pasión que podría despertar, en la inmensa mayoría de españoles, una discusión apasionada o trifulca a bofetones, era un partido de máxima rivalidad. Los españoles ESTABAN RECONCILIADOS desde la gran alegría de la primavera de 1939, en la que unos celebraron el triunfo compadeciéndose de sus enemigos derrotados y otros el alivio de verse libres de Stalin y sus agentes, hartos ya de tanto holodomor, terror, engaño padecido y liberticidio rojos, y habían olvidado del todo la guerra de sus padres y abuelos y procuraban prosperar sin preocuparle nada de nada más. Si hubo un atentado contra la paz, ese fue el de los grupos terroristas antifranquistas, antiespañoles y anticristianos ETA y demás, pero la gran mayoría era tan ajena al ODIO como hoy lo es a DIOS, por desgracia “constitucional”.

    2º La CE cita como “valores supremos” de su ordenamiento: la “libertad”, la “justicia”, la “igualdad” y el “pluralismo político” (hombre, éste sí que se ha cumplido sobremanera. Lo único). Vamos por partes:

    LIBERTAD: La libertad es el DON que Dios nos otorgó cuando fuimos Creados y que nos asemeja a Nuestro Creador. De hecho, el mismo Dios encarnado, Nuestro Señor Jesucristo, nos enseñó aquello de “Conoceréis la Verdad. Y la Verdad os hará libres”. Por tanto, con Jesucristo conocimos la libertad que nos hizo libres de la peor esclavitud, la del pecado.

    Pues bien. Hoy, millones y millones de personas han sido tan lobotomizadas, enloquecidas, esclavizadas, vaciadas espiritual y mentalmente, que identifican la “libertad” con un mero precepto “constitucional”. Así va el mundo. Es decir, la libertad no nos la da Dios según los constitucionalistas demócratas, sino los juristas que elaboran las leyes y las constituciones, esos ídolos mundanos tan defendidos. Veamos ahora el fruto atendiendo a la ley que ellos mismos defienden y por la que serán juzgados ante Dios en el Juicio Final, que no es broma alguna:

    El artículo 15 ya ha sido comentado en cuanto a su EXTREMADO INCUMPLIMIENTO, sobre todo por las autoridades políticas de cualquier signo.

    El artículo 14 establece la igualdad ante la ley sin discriminación por causa diversa. Es obvio que un niño no es igual ante la ley que un adulto. Tampoco una persona con enfermedad mental o bajo efecto de drogas. Tampoco es igual ante la ley un policía, un juez, un militar, etc. que un ciudadano civil corriente. Pero la inmunidad política ha sido tal que hoy bien se puede atribuir a ella el más abyecto sistema de corrupción que hayan conocido los tiempos, que ya es decir. No. No es igual la ley para el rico que para el pobre, pues no se defiende uno igual que el otro en los pleitos y la justicia es un negocio de mercaderes que escandalizaría a todo el que no estuviera anestesiado. Y el juez no deja defenderse al que no recurre a abogados. La prevaricación y la arbitrariedad judicial son tan escandalosas como la pornografía en los colegios. Hoy no hay igualdad ni a nivel regional, local o a nivel de individuos. La “igualdad” ante la ley es una mentira intolerable en todo lugar y tiempo. Es un engaño satánico para todo el que le quede un halo de neuronas sanas. Y se hace un uso político de la justicia y de la falacia de la “igualdad” para privilegiar a unos grupos sobre otros, dividir y sembrar toda la cizaña que se pueda para sacar rédito político.

    El artículo 16 “garantiza” la libertad ideológica, religiosa y de culto. Por supuesto que MIENTE como texto de satanás que es. Desde que la democracia sucedió al régimen católico anterior, no ha parado de haber acoso, persecución, crimenes, atentados y todo tipo de imposiciones y males contra las personas que sin esconderse quieren rendir culto verdadero, es decir, católico, a Jesucristo Nuestro Señor, Dios verdadero. No ha sufrido igual suerte el islam, el judaísmo, las sectas ortodoxas, protestantes, anglicanas, que han tendido a ser muy bien vistas como enemigas de los católicos y han gozado de amplias prebendas, privilegios y ayudas públicas frente a la opresión cada vez más axfisiante contra la Iglesia de Dios, la Católica Apostólica, y sus miembros consagrados y laicos. La requisa y profanación de templos católicos, así como la persecución a nuestro culto, es cada vez mayor. Solo Dios GARANTIZA el culto, nunca su enemiga, la democracia constitucional, engendro del padre de la mentira.

    El artículo 17 es vulnerado en cuanto a la seguridad tal cual se ha expuesto en el punto 1º. Lo negarán todo los “constitucionalistas”, pero la Verdad es infierno para quien la odia. Al respecto de este artículo 17, hay que señalar que el terrorista, el criminal, el violador, el ladrón, el ocupa, el estafador, el golpista regional cacique, el corrupto y toda clase de criminal y delincuente, jamás gozó de mayor impunidad y garantía que en este régimen constitucional. De hecho, bien se puede decir que la CE garantiza todo tipo de locura, latrocinio y estupidez, como bien dijera el ex republicano Marañón de la primera experiencia demo comunista en España allá por los años treinta. El bueno al martirio, el malo a mandar y a apoderarse de todo con la CE, engendro de satanás y su estirpe. Esa es la realidad, no otra que nos quieren vender como si fuésemos ciegos y tontos.

    El artículo 18 es para no poder parar de reír. ¿Derecho al honor, la intimidad personal y familiar y a la propia imagen? Pero si no ha habido en toda la historia un régimen policial mayor que este que tenemos con la democracia de la CE. Ya hasta los centros de inteligencia no están para conjurar amenazas a la patria, sino para trabajar en favor de los políticos controlando a la población como se hacía en la URSS. ¿Domicilio inviolable y la ocupación no solo es amparada, sino promovida desde ayuntamientos y desde los parlamentos con condenas a todo propietario que quiere recuperar lo suyo del mismo modo en que los ocupas se apropian de lo suyo, violentamente? ¿Secreto de comunicaciones? Ni los tebeos de Mortadelo y Filemón hacían reír tanto. Y lo del uso de la información se regula igual que en lo que nos describen sobre la URSS. Tal cual. Censura cual nunca ha conocido el mundo salvo en tiempos de Lenin y Stalin. Eso sí, censura de todo el que es leal a la verdad, porque si eres pro mentiras puedes escribir donde quieras y cuando quieras, con la máxima difusión.Y decían que Franco censuraba….

    El artículo 19, sobre la “libertad de circulación y de residencia” en todo el territorio nacional solo puede ser sostenido por fanáticos enloquecidos integristas constitucionalistas demócratas de la mentira. Acabamos de salir de la PROPISKA esa de la que Solzenitsin nos habló en España allá cuando empezaba el actual infierno democrático (marzo de 1976) y que padecían entonces los ciudadanos soviéticos. Se nos ha encarcelado en los hogares de modo inconstitucional (porque esa es otra, se defiende la CE a conveniencia de cada cual, pero se vulnera a toquemoche cuando no conviene, y por parte de TODOS, sin excepción. Cuantos políticos “juran” la CE y la violan sin el más mínimo pudor) y hoy se va a pedir la marca de la bestia democrática o pasaporte para poder comprar o vender (trabajar), igualito que el pasaporte y cartillas de racionamiento con los que Stalin impidió que los famélicos y expoliados campesinos soviéticos se moviesen de sus aldeas para paliar el hambre atroz que padecían en dirección a las poco y mal alimentadas ciudades durante su colectivización e industrialización acelerada con mano de obra esclava. Pobre gente.
    Hoy no se puede estudiar, trabajar, ser atendido y hablar en español en algunas regiones de España sin ser inmisericordemente perseguido, oprimido y maltratado. Hoy es indeseable y peligroso vivir en ciertos municipios si no se comulga con su cerril y analfabeto antiespañolismo enloquecido de odio a todo lo que significa nuestra querida patria. Hoy centenares de miles de españoles han tenido que abandonar sus regiones de origen huyendo de la persecución política que era inimaginable tan siquiera en el régimen católico anterior. Pero los constitucionalistas callan ante todo ello, cual idólatras y prostitutas de lo que les tiene apesebrados. Si Dios los juzga del modo que ellos han juzgado al anterior régimen, no se salva del infierno ni uno solo. Su decencia está a la altura de las fosas sépticas.

    El artículo 20 ha sido especialmente vulnerado en foros como este, el de Adoración y Liberación. Y en cuanto a la “libertad de cátedra” es tal el repugnante incumplimiento que si todas las universidades de España (y a buen seguro que del mundo, todas ellas han expulsado a Dios de sus aulas, siendo las universidades inicialmente fundadas por nuestros hermanos consagrados de distintas órdenes y hoy expoliadas por los sin Dios) actual fueran destruidas y reciclados como papel todos sus libros, las naciones saldrían ganando más de lo que pierden. Con razón dice San Pablo que la sabiduría del hombre es necedad a los ojos de Dios. A muchos de esos “catedráticos” “libres” hoy, más les valdría haber sido analfabetos totales. Pero como saben, con su “saber” habrán de responder al que es Sabiduría del mundo, Dios Nuestro Señor, aunque hoy se jacten con soberbia y rían lo poco que les queda de “cátedra” cuando la política que les situó en su puesto se hunda hasta el Hades. Ni que decir tiene que el derecho a recibir información veraz por cualquier medio es hoy un insulto macabro a la vista de la actual pandemia roja de los sin Dios. Hoy no hay medios de comunicación, sino adláteres a sueldo de satanás y su estirpe de políticos y magnates (ojalá todos los católicos de la tierra elaboren listas negras de empresas y multinacionales que apoyan con publicidad esos medios terroristas que criminalizan de la actual barbarie vírica comunista y democrática, a los no marcados como ganado de satanás. Hay que hundir a todos esos magnates empresariales sin contemplaciones).

    El artículo 21 es incompatible con la acción terrorista sindical por excelencia, las huelgas, instrumento de terror, violencia y egoísmo desenfrenado, como hoy podemos contemplar en la provincia española de más paro de toda España, Cádiz. Parece ser que unos no pueden ni tener un trabajo para sobrevivir y otros quieren más, y más, y más y si no se les da, incendian toda una ciudad y boicotean todo tipo de actividad no involucrada. Normal que los comunistas acabasen ametrallándolos a todos. Más salvajemente egoístas y ególatras que los huelguistas no hay NADIE. Desde luego que no son pacíficas las reuniones de sindicalistas, de los lgtbi, ni de los rojos de toda índole, ni la de los conservadores o liberales, que atraen sobre ellos mucha violencia enemiga y mucho coste policial para protegerles, que ni merecen, ni debería otorgársele, por desalmados. ¿No dicen algunos que son tan valientes?

    Otro artículo de risa, el 22. Que se sepa, todos los partidos políticos de izquierdas son criminales en extremo, genocidas y tienen el mismo derecho que ellos les han otorgado a los no nacidos en las clínicas de la muerte de los veterinarios asesinos del no nacido, promovidas y defendidas por ellos. No puede otorgársele misericordia al que jamás la tuvo incluso con los que les perdonaron fusilarles. Y, con respecto a los “rojos” de derechas (esos que salvaron sus empresas con ertes, socialismo empresarial), que NUNCA han hecho nada bueno por España (en la Cruzada solo vertió su sangre la extrema derecha, Falange y el Requeté, de los de Maura, Lerroux, Gil Robles, Alcalá Zamora, Calvo Sotelo, la tercera “España” o la piara de cobardes señoritos ricos y poderosos, nada se supo por los frentes, pero bien que gozaron con la victoria. La madre que los parió a todos, mercaderes asquerosos. Y que haya tanta gente que vote a unos y otros. Que lo paguen ante Dios ya que ningún tribunal, que son suyos, les hará pagar en vida). La totalidad de partidos políticos democráticos persiguen fines y utilizan medios tipificados como delitos. Y esto es un hecho, no una opinión. Y no digamos los atentados que cometen contra Jesucristo y la Santísima Virgen María con su descerebrada y satánica política. Unos pecarán de obra, otros de omisión y todos de palabra. Ni uno se salva, pero bien que arrastran católicos al infierno por apoyarles. No hay más que leer y meditar el NT para coger terror a acercarse a cualquier urna si se goza de un mínimo de salud física, mental y espiritual, y, sobre todo, sensatez y sentido común. Confiar en quien miente es confiar en satanás. ¡Ay de aquel que crea que el infierno no existe!.

    El artículo 23 es el único que sí se ha cumplido. Todo español tiene “derecho” a entrar en las sinagogas políticas y apostatar de Dios apoyando cualquier opción política.

    El artículo 24 sobre la “tutela de jueces y tribunales” es otra farsa. Mal vamos si hemos de confiar en jueces y tribunales mundanos, los que encarcelan y castigan al justo y bueno y liberan y absuelven al criminal y delincuente. Ya nos lo deja claro San Pablo en la epístola citada, 1 Co 6. Sin más.

    El artículo 25 es otro insulto para las personas que han padecido cárcel. De una cárcel jamás se sale reinsertado. Las cárceles democráticas son infiernos de degeneración de presos en su inmensa mayoría, que si entran malos salen animalizados, degradados humanamente y con odio vengativo extremo, salvo que salgan con los pies por delante o drogados y desgraciados para todo lo que les quede de vida. La represión carcelaria excede, con mucho, las heridas psíquicas y físicas que muchos prisioneros de gulags, campos de concentración, campos de prisioneros, tuvieron en el pasado. A la pérdida de libertad, el ambiente de violencia (que ni Urdangarín pudo soportar compartir) extrema, las drogas, torturas, etc., hay que añadir una nula reinserción. Hasta tal punto degradan las cárceles, que muchos presos preferirían redimir penas mediante trabajos para la nación. En los primeros años de la democracia, delincuentes menores de edad transferidos a los dieciocho años a las cárceles, llegaban como vulgares delincuentes y salían como auténticos asesinos y terroristas. Ni en Auschwitz se degradaba tanto a los presos. Desde luego ni el judío Viktor Frankl observó las cosas que no pocos observaron en penales como el infame infierno de Carabanche. Pero los constitucionalistas lo niegan, en su yihad democrática de la que viven apesebrados cual putas que viven de su clientela.

    El artículo 27 es basura pura y dura. Hoy no hay educación. Hoy hay adoctrinamiento y satanización de niños, adolescentes y jóvenes a todos los niveles, nada de “desarrollo integral de la personalidad”, que queda totalmente suprimida en una “enseñanza” sin Dios, es decir, sin enseñar a los educandos a ser personas de bien conforme a la Palabra de Dios contenida en la Bíblia. No hay libertad alguna de enseñanza, como no la hubo en la segunda república. Se ha expulsado a Jesucristo y la Virgen María de las aulas. Ya no se le puede hablar a los niños de Él. La clase de “religión” es una hora de asueto y de moralina de la mundana dsi, imposición de magnates a la Iglesia Católica para instrumentalizar el Evangelio en favor de sus intereses materiales (protestantismo hereje y blasfemo). Y los padres a callar y a tragar con la corrupción de sus hijos, que son del Estado bajo el poder de la CE y la democracia. Y el adoctrinamiento no es gratuito, es costosísimo y pernicioso para la felicidad futura del estudiante. No tiene otra finalidad que destruirle en cuerpo y alma. Alejarle de Dios y de la Verdad. Que no piense y reflexione por sí mismo, que no tenga capacidad de discernir, que no tenga curiosidad y sea un vago redomado, que no investigue, que no obedezca, que sea un mal criado, que el profe o la maestra son colegas, no autoridades y un puñado de barbaridades por el estilo.

    El artículo 28 sí se ha cumplido sobradamente, faltaría más. Como con todo lo malo y satánico, eso se cumple a rajatabla. Las organizaciones terroristas llamadas “sindicatos” (y las patronales u oligopolios) campan a sus anchas con mariscadas, putas y cocaína a tutiplén, con terror sindical sin parangón y derramamiento de sangre de todo el que se oponga o no secunde sus demenciales exigencias. Son los chulos de toda la economía, Matones indeseables y envenenados de odio y egoísmo, que ni trabajan, ni producen, ni crean riqueza, pero que arruinan toda iniciativa para sacar de la miseria a los que no son de los suyos. Principales responsables de la ruina económica de millones y de todo tipo de mal para los que simplemente quieren vivir sin hacer mal a nadie. Por supuesto que liberticidas como el demonio mismo. Y pensar que muchos católicos ven bien la acción sindical y patronal, la terrorista negociación colectiva. Que Dios se lo pague bien pagado con Mt 25, 41-46. Luego se sorprenderán, cuando sea tarde. Y todo católico verdadero, meditando la parábola de los obreros de la viña, ¿es que no ha de prevalecer como pago aquello en lo que se han ajustado empleador y empleado, sin tener que dejar de ser uno bueno porque otros tienen ojo malo? Pero nada, incluso papas, obispos y sacerdotes han defendido como integristas el sindicalismo y los “derechos de los trabajadores”. Que tengan ellos también su paga más allá de la que ya han recibido en vida.

    El caso es que se habla de “libertad” y la esencia de la democracia no es otra que la tiranía de los impuestos, que aunque los “histeriadores” se harten de mentir en sus libros, jamás fueron lo que son hoy, confiscadores a más no poder, especialmente de los más pobres. Si hay tanta “libertad”, ¿por qué siguen existiendo los impuestos y las subvenciones, insulto y ultraje al libre albedrío que Dios nos otorgó? ¿No es posible sustituir los impuestos por donaciones libres, voluntarias y responsables, precios y tasas públicas, además por aquello de lo que todos somos infinitamente deudores del que derramó su Preciosísima Sangre por nuestra salvación, es decir, la Caridad Cristiana?

    En fin, la lista de vulneraciones a la LIBERTAD sería tan grande que llegaría al Cielo, pero los fanáticos integristas idólatras de la democracia seguirán, cual los de Al Qaeda de Afganistán, con su cerrada defensa de que la “libertad” es obra de la Constitución, su “dios” tan adorado por ellos.

    JUSTICIA. Juez y Señor es solo Dios. La “justicia” humana tal cual está organizada solo puede conducir al infierno. Recordemos que el mismo Jesucristo nos enseñó que nuestra justicia habría de ser superior a la antigua si queríamos entrar en el Reino de los Cielos.

    Pero todo eso es motivo de burla para el integrista constitucionalista del abominable ídolo democrático, porque sinceramente no se puede ser católico, fiel a Jesucristo, y demócrata. No es coherente. No hay encaje, se mire como se mire. Y NO, la democracia constitucional, no solo no ha traído “justicia”, sino más bien justo lo contrario. Lease y medítese de nuevo Mt 25 sobre el JUICIO FINAL sopesando los frutos de la CE en los últimos 43 años.
    La justicia que trajo la CE ha sido muy similar a la que ejercían en sus sinagogas los fariseos, una justicia a medida de los políticos, una justicia popular como la del ¡Crucifícale! La CE dedica el título VI al poder judicial. Los principales órganos jurisdiccionales nacionales están completamente politizados, pues son los políticos quienes eligen a los miembros del propio Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo. El Fiscal General no es más que un agente del gobierno de turno. Solamente constatar que después de una década, el Tribunal Constitucional no ha tenido la decencia de declarar inconstitucional el aborto. Es un rasgo definitorio y esclarecedor de toda la profesión jurídica. Es inconcebible que jueces, fiscales, abogados, procuradores y demás funcionarios de justicia, no muestren ni el más mínimo temor de Dios en sus juicios. Por lo menos, en el pasado, las leyes respetaban muchísimo más la Santísima Voluntad de Dios contenida en las Sagradas Escrituras. Hoy la propia ley es un escándalo extremo.

    IGUALDAD. Aparte de que ningún ser viviente es igual a otro en el presente ni a otro del pasado, la igualdad es un engaño demoníaco en el que ningún católico fiel de verdad a Jesucristo, puede caer. La igualdad como “valor” no aparece en ningún lugar del NT (mucho menos en el AT).

    Hoy, con la CE, hay muchos más privilegios y prebendas de unos grupos de población frente a otros, de los que hubo en cualquier momento histórico anterior. Ni tan siquiera los reyes y emperadores absolutos gozaron de los privilegios que hoy gozan ciertas personas poderosas al amparo de la CE. No hay igualdad entre las provincias vascas y Navarra, con respecto al resto de regiones españolas. No hay igualdad entre regiones debido al infame régimen caciquil de las autonosuyas o autonomierdas. No hay igualdad entre españoles y extranjeros. No hay igualdad entre los que hablan vascuence o catalán y los que hablan español en ciertas regiones. No hay igualdad fiscal (no se roba a todos por igual), no hay igualdad en prestaciones (cobran más pensión los ricos y los vascos antiespañoles que los españoles pobres), no hay igualdad en función de religión (los católicos están siendo perseguidos cada vez con mayor intensidad. Si hay católicos no perseguidos, no son de Jesucristo), sexo (hay discriminación en favor de lgtbis y de género, pero claro, solo en favor de las mujeres rojas y liberal conservadoras), localización (no gozan de igualdad sino de privilegios intolerables los etarras y antiespañoles vascos y catalanes con respecto al resto de población en España), raza (la persecución supuestamente “vengativa” a los blancos es cada vez mayor), nacionalidad (los inmigrantes suelen tener el privilegio inmenso de poder vivir sin ganar el pan con el sudor de su frente, de ahí la avalancha de africanos hacia España. Además gozan de impunidad total a todos sus desmanes, so pena de ser procesado por racismo y xenofobia el español víctima que denuncie sus desmanes), renta y riqueza (los pobres españoles, bajo tiranía constitucional, están siendo conducidos a un holodomor cada vez mayor, con boicot a todo tipo de iniciativa). Por supuesto que todos los demócratas o denominados constitucionalistas son integristas yihadistas de la igualdad. Si tuviesen que pagar por cada una de las mentiras que pronuncian a cada momento (y cuanto más viven, más daño hacen), no podrían pagar en el purgatorio, porque la mentira en ellos es continua. No hablan más que para soltar veneno.

    Y con todo esto y mucho más, no para de haber votantes cumpliendo con el constitucional derecho de acudir a las urnas a dar su apoyo a quien prefiera: satanás, Belial, Lucifer, Judas Iscariote, Caifás, Belcebú, etc. Por lo menos tenemos ahí a Nicaragua, con un 81% de abstención. Que Dios les bendiga. Ninguna falta hacen los políticos y constitucionalistas demócratas, que cuanto más viven, más daño hacen. Nuestro Rey es Jesucristo, nuestro gobierno es el suyo y nuestra Ley el NT. Lo demás sobre, lo demás viene de satanás, constitución y democracia incluídas.

    Por cierto. Lo que seguramente el 99,9% de españoles constitucionalistas y democráticos o no, no sabe o no ha reparado en ello, es que en España el COMUNISMO es CONSTITUCIONAL. Léase el artículo 131 y el artículo 33 puntos 2 y 3. Ni la constitución de Stalin de 1936 lo dejó más claro. Ojo, mucho ojito con defender la Constitución española de 1978, porque suele ocurrir que con la misma vara que uno juzga, acaba siendo juzgado. Así, todo el mal que la CE ha traído puede recaer en los que la defienden tan arduamente. El COMUNISMO es PERFECTAMENTE CONSTITUCIONAL en España, nos horrorice o no. Por eso que ver a católicos defendiendo la CE es para echarse a temblar del nivel que hemos alcanzado de fidelidad al mismo Jesucristo que se reveló a Santa Faustina Kowalska en Polonia (la que será chispa para su última venida).

    QUIS UT DEUS?

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