“Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti”



Conmueve ver como en su oración, Jesús pide por cada uno de nosotros.

Jesús, orante, nos tiene presentes. E intercede por nosotros, porque somos sus más preciadas propiedades.

Gracias Señor, por tu pasión, por tu sacrificio, y por interceder por nosotros y querernos tanto.

                                      Vicente Montesinos

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