LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO: 4º DOMINGO DE ADVIENTO

 

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Juan Donnet

 

 

IV DOMINGO DE ADVIENTO

I clase, morado

Sin Gloria. Credo, prefacio de Adviento, o en su defecto, de la Santísima Trinidad

 

 

 

TEXTOS DE LA MISA

 

Introito. Is. 45.8: Salm- 18-2.-  Cielos, enviad rocío de lo alto, y nubes, lloved a] Justo; ábrase la tie­rra, y brote al Salvador. V/. Los cielos cantan la gloria de Dios, y pregona el firmamento las obras de sus manos. V/. Gloria al Padre.

 

Colecta.-  Muestra, Señor, tu poder y ven, y socórrenos con tu gran fortaleza; para que tu misericordia, siempre propicia, se apresure a darnos graciosamente los auxilios que nuestros pecados nos retardan. Tú que vives.

 

Epístola. 1 Cor. 4.1-5,-

Hermanos: Se nos ha de considerar como ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Lo que se requiere en los dis­pensadores es que se muestren fieles. Por lo que a mí toca, muy poco se me da el ser juzgado por vosotros o en cualquier juicio humano; Pues ni aun yo me juzgo. Pues si bien de nada me remuerde la conciencia, no por eso me tengo por justificado; mi juez es el Señor. Por tanto, no juzguéis antes de tiempo. Dejad que venga el Señor; él iluminará los secretos de las tinieblas, y descubrirá las inten­ciones de los corazones, y entonces cada cual recibirá su alabanza de Dios.

 

Gradual.- Cerca está el Señor de todos los que le invocan, de verdad. V/. Mi boca hablará la alabanza del Señor, y bendecirá toda criatura su santo nombre.

 

Aleluya.-  Aleluya, aleluya. V/. Ven, Señor, y no tardes; perdona los pecados de tu pueblo Israel.

 

Evangelio. Luc. 3.1-6

El año decimoquinto del imperio de Tiberio César , siendo Poncio Pilato gobernador de , Herodes, tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de y de la provincia de Traconítide; siendo Lisanias tetrarca de Abilina, y bajo los príncipes de los sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió entonces toda la región del Jordán, predicando el bautismo de penitencia, para la remisión de los pecados, conforme está escrito en el libro de los orácu­los de Isaías profeta: Una voz clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus senderos; todo valle será terraplenado y todo monte o collado será rebajado, y lo torcido, enderezado, y los caminos fragosos allanados; y verá todo hombre al Salvador de Dios.

 

Ofertorio. Luc. 1, 28. 42.-  Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

 

Secreta.-  Te rogamos, Señor, mires benigno a los presentes sacrificios, para que aprovechen a nuestra devoción y salud. Por nuestro Señor.

 

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.

 

Santo.

 

Comunión. Is. 7.14.-  He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel.

 

Poscomunión.-  Te rogamos, Señor, recibidos estos dones, que la frecuencia del misterio, acreciente el efecto de nuestra salvación. Por nuestro Señor.

TEXTOS DE LA MISA EN LATÍN: http://www.rosarychurch.net/latin/advent4.html

 

 

COMENTARIO

Como habitualmente, reproducimos el meduloso comentario del Padre Castellani. Luego citas-reliquias de los Santos Padre, por último nuestro propio comentario vinculando la Palabra con temas de actualidad.

 

Cabe destacar que este comentario se vincula con nuestro audio en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=pXquV7DNne4&t=150s

 

 

 

 

DOMINGO CUARTO DE ADVIENTO [Lc 3, 1-6] Lc 3, 1-6 El tercer evangelio dominical acerca de Juan el Bautizador es el comienzo de Lucas III, y contiene solamente la marca cronológica y los dos primeros temas de la predicación de Johanan. Lucas marca solemnemente este acontecimiento, nombrando a todas las autoridades, como hacían los romanos: 5° año del Imperio de Tiberio; Procurador de Judea, Poncio Pilato; Tetrarca de Galilea, Herodes; Tetrarca de Iturea, Felipe su hermano; y de Abilina, Lisanias –con el cual Lisanias hallan dificultades los historiadores–; bajo los Pontífices Caifás, y Anás su suegro, que aunque pontífices había uno solo, todos sabían que el que mandaba realmente era el suegro, o mejor dicho, toda la familia… Esta indicación sirve mucho a los eruditos para determinar la difícil cronología de los hechos evangélicos; y como el fin de San Juan está bien marcado en la Segunda Misión Galilea de Cristo, es decir, en su segundo año, sabemos que la misión y la vida de Juan fue muy corta y que murió de la misma edad de Cristo, cerca de octubre del año 32; de nuestra cronología, el 26. Juan le llevaba seis meses de vida a su primo Jesucristo. “Et Sic sextas mensis est illi, quae vocatur sterilis”. San Lucas reporta el nacimiento y la vocación del Bautista en un capítulo lleno de movimiento lírico-dramático, que termina con el Cántico de Zacarías, joya de la lírica hebrea. Hijo del milagro, Juan nació de una mujer estéril y un varón anciano; y el Ángel Gabriel anunció de antemano el suceso a su padre; el cual dudó de la visión, en castigo de lo cual quedó mudo. Estaba el Ángel de la Anunciación a la derecha del altar del incienso; y anunció al sacerdote Zacarías la gloria futura de su hijo, mientras la plebe afuera oraba en masa y se extrañaba de que el Sacerdote se demorara tanto. “Nacerá para alegría de muchos, no beberá vino ni grapa, y será lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre”. No beber vino era señal de ser essenio, una especie de ermitaños o monjes que no se cortaban el cabello, no tocaban un arma, guardaban continencia voluntaria y vivían oración y penitencia para implorar la venida del Mesías y prepararse a ella. El historiador Josepho narra de los essenios varias cosas raras y aun ridículas, al lado las otras que dije; que pueden ser verdad, o pueden ser de esas cosas inventadas que en todos los tiempos el vulgo dice de los “frailes”. El Evangelio dice que el hijo de Zacarías y Elizabeth desde muy niño movido por el Espíritu Santo se fue al desierto; y por ende fue essenio, porque en el desierto, de niño no pudo haber vivido solo, ni lo permitieran sus padres. En el Medioevo los chicos se escapaban de su casa para meterse en los cluniacenses, cuando predicaba San Bernardo. Y en nuestros días, en la India pasa a veces lo mismo, según leemos en el… Reader Digest. Puede que sea verdad. En el desierto vivió de langostas y miel silvestre: en Oriente (en las Filipinas hoy día, por ejemplo) comen las langostas; pero son allá unos bichos diferentes de los nuestros, más grandes y más sabrosos; y también diferentes de las langostas de Chile”38. Las secan al sol y las mascan como maní, o semilla de girasol. Después de eso no sabemos más del niño prodigio, hasta que aparece como un meteoro “en toda la comarca del Jordán”. Cerca de los 32 años, “se hizo la voz de Dios sobre él”; y él cayó como un león a bramarla ante las gentes de Judea. Su boca estaba llena de las palabras más agrias de los profetas: “Raza de víboras – generación adúltera – corazones de piedra – falsos hijos de 38Es posible que Juan el Bautizador haya comido algarrobas –como los pobres en el Sur de España–; porque hay una especie de acacia que da unas vainas harinosas, al cual los ingleses llaman locust-tree o árbol de langostas, según me informa don Jorge Pereda. Pero el texto griego dice simplemente “langostas”. Abraham – árboles sin fruto buenos para el fuego – árboles muertos listos para el hacha.” La muchedumbre quedaba tocada: “Cuando venga el Mesías no lo reconoceréis por vuestras maldades; pero Dios puede convertir las piedras éstas en hijos de Abraham.” “–¿Qué debemos hacer?”. Juan se ablandaba entonces y les imponía los mandatos de la ley natural, antes que las observaciones vanas y las inútiles excrecencias de la moral talmúdica. Asombra la lenidad de los preceptos de Juan al lado de la acidez de su dogmática. Los que son austeros consigo mismos, suelen ser dulces para con los demás; y viceversa. “Los soldados le preguntaban: Maestro ¿qué haremos? y él respondía: “No andéis pidiendo aumentos de sueldo y no seáis prepotentes””. Se ve que los militares han sido siempre los mismos. A los cobradores del gobierno les decía: “No andéis sacando coimas”; y a la muchedumbre en general: “Haced limosnas por poco que algo os sobre.” De aquí sacaron los Santos Padres que la limosna es el mejor medio para la expiación de los pecados, no más que la oración, pero más que el ayuno. Y después los bautizaba con el “bautismo de Juan”, el bautismo preparatorio o provisorio. San Juan imponía a la gente simplemente su deber profesional, el deber de estado que se llama; y no se puede dudar que estaba muy acertado, porque el deber de estado resume en sí todos nuestros deberes. “Las mujeres se salvarán por la crianza de sus hijos”, dice San Pablo: es su deber profesional. Si no eres buen obrero ¿cómo serás buen hombre? Y si no eres bueno a manejar tus manos ¿cómo ordenarás tus pensamientos, que son mucho menos obedientes? Ustedes encontrarán tipos que son “muy religiosos”, y no son buenos hijos o buenos vecinos o buenos ciudadanos; bien: no son muy religiosos. También se encuentran “buenos religiosos” que son malos profesores, malos predicadores, malos escritores –o malas enfermeras o maestras –: no creo que sean muy buenos frailes. Un buen fraile que escribe, lo menos que puede hacer es aprender a escribir; si no, que no escriba. Agarran a un fraile buenazo y corto y lo hacen Superior de un convento: como hombre es un santo y como Superior una porquería. Para hacer un buen ángel, primero hay que hacer un buen hombre, decía San Francisco de Sales. Agarran a un resto del suburbio y de golpe quieren hacerlo un sacerdote del Altísimo a fuerza de devociones; y no les sale. Salen “fetos con alas”, como decía Don Orione. Primero de leer la Imitación de Cristo hay que aprender la Ética a Nicómaco. Contra todas estas macanas militaba San Juan Bautista. Que cada cual comience por hacer bien su oficio. Al rey Herodes, que cayó allí con su comitiva, de curiosón no más, a ver cómo era aquello que toda la gente hablaba, no le dijo que hiciese bien su oficio de rey, pues todos sabían que no era rey sino de mojiganga. Le dijo una cosa casi suicida: “No te es lícito cohabitar con la mujer de tu hermano.” Preparado Herodes por este disgusto, los fariseos tuvieron juego fácil para hacer encanar a Juan por “perturbador”; y la mala hembra para hacerlo decapitar. En los sótanos del Palacio de Makeronte, el Tetrarca de la Judea solía ir a conversar con el eremita: le molestaba lo que oía, pero lo oía; lo cual ya es algo; pero Herodías la mala hembra no le perdonaba la condena de sus amores incestuosos. Toda esta familia de los Asmoneos era un desastre: aristocracia en decadencia, refinada pero muelle. Herodes Antipas había vivido en Roma, era amigo del Cesar, tenía un barniz de cultura griega y de entereza romana sobre su oblicua y astuta alma de asiático; y los romanos lo tenían allí en un palacio de jaspe y sedas como pantalla para tener quietos a los judíos con la ilusión de que eran “nación” puesto que allí estaba su “rey”: estos romanos eran los ingleses de aquel tiempo; y este rey fantoche no hacía más que emborracharse y cobrar impuestos. Tres veces al año caía sobre los míseros campos de Galilea el gusanón de tres cabezas: los impuestos de los romanos, los impuestos de Herodes y los impuestos del Templo, por medio de los implacables publicanos o cobradores oficiales. Los campesinos decían: “la cosecha se libró del gusano; pero no se librará del gusanón”. Herodes dio una gran fiesta en su cumpleaños a todos los notables de la ciudad y se emborrachó: éste cumplía años casi todas las semanas, como Parreño el guitarrero: y allí pereció San Juan Bautista, ofrenda al despecho, a la lujuria y a la frivolidad. Esta fiesta sanguinosa ha tentado la pluma de los escritores, músicos y pintores románticos: Oscar Wilde escribió con ella un drama para Sarah Bernhardt tan lleno de colores, gemas y lentejuelas como el salón regio de Herodes o más; es vistoso y agradable de leer pero bastante disparatado. Flaubert escribió una noveleta, también romántica, y muy exótica y palabrera. Y después el músico Strauss, y varios otros. La narración evangélica es más fuerte que todas las variaciones románticas acerca de la Primera de las Vampiresas. Salomé, hija de Herodías bailó delante del ebrio y lo dejó fascinado; que le prometió con juramento allí mismo la mitad de su reino (¿Qué reino?). Ella, movida por su madre, le pidió la cabeza de San Juan Bautista. Salomé no sería como la pinta Oscar Wilde, pero ciertamente era una depravadita: le faltó tiempo para obedecer el consejo nefando “apresuradamente”, dice el Evangelio. qué angelito de polleras cortas! El rey diletante “se contristó” porque tenía de San Juan Bautista un miedo supersticioso; más tarde, cuando oirá hablar de los milagros de Cristo, se asustará y dirá: “¡Ese es Juan el profeta que ha resucitado!”. Más tarde aún, mandará a buscar a Jesucristo y Este se negará a visitarlo diciendo: “¿Qué tengo que ver yo con esa raposa vieja?”. Más tarde todavía, el Viernes Santo, pedirá al Mesías atado delante de su cara granujienta que “le haga un milagro cualquiera… para ver”; y el Salvador bajará la cabeza sin contestar una palabra. Poco más tarde, morirá como un perro agusanado. Mas ahora estaba en su gloria, delante del Pontífice Caifás, del Centurión de !a Antonia, y de la flor de los saduceos. Había jurado y tenía que cumplir. El verdugo bajó al sótano y trajo en un plato argentino la cabeza sangrienta del Precursor de Cristo; y Herodías y Salomé quedaron servidas. Como la de Cristo, delante de ese cubil de afeminados, a boca de Juan estaba ahora muda; pero él había dicho su palabra, desde los días de Aenon-en-Salim hasta ayer. Sin ninguna ilusión acerca de lo que podía esperar de su regio oyente, había despachado hacia Cristo definitivamente a sus discípulos, que lo seguían incluso en la cárcel con un entusiasmo un poco brasilero. Tenían disputas con los nuevos discípulos de Cristo; y así fueron, cuando todavía bautizaba en las Fuentes (Aenon) cerca de Salim, y le dijeron al Precursor: “Maestro, aquel que estaba escuchando y al cual Tú bautizaste en la ribera, ahora bautiza El –lo cual no era exacto– y todos corren detrás de El. ¡Qué hacemos!. Juan respondió: “Ningún hombre tiene autoridad, sino hasta donde se la da el cielo. Vosotros mismos deberéis testimoniar que yo dije que no soy el Mesías, sino mandado como delantero. El que posee la Esposa, ése es el Esposo; el amigo del Esposo [el “padrino”] se alegra sí, pero con la alegría del Esposo; y esa alegría me ha sido dada, y pronto será completa. El es menester que crezca, yo que disminuya. El que viene del cielo está sobre todo; el que sale de la tierra es terreno y habla terrenidad. Pero Aquel que vino del cielo está sobre todos: El ha hablado de lo que conoce, ha testimoniado lo que ha visto; y no quieren recibir su testimonio, peor para ellos. El que recibe su testimonio, se da cuenta de golpe de que Dios dijo verdad, por los profetas. Mas el Enviado de Dios habla las palabras de Dios, porque tiene el Espíritu de Dios sin medida en pleno. El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en su mano. El que cree al Hijo, tiene la vida eterna; mas el que no cree al Hijo, no verá la vida eterna; y la ira de Dios morará sobre él”. Este fue el testamento de Juan. Ya no dice sólo que Cristo es el Mesías, sino que afirma claramente su Divinidad, desde el fondo admirable de su tremenda humildad: “Yo soy un hombre terreno, ya os he dicho que no soy el Mesías; pero yo profetice al Mesías”. Bendito el Señor Dios de Israel Que visitó y redimió a su pueblo Y levantó un bastión de salud En la casa de David su hijo. Como habían hablado por boca de los santos Desde lejanos siglos sus profetas. La salvación contra nuestros enemigos De la mano de todos los que nos odian Para hacer merced a nuestros padres Y acordarse de su testamento santo. El juramento de nuestro padre Abraham Que El juró nos había de dar. Para que intrépidos, liberados de enemigos Le sirvamos en limpieza y justicia Delante de él, todos los días nuestros. Y tu, niño mío, serás llamado profeta del Altísimo Irás ante la cara de Dios a preparar sus vías. A dar la ciencia salvífica a su plebe La ciencia que remite los pecados. Por las entrañas piadosas del Dios nuestro Su corazón que nos visitó desde lo alto Para iluminar a los sentados en la sombra de la muerte Para enderezarnos los pies por el camino de la paz”. Éste es el cántico de Zacarías. No parece el canto de un mudo y es que ya no lo era más: este canto le destrancó la boca; y ningún poeta ha celebrado mejor a San Juan el Bautista, confesor, profeta y mártir. (Hasta acá Castellani) : https://radiocristiandad.files.wordpress.com/2017/12/re-a124-el-evangelio-de-jesucristo-pe-castellani.pdf (Pg 186)

 

 

COMENTARIO

 

SANTOS PADRES

 

 Evangelio según san Lucas, 3:1-2 

 

El año décimoquinto del imperio de Tiberio César, gobernando Poncio Pilato la Judea, siendo Herodes tetrarca de la Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene, hallándose Sumos Sacerdotes Anás y Caifás, el Señor hizo entender su palabra a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. (vv. 1-2)

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20

Se designa el tiempo en que el precursor de nuestro Redentor recibió la misión de predicar el Divino Verbo, haciendo mención del jefe de la República de Roma y de los reyes de Judea, cuando se dice: «El año décimo quinto de Tiberio César, gobernando Judea Poncio Pilatos, siendo Herodes tetrarca de Galilea», etc. Como venía para anunciar a Aquel que había de redimir a muchos, tanto de entre los judíos como entre los gentiles, se señala el tiempo de su predicación con el nombre del rey de las naciones y de los príncipes de los judíos. Pero como que los gentiles habían de ser reunidos, se dice que gobernaba uno solo la República romana con estas palabras: «Del imperio de Tiberio César».

Griego

Muerto el monarca Augusto, de quien los príncipes tomaron el nombre de Augusto, le sucedió Tiberio en el gobierno de la monarquía, y se encontraba en el año décimoquinto de su gobierno.

Orígenes, in Lucam, 21

Y en las profecías anunciadas sólo a los judíos se describe únicamente el reino de ellos. «La visión, dice, de Isaías en tiempo de Osías, Joatán, Achám y Ezequías, reyes de Judá» ( Is 1,1). Pero en el Evangelio, que debía predicarse a todo el mundo, se hace mención del dominio de Tiberio César, que era quien mandaba en todo el orbe. Porque si hubieran de salvarse solamente los que eran gentiles, era lo suficiente el haber hecho mención de solo Tiberio. Pero como convenía que los judíos creyesen, era preciso describir también los reinos de los judíos, o sea las tetrarquías, como se expresa en las palabras siguientes: «Gobernando Poncio Pilatos la Judea, siendo Herodes tetrarca», etc.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20

Como Judea debía ser disuelta por su perfidia, eran muchos los que gobernaban las distintas regiones en que se había dividido, conforme a la siguiente sentencia ( Lc 11,17): «Todo reino dividido en partidos contrarios quedará destruido».

Beda

Pilatos, enviado el año duodécimo del imperio de Tiberio César a Judea, se encargó del gobierno del pueblo, y allí permaneció por espacio de diez años continuos hasta casi el fin de Tiberio. Herodes, Filipo y Lisanias, eran hijos de aquel Herodes en cuyo tiempo nació el Señor, entre los que se encontraba el mismo Herodes Arquelao, hermano de éstos, que reinó diez años, y que, acusado por los judíos ante Augusto, fue desterrado a Viena, en donde murió. Este mismo Augusto fue el que dividió el reino de Judea en tetrarquías para hacerlo menos fuerte.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20

Como San Juan anunciaba al que había de ser a la vez Rey y Sacerdote, el evangelista San Lucas señaló el tiempo en que predicó, no sólo con los nombres de los reyes, sino con el de los sacerdotes. Dice, pues: «Hallándose Sumos sacerdotes Anás y Caifás».

Beda

Los dos (esto es, Anás y Caifás) eran príncipes de los sacerdotes, cuando San Juan empezó su predicación, pero Anás ejerció en aquel año, y Caifás, cuando fue crucificado Nuestro Señor. En medio del pontificado de estos, hubo otros tres sumos sacerdotes, pero el evangelista sólo hace mención de los que mandaban en el tiempo de la pasión del Señor. Suspendidos los preceptos de la ley, no se concedía el honor del pontificado al mérito ni a la clase, confiriéndose el sumo sacerdocio por la potestad romana. Refiere Josefo, que Valerio Grato nombró pontífice a Ismael, hijo de Bafo (cuando se le quitó el sumo sacerdocio a Anás), pero que también a éste se le quitó poco después, nombrando en su lugar a Eleázaro, hijo del pontífice Ananías. Un año después, separándolo del cargo, nombró para que le sucediese a un tal Simón, hijo de Caifás, quien lo desempeñó no más de un año, teniendo por sucesor a Josefo, (a quien también se le da el nombre de Caifás). Y así se describe todo el tiempo en que Nuestro Señor Jesucristo estuvo predicando, o sea el periodo de cuatro años.

San Ambrosio

Antes de congregar a la Iglesia, obra el Hijo de Dios en su siervo, y por ello se dice oportunamente: «El Señor hizo entender su palabra a Juan», etc. Con el objeto de que la Iglesia no empezase por un hombre, sino por el mismo Divino Verbo. Con toda oportunidad lo compendia así San Lucas, para expresar que Juan era profeta diciendo: «El Señor hizo entender su palabra a Juan», sin añadir ni una palabra más, porque el que está lleno de la palabra de Dios, no necesita de su propio juicio. De este modo, con una sola palabra lo declaró todo. Pero San Mateo y San Marcos quisieron señalar al profeta por el vestido, por el ceñidor y por el alimento.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 10

Se dice aquí que fue enviado el Verbo de Dios, porque el hijo de Zacarías no vino por su voluntad, sino movido por Dios.

Teofilacto

San Juan estuvo oculto en el desierto todo el tiempo que precedió a su manifestación, que es por lo que dice: «en el desierto», para que los hombres no tuviesen ninguna clase de sospecha, de que si atestiguaba tales cosas de Cristo, era a causa de su parentesco, o de una amistad contraída desde sus más tiernos años; y esto lo atestigua él mismo diciendo ( Jn 1,31): «Yo no le conocía».

San Gregorio Niceno, de Virginitate, 6

El que había venido a la vida en el espíritu y la virtud de Elías, estaba separado del trato de los hombres, y entregado a la contemplación de las cosas invisibles, para no acostumbrarse a los engaños de este mundo, que entran por los sentidos, y de este modo evitar incurrir en alguna confusión o error, respecto del conocimiento del varón bueno, a quien él precedía. Y por tanto, fue elevado a tal altura de gracias divinas, que mereció de ellas más que los profetas; porque limpio y exento de toda pasión natural, desde el principio hasta el fin, se consagró a la contemplación divina.

San Ambrosio

El desierto es también la misma Iglesia, porque ya son muchos más los hijos de la que había sido desechada, que de aquélla que tenía marido ( Is 54,1). Y ahora ha venido el Verbo divino para que la tierra, que antes estaba desierta, produzca frutos para nosotros.

 

 Evangelio según san Lucas, 3:3-6 

 

Y vino por toda la ribera del Jordán, predicando un bautismo de penitencia, para remisión de los pecados, como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle será terraplenado, todo monte y cerro rebajado; y los caminos torcidos serán enderezados, y los escabrosos allanados: y verán todos los hombres la salud de Dios. (vv. 3-6)

San Ambrosio

Hecho el Verbo, siguió la voz. El Verbo obra primero en el interior, y la voz es como su eco. Por ello se dice: «Y vino por toda la ribera del Jordán».

Orígenes, in Lucam. 21

La palabra Jordán quiere decir el que baja y el río de agua saludable baja de Dios. ¿Por qué otro lugar convenía que anduviese el Bautista, sino por las cercanías del Jordán, para que, si alguno quería hacer penitencia, inmediatamente lo llevase su humildad a aquella corriente a recibir el bautismo de penitencia? Y añade: «Predicando el bautismo de penitencia para remisión de los pecados».

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20

Por este relato se ve, que San Juan, no sólo predicó el bautismo de penitencia, sino que también lo administró a muchos; pero no pudo dar su bautismo para remisión de los pecados.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Mattaeum, hom. 10

No habiéndose ofrecido aún el divino sacrificio, y no habiendo bajado el Espíritu Santo, ¿cómo había de concederse el perdón de los pecados? Por lo cual ¿qué es lo que dice San Lucas: «Para remisión de los pecados»? Los judíos eran ignorantes, y por ello, no pensaban en sus propias culpas. Pero como ésta era la causa de todos sus males -para que conociesen sus pecados, y pudiesen buscar al Redentor- vino San Juan exhortándolos a que hiciesen penitencia, para que, convertidos a mejor vida por medio de la penitencia, trabajasen solícitos a fin de recibir el perdón. Por eso, habiendo dicho que vino predicando el bautismo de la penitencia, añadió: «Para remisión de los pecados». Como si dijera: Los persuadía a hacer penitencia para que pudieran alcanzar con más facilidad el perdón subsiguiente, creyendo en Jesucristo. Porque si no eran llevados por la penitencia, de ningún modo podrían obtener la gracia, sino solamente la preparación para recibir la fe de Jesucristo.

San Gregorio, Magno, homiliae in Evangelia, 20

Se dice que San Juan predicaba el bautismo de penitencia para remisión de los pecados, porque él no podía dar el bautismo que limpia de los pecados, y así como precedía al Verbo encarnado del Padre con el verbo de la predicación, así también debía preceder con su bautismo -que no perdona los pecados- al bautismo de penitencia, por medio del cual éstos se perdonan.

San Ambrosio

Por eso muchos presentan a San Juan como tipo de la ley; porque ésta podía denunciar el pecado, pero no perdonarle.

San Gregorio Nacianceno, oratione, 39

Para que podamos establecer de algún modo la diferencia entre uno y otro bautismo, diremos que Moisés bautizó, pero con agua, bajo la nube y en el mar, siendo su bautismo una figura. San Juan bautizó también, no según el rito de los judíos -esto es, sólo por el agua- sino también para remisión de los pecados; pero no de una manera del todo espiritual (porque no añadió, por el Espíritu). Jesús bautiza por el Espíritu, y esto es lo que constituye la perfección. Hay también un cuarto bautismo, realizado por el martirio y la sangre, por el que Jesús fue bautizado también, y el cual es mucho más venerable que los otros, en tanto, cuanto que no es manchado con repetidas caídas. Hay también un quinto bautismo que es el de lágrimas, más laborioso que los anteriores, como fue el de David, que todas las noches regaba su cama y su habitación con sus lágrimas.

Y prosigue: «Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto» ( Is 40.).

San Ambrosio

Con toda propiedad se llama voz a San Juan, porque es el precursor del Verbo, puesto que la voz, que es inferior, precede, y el Verbo, que la aventaja, la sigue.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, hom. 20

También clama en el desierto, porque anuncia el consuelo de la redención de Judea, que entonces se hallaba como abandonada y destruida. Y declara por qué clamaba diciendo: «Preparad el camino del Señor», etc. Todo el que predica la verdadera fe y las buenas obras, ¿qué otra cosa hace más que preparar los corazones de los que le oyen para el Señor que viene? Endereza los caminos del Señor, formando en el ánimo pensamientos puros con la palabra de la buena predicación.

Orígenes, in Lucam, 21

O bien se ha de preparar en nuestro corazón el camino al Señor; porque es grande y espacioso el corazón del hombre, cuando está limpio. No quieras medirle por el volumen del cuerpo, sino por el poder de la inteligencia, la cual recibe la ciencia de la verdad. Prepara en tu corazón el camino al Señor, por medio de una buena vida, y dirige la senda de ella por medio de obras nobles y perfectas, para que la palabra de Dios discurra por ti sin ningún obstáculo.

San Basilio

Y como la senda es el camino que trillaron los que habían sido antes, y como los primeros hombres la habían borrado, manda su palabra para que la enderecen otra vez los que se habían separado del celo de aquéllos que les habían precedido.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Mattaeum, hom. 20

No es el rey, sino el precursor el que debe decir: «Preparad el camino del Señor»; y por esto fue llamado voz, porque era el precursor del Verbo.

San Cirilo, lib. 3, in Isai. 40

Pero alguno podría responder y decir: ¿Cómo habremos de preparar el camino al Señor? ¿Cómo haremos derechas sus sendas, siendo así que hay tantos impedimentos que estorban a los que quieren hacer una vida buena? La palabra del profeta responde a esto. Hay ciertos caminos y sendas, que a propósito no son para marchar, porque suben hasta las colinas o los montes, o bajan hasta los despeñaderos. Obstáculos que remueve diciendo: «Los derrumbaderos se rellenarán, y todo monte y colina se allanarán». Hay algunos caminos que están trazados con desigualdad, porque tan pronto suben como bajan, haciendo difícil la marcha por ellos. De éstos dice: «Los tortuosos serán enderezados, y los caminos fragosos allanados». Se comprende que todo esto ha sido hecho por el poder de nuestro Salvador; porque era difícil el camino de la vida y del conocimiento del evangelio, a causa de que las pasiones humanas embargaban las almas. Pero cuando Dios, hecho hombre, destruyó el pecado en su carne, todo fue allanado, y se hizo fácil el camino, no habiendo ya collado ni valle que sea obstáculo para los que quieran caminar.

Orígenes, in Lucam, 21

Cuando vino, pues, Jesús y envió su Espíritu, todo valle fue rellenado con las buenas obras y con los frutos del Espíritu Santo, poseyendo los cuales, no solamente dejarás de ser valle, sino que empezarás a ser el monte de Dios.

San Gregorio Niceno, de Virginitate, 6

Tal vez los llanos rodeados de montes, significan la práctica tranquila de las virtudes, cuando habla de la semejanza de los valles, según las palabras del Salmo: «Los valles abundarán en trigo» ( Sal 64,14).

San Juan Crisóstomo, homiliae in Mattaeum, hom. 20

Cuando habla del monte, a los cuales Jesucristo humilló se refiere a los orgullosos y a los soberbios. Llama collados a los desesperados, no solamente por la soberbia de su espíritu, sino por lo estéril de la desesperación, puesto que el collado no produce fruto ninguno.

Orígenes, in Lucam, 22

Debe comprenderse que los montes y los collados son las potestades enemigas, que fueron destruidas por la venida de Cristo.

San Basilio

Así como los collados se diferencian de los montes por la magnitud, siendo iguales en lo demás, así las potestades enemigas se parecen en los propósitos, pero se diferencian por la crueldad de sus ofensas.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, hom. 20

El valle, cuando se llena, crece, y el monte y el collado, cuando se desmontan, disminuyen; así la gentilidad recibió la plenitud de la gracia en la fe de Jesucristo, y Judea perdió por el error de su perfidia la altura, por la cual se había ensoberbecido. Porque los humildes reciben el don, que los corazones de los soberbios rechazan.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Mattaeum, hom. 10

Tal vez con estas palabras manifiesta la dificultad de la ley, convertida en la facilidad de la fe, como si dijera: no amenazan ya trabajos ni dolores, porque la gracia y el perdón de los pecados facilitan el camino que conduce a la salvación.

San Gregorio Niceno, de Virginitate, 6

Quizás manda que se rellenen los valles, y que se allanen los collados y los montes, queriendo manifestar que la virtud ordenada no debe alterarse por exceso ni por defecto.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, hom. 20

Los caminos torcidos se enderezan, cuando el corazón de los malos, torcido por la injusticia, se dirige según la regla de la justicia, y los caminos escabrosos se convierten en llanos, cuando las almas duras e iracundas vuelven a la suavidad de la mansedumbre, por la infusión de la divina gracia.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Mattaeum, hom. 10

Después expone la causa de todo esto, diciendo: «Y verá toda carne», etcétera. Manifestando que la virtud y el conocimiento del Evangelio se extenderá hasta el fin del mundo, aun entre aquéllos de costumbres salvajes y de voluntades rebeldes, convirtiendo a la mansedumbre y a la dulzura las feroces costumbres y la obstinada voluntad del género humano. Y no solamente los judíos serán sus prosélitos, sino toda la humanidad verá la salud de Dios.

San Cirilo, lib. 3, in Isai., 40

Es decir, la salud del Padre que envió a su Hijo como Salvador nuestro. En la actualidad se entiende por carne a todo el género humano.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, hom. 20

Toda carne, o todo hombre no ha podido ver la salud de Dios (esto es, a Jesucristo) en esta vida, y por tanto, el profeta extiende su mirada hasta el día del juicio, cuando todos le verán, tanto los escogidos como los réprobos.

 

 

 

EL CUARTO DOMINGO, EL FINAL DE LA PREPARACIÓN

 

En los primeros tres Domingos de Adviento la Iglesia nos insta a avivar nuestro fervor con penitencia, oración y ayuno, pero también con alegría y gozo profundo, para recibir al Mesías que viene.

Este cuarto y último Domingo de Adviento el Evangelio no nos dice algo especial y distinto a lo que ya nos dijo durante el trayecto de este tiempo litúrgico. Ahora hace como una recapitulación, un racconto de lo ya presentado.

Ahora tenemos al Protagonista principal del Adviento, ausente pero que viene, ya muy cerca; y María, su Madre, nos habla en el Ofertorio y la oración de Comunión; Juan el Bautista en el Evangelio, e Isaías en el Introito; ellos nos exhortan a recibirlo, dándonos el último toque para nuestra preparación. San Pablo aporta su bocado desde la Epístola, reclamando fidelidad y configurar la conciencia con la objetividad de la Verdad de Dios. Todo un tema para hoy que mas adelante abordaremos.

La Iglesia siempre ha preparado con mucho cuidado esta fase final del tiempo de Adviento, intensificando la oración y el ayuno con las Témporas, estos tres dias antes del Cuarto Domingo: Miércoles, Viernes y Sábado. Esto remarca la importancia de la vivencia adecuada de este último Domingo para recibir al Señor en Navidad con un espíritu abierto a él y purificado.

La Colecta y el Aleluya hacen énfasis en el pedido de misericordia al Señor para que nuestros pecados no oscurezcan nuestra recepción al Señor que viene. Hay una intención de hacernos reconocer nuestra condición de pecadores necesitados de la misericordia y la salvación que solo trae Cristo.

 

 

 

LA CONCRECIÓN HISTÓRICA DE LA MANIFESTACIÓN DE CRISTO

 

El Evangelio, teniendo de nuevo como protagonista a Juan el Bautista, (el heraldo del verdadero y principal Protagonista: Cristo), marca con exactitud y concreción el momento histórico de la aparición de Cristo en la vida pública de Israel.  Dice el texto:

…El año decimoquinto del imperio de Tiberio César , siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes, tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconítide; siendo Lisanias tetrarca de Abilina, y bajo los príncipes de los sacerdotes Anás y Caifás, ….

Esto no es un mero dato anecdótico. La manifestación de Cristo  es rigurosamente histórica, lo mismo que los hechos narrados en los Evangelios. Esto lo reconocen hasta los Papas post conciliares. Si hay alguna diferencia entre los cuatro Evangelios, son meros detalles que no hacen al fondo, que no se oponen ni excluyen entre sí, sino que se complementan. Contra lo que suele decir la exégesis (o antiexégesis) progremodernista. Remarquemos con mucho énfasis que para la Iglesia, el Cristo histórico y el Cristo de la Fe son el mismo.

 

 

OTRA VEZ JUAN EL BAUTISTA

 

Ya hablamos de Juan el Bautista, pero vale la pena recalcar algún punto de su prédica.

…vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió entonces toda la región del Jordán, predicando el bautismo de penitencia, para la remisión de los pecados….

 Está concretando las condiciones para recibir al Mesías: penitencia para remitir pecados. El Mesías debe ser recibido con humildad y limpieza de corazón.

 

 

CONDICIONES PARA RECIBIR AL MESÍAS: LA ANTIPRÉDICA DE HOY

 

No se lo puede recibir sin tomar conciencia de quién Es; con un espíritu vanidoso, hinchado de autoestima humana y nublado por el pecado; autosuficiente y creído de no necesitar salvación ni perdón.

La recta penitencia y la conciencia de ser pecadores conducen a la humilde confesión y la  correspondiente limpieza y sanidad por parte de Dios por medio del perdón.

A eso nos exhortan las oraciones y textos del Adviendo.

Si no hay conciencia del pecado, no hay humildad, no hay Verdad. No se puede creer en el Mesías; no se puede recibir al Mesías; y por ende no se puede recibir su Redención.

Precisamente, el calamitoso estado de la iglesia, hoy parasitada por el progremodernismo, por el Sistema, por el Mundo; en un estado de Apostasía asombroso, hace que se exhorte a lo contrario. Debemos deshacer y extirpar la conciencia de pecado, escuché yo de un Obispo de una importante Diócesis de Argentina. Inverosímil. La iglesia neoparadigmática de Francisco exhorta a lo contrario de lo que tiene que exhortar:

No se sientan pecadores; la conciencia de pecado deprime. Ya bastante sufren ustedes con la inequitativa distribución del ingreso, la injusticia social…

La licuación de la Verdad evangélica, la demagogia barata y el materialismo aterrizado neomarxista mas grosero, grotesco, llegan a límites realmente inverosímiles. La realidad supera toda ficción en la tragedia de la iglesia de hoy. El Evangelio es desechado y cambiado por moralina aterrizada, inmanente, sentimental, materialista y políticamente correcta.

 

 

SARDES Y LAODICEA (su texto en las notas)

 

Tienes nombre de vivo, pero estás muerto. Porque eres tibio; no eres ni frío ni caliente, te vomito de mi boca!

 

<< Apocalipsis 3:

 

«1. Al Angel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. 2. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras llenas a los ojos de mi Dios. 3. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4. Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo merecen. 5. El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus Angeles. 6. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.»  

……………..

 

«14. Al Angel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios. 15. Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16. Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. 17. Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. 18. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista. 19. Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete. 20. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. 21. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. 22. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.»>>

 

 

Eso no es la Iglesia, dirán algunos. Eso es una seudoiglesia. Es verdad en cierto sentido, hay una parasitación progremodernista mundana que ocupa la mayor parte de la jerarquía de la Iglesia y la tiene en una anemia terminal; o mejor (o peor) en un SIDA terminal.

Pero esa parasitación ha tomado la estructura de la Iglesia. No olvidemos los terribles retos y amenazas de Cristo Resucitado a las iglesias de Sardes y Laodicea (1Ver nota. )

La Iglesia es santa e indefectible en su misión en cuanto institución divina. Pero su estructura y jeraquía humana puede ser abdicantes y traidoras.

Sus retos son al estado de la Iglesia enferma mortalmente en su componente humano, que afecta su misión; no a Lucifer ni al mundo en este pasaje. Yo reprendo y castigo AL QUE AMO, dice el Señor, dirigiéndose a su pobre, infiel y parasitada -en lo humano- iglesia. Aunque dentro de la estructura de la otrora iglesia católica hay miembros, quizás muchos, que ontológicamente, espiritualmente, son enemigos y no pertenecen a la Iglesia de Cristo, aunque tengan status jurídico en ella.

Sardes y Laodicea: iglesias -con minúscula- que exhiben una enfermedad como la de hoy.

Una interpretación seria y tradicional sabe que ese reto no se queda en una crítica coyuntural del Señor a aquellas comunidades que fundaron los apóstoles en la hoy Turquía, sino que se proyectan profética, escatológicamente, a distintos períodos de la Iglesia, períodos finales, afinan algunos comentaristas importantes, como Castellani, basado en algunos Santos Padres. Ese espíritu mortalmente anémico y amariconado de tibieza, de mediocridad, de molicie y comodidad, de acomodamiento al mundo, de optimismo inmanente; de autosatisfacción enferma, de autosuficiencia y extrañamiento absoluto del Señor, y de su Verdad, que exhiben Sardes y Laodicea, lo vemos en la autodenominada Iglesia del Nuevo Paradigma de Francisco. Que como ya lo mencionamos antes, y es públicamente conocido, ha reconocido orgullosa y públicamente como Magisterio al PLAN DE DESARROLLO SUSTENTABLE 2030 de la ONU. Rampantemente anticristiano. Y es visible y ostensible como esta…iglesia…sigue todos los imperativos del Sistema: Promoción del LGTB, nombrando clerecía de este Lobby en puestos claves; el fomento de las migraciones islámicas, pero también otras; el calentamiento global, los gobiernos de cuño marxista-progresista-masónicos, la defensa de personajes que evidentemente son agentes activistas de ultraizquierda y del caos; el préstamo del Vaticano como foro de prédica abortista y malthussiana, de ideología de género, la reivindicación de los enemigos inveterados de la Iglesia, como Lutero, Mahoma,  etc.

 

 

EL TOQUE FINAL DE SAN PABLO:

El hombre de Tarso sí  añade una pincelada nueva  a todo lo visto ya en el Adviento.

Fidelidad, independencia del mundo, y el ajuste de la conciencia a la Verdad y la Objetividad de Dios

…Lo que se requiere en los dis­pensadores (Ministros de la Iglesia)es que se muestren fieles. Por lo que a mí toca, muy poco se me da el ser juzgado por vosotros o en cualquier juicio humano; Pues ni aun yo me juzgo. Pues si bien de nada me remuerde la conciencia, no por eso me tengo por justificado; mi juez es el Señor.

Este pasaje del Nuevo Testamento excluye con total claridad, y condena justamente aquellos puntos progremodernistas y políticamente correctos según el Sistema, más apreciados y que más enorgullecen a la neoiglesia concilio-paradigmática de hoy. Porqué concilio-neoparadigmática? Porque lo que vemos hoy es un resultado; una consecuencia lógica, no de una mala interpretación de los textos conciliares, sino de los textos conciliares y su posterior aplicación en la praxis de los Papas conciliares. El laicismo y libertad de cultos de la Libertad Religiosa DH, que da autonomía moral al Estado laico y se pone bajo él como una posición mas en un especto plural relativista. El naturalismo de NA que da capacidad natural a las religiones adámicas para llegar a Dios. UR y de nuevo NAdel cual parte el irenismo horizontalista y relativista de Asis, que sigue en Abu Dhabi. El Novus Ordo con su vaciamiento sacrificial, su antropocentrismo horizontalista, sus “bombas de tiempo” ambiguas que desembocan en las inverosímiles profanaciones hechas por el Cardenal Schonborn en la Catedral de Viena. (hizo un Catecismo junto con Ratzinger), etc

Decíamos del pasaje de San Pablo, que condena precisamente esto: Evolución del Evangelio: su ajuste al Sistema; respeto humano y subjetivismo; este último un verdadero cáncer que se ha extendido en lo que queda de la doctrina y la predíca católicas. Gradualidad de la Ley: los Mandamientos ya no son imperativos absolutos, sino que están relativizados por ciertas condiciones.  Esto se verifica en una idea absolutamente degenerada de la misericordia, a la cual se la ve como una aprobación y bendición del mal, la miseria y el pecado, ni mas ni menos.

Es obvio a donde va a parar la Verdad Moral con estos retoques….Esto es la licuacion absoluta de la Moral Católica y la Verdad de Cristo. La anulación de la capacidad de recibir a Cristo, para contextualizarlo en el Adviento de hoy.

……

No hay que hacer ningún ajuste evolutivo de la Palabra: Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Cielo y Tierra pasarán, pero su Palabra no pasará. La Verdad es Inmutable. FIDELIDAD a Ella es lo que hace falta, no ajuste al Sistema.

Un desarrollo y explicitación nunca pueden ser una contradicción flagrante con la Doctrina de siempre.

Vemos por ejemplo en algunos topicos neoparadigmáticos, afirmaciones sobre que lo era pecado hace cuarenta años, ya no lo es ahora. O cambios en el Catecismo, sobre la Pena de Muerte, que la Iglesia durante dos milenios consideró lícita; ahora el Nuevo Paradigma lo considera inaceptable.

Vemos el subjetivismo también en la Exhortación Sinodal Amoris Laetitia: El pecador es el que decide, con acompañamiento, si ha pecado o no…si es culpable,  o no.

El progremodernismo exalta la creatividad en desmedro de una odiada fidelidad: la Verdad se va al garete. Se termina en una Pastoral sin Verdad.

El respeto humano, dar excesiva importancia al juicio del mundo, ya queda claro en la adopción del Magisterio de la ONU….y el ajuste de la prédica y la moral a la Corrección Politica del Sistema. El Sistema pide laxitud, inclusión del LGBT, subjetivismo, evolutividad….Pero este Magisterio del Mundo, del Sistema, viene de antes, de los viejos modernistas y sobre todo de Rhaner y Theilard, endiosadores del Mundo, que para ellos y el progremoderniso representa la Realidad con mayúscula. Habida cuenta de que Dios está mas allá de todo fenómeno y es kantianamente incognosible.

Se ha cambiado el Temor de Dios por el Respeto Humano y el Magisterio de Cristo y la Iglesia por el del Mundo.

 

 

RACCONTO

Para recibir al Mesías, reconocerlo, aceptarlo, debemos estar preparados con la Humildad y la Conversión, con la conciencia de que somos pecadores (conciencia de Pecado) y que somos perdonados; debemos ajustar nuestra conciencia al parámetro superior de la Verdad de Cristo: no pretender que ella es el último ámbito de definición del Bien y el Mal, como pretende el subjetivismo en boga hoy en la iglesia del nuevo paradigma.

Debemos ser fieles al verdadero Evangelio, PERMANECER EN LA VERDAD, no cambiarla para adaptarla a las exigencias del Leviathán, como hace el Nuevo Paradigma.

Debemos achatar los montes de nuestra soberbia y estúpida autoestima humana y rellenar los valles de nuestra cobardía y respeto humano, parafraseando al Bautista.

Si para recibir al Señor en tiempos del Bautista hacía falta el Bautismo del agua, hoy hacen faltan los Sacramentos bien vividos. Confesión y sobre todo Misa. Algo que se tiende a olvidar o directamente proscribir, reemplazando todos los medios católicos por los consabidos imperativos progremodernistas: ser buena persona y estar insertos en el Sistema, en la Historia.

Todo esto, obviamente, sostenido por el testimonio de una vida cristiana en serio, cumpliendo los Mandamientos, con el amor verdadero a Dios y al prójimo.

Y no olvidemos un punto ya tratado en los anteriores Domingos: Tener conciencia de que nos salva Cristo. Recordemos que las civilizaciones anteriores, adámicas, bucólicamente mitificadas, aunque hayan parecido exitosas, eran en realidad muy oprimidas por el Diablo y le rendían culto de distintas maneras. En algunas de ellas, muchas de sus guerras eran para obtener material humano para el sacrificio. El terror, la angustia y la desesperanza frente a la muerte y a los espíritus y dioses vengativos y crueles, atenazaban al hombre y lo sumían en una existencia sórdida e impregnada por el miedo. Recordemos la estupidez de los mitos del bon sauvage.

Cristo libera del Demonio, de su opresión, y de los terrores de la muerte y los espíritus, y nos trae la verdadera Esperanza de Vida eterna, que hace relativizar con justeza todas las penas de esta vida y las dificultades y persecusiones por parte del mundo. La paz espiritual y la dedicación al arte, la tecnología, la ciencia y el intelecto que ha tenido Occidente durante muchos siglos se ha debido a la liberación de Cristo y no a otra cosa.

Pidamos a la Santísima Virgen que nos prepare para recibir así a su Hijo, con la intercesión también del bienaventurado San Juan Bautista y el Profeta Isaías.

 

 

 

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7 respuestas

  1. Del pesebre a la Cruz…de la Cruz al Sagrario…. prisionero del Sagrario. No lo dejen solo.

  2. LA ANTIGUA Y LA NUEVA LEY (Preparando el Domingo de la Infraoctava de Navidad) (Juan Donnet)

    Con respecto a este video ¿que es el personalismo?

    por un lado aterrizan la doctrina y por el otro hace salir todo del aspecto mágico, como cuando dicen que Dios está en todo, lo arregla todo, lo soluciona todo sin que el ser humano ponga de su parte.

  3. Es cierto que la expresión al p.. es usada en Argentina, peeero la utilizan los malhablados y es demasiado chocante, arruina toda la prédica. Y como Juan no es malhablado no queda bien que la utilice.

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