Vicente Montesinos

 

 

MALTEADA PAPAL
Monseñor Vincenzo Paglia

 

 

Seguimos actualizando los datos que podemos conseguir (difícilmente, dado el escaso eco que tiene, incluso en los medios católicos este asunto) sobre la cruel y gravísima historia del pequeño Alfie Evans.

Y es que en una entrevista a Monseñor Vincenzo Paglia, Presidente de la Academia Pontificia para la Vida, publicda en Tempi.it, el purpurado afirma que no es una cuestión de eutanasia este caso, y que no hay asesinato alguno, sino  un “rechazo a la obstinación terapéutica”. Ojo, hermanos a la gravedad de la afirmación, al burdo eufemismo utilizado, y a la paradojica gravedad de que estas palabras lleguen desde la institución papal que se supone existe para la defensa de la vida (sino para qué); que legitima esta muerte, en boca de su presidente. Gravísima conculcación del primer derecho humano (a la vida) y legitimación del mayor pecado posible (acabar con una vida humana)

Hablar de ‘supresión’ no es correcto ni respetuoso. De hecho, si las repetidas consultas médicas realmente mostraban la ausencia de un tratamiento válido en la situación en que se encuentra el pequeño paciente, la decisión tomada no pretendía acortar la vida, sino suspender una situación de obstinación terapéutica” – afirma sin reparo Paglia.

Por lo tanto, para el presidente de la PAV, permitir que un paciente continúe viviendo en una condición de discapacidad es obstinación terapéutica.

No haría falta por lógica primaria humana y cristiana acudir a ningún medio más; pero vale la pena recordar a su excelencia que la Congregación para la Doctrina de la Fe, como se desprende del documento Iura et bona,  afirma que “Por eutanasia se entiende una acción o una omisión que por sí misma o en la intención causa la muerte, para eliminar todo dolor

¿No es acaso esta definición plenamente aplicable al pequeño Alfie?

Y si no le es suficiente a todos los miembros de la Academia Pontificia para la vida dicha afirmación, tomemos el Catecismo de la Iglesia Católica que afirma que “Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a las vidas de las personas con discapacidad, enfermas o casi muertas“. Definición que parece diseñada específicamente para el caso de Alfie.

Seguimos: “El enfermo o persona con discapacidad debe ser ayudado a llevar una vida lo más normal posible” (2276 Catecismo). Las personas discapacitadas como Alfie deben ser apoyadas, no asesinadas.

Y aún más: La violencia terapéutica ocurre cuando hay una desproporción entre los medios aplicados y los resultados esperados (2278 Catecismo). Y el respirador que mantiene vivo a Alfie no es un tratamiento desproporcionado para los objetivos, sino absolutamente proporcional a su propio fin, que es oxigenarlo y, por lo tanto, mantenerlo vivo.

La ventilación asistida a la que Alfie está sometido es absolutamente proporcional a sus propios fines, de acuerdo con los principios expresados ​​ya por el propio Papa Pío XII, y que Paglia quiere usar en favor de sus macabras palabras.

Lo más ruin es que a la objeción planteada por el periodista Valerio Pece alegando que los tribunales ingleses habrían citado las palabras del propio Papa Francisco en el juicio, Paglia responde con una reflexión vagamente teocrática que apoya el trabajo de los jueces británicos: “El juez, teniendo en cuenta que los padres son católicos, decide examinar también la posición de la Iglesia”. Y a continuación, se refiere a tres textos, en búsqueda de una legitimación total: el Catecismo, el documento sobre la eutanasia de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1980; y las palabras de Bergoglio en 2017.

Finalmente el presidente de la PAV se casa con descaro con la dialéctica hegeliana y con la ética fenomenológica afirmando:  “En temas que requieren un conocimiento específico y una preocupación por la vida tanto de la persona como de la sociedad, las ideas maduran en el diálogo y la confrontación, incluso dentro de la comunidad eclesial. La diversidad de opiniones en la Iglesia constituye una riqueza. […] Las leyes de un estado representan una mediación entre diferentes posiciones ».

En resumen: que la Academia Pontificia para la Vida, mientras unas pocas decenas de miles de católicos en el mundo esperamos con dolor que salga en defensa del pequeño Alfie; le da la estocada final por boca de su presidente, legitimando su asesinato; y el Papa Francisco, titular de todas las Academias Pontificias, que llevan su nombre, calla y mira para otro lado.

El asunto es gravísimo. Gravísimo e inaudito. Esperamos palabras de la Iglesia que desmientan el apoyo de los jueces en palabras de Francisco para la desconexión de la vida de Alfie, y lo que encontramos es cada vez más apoyo por la Iglesia a su muerte. El dolor nos atenaza, y no podemos entender el ABSOLUTO SILENCIO de todos. Incluso de los medios de comunicación católicos. Porque claro, esperarlo de los generalistas ya sería una quimera.

Aquí lo que debiera hacer cualquier medio de la actualmente siniestra Academia Pontificia para la Vida que tuviera algo de conciencia católica y recta, es abandonar de inmediato su puesto. No digamos ya el tal Paglia, que ahomda en este gravísimo pecado. O a lo mejor quien debiera abandonar su puesto es quien da nombre a esta Academia y legitima con su silencio su utilización para estirar el respiradero. Porque esto es ya insostenible.

Entre tanto lo único que podemos hacer desde Adoración y Liberación es seguir denunciando en solitario en España este asunto; y rezar. A Dios rogando y con el mazo dando.

Por ello esta noche un pequeño grupo de católicos vamos a realizar una vigilia de Adoración desde las 22 horas hasta las 8 de la mañana (hora española) para pedir por Alfie Evans; por su recuperación, y si no, al menos, por su no asesinato. Estáis todos invitados a uniros en comunión de adoración ante el Santísimo por esta causa, en cualquiera de esas horas.

Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios os bendiga.

 

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