El Ayuno del 31 de Octubre: Preparar el alma en la Vigilia de Todos los Santos

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El Ayuno del 31 de Octubre. Vigilia de Todos los Santos

 

Una tradición que prepara para la gloria celestial

El 31 de octubre, día anterior a la Solemnidad de Todos los Santos, era tradicionalmente un día de ayuno y abstinencia en la Iglesia Católica. Esta práctica, profundamente arraigada en la espiritualidad antigua, servía para purificar el alma y prepararla para celebrar con devoción la gloria de los santos que gozan ya de la presencia de Dios.

Antes de las reformas litúrgicas modernas, las vigilias eran momentos de penitencia y oración. Así, el fiel se disponía, mediante el sacrificio del cuerpo, a recibir con mayor pureza las gracias del día siguiente.


El sentido del ayuno en la Vigilia

El ayuno nunca fue un fin en sí mismo, sino un medio de conversión y unión con Cristo.
En esta vigilia, los católicos se ofrecían a Dios con humildad, recordando que la santidad —que celebramos el 1 de noviembre— solo se alcanza mediante la cruz, la renuncia y la gracia divina.

El ayuno de este día recordaba la enseñanza de Jesús:

“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste… tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt 6,16-18).

Por ello, el 31 de octubre no era un día de fiesta terrenal, sino una preparación espiritual, un silencio reverente antes del canto triunfante de los santos.


 Cómo se practicaba tradicionalmente

Según la disciplina tradicional:

  • Se hacía una sola comida principal y dos colaciones ligeras.

  • Se guardaba abstinencia de carne.

  • Se recomendaban la oración, la confesión, y la asistencia a la Misa de la Vigilia.

Era un día para ofrecer pequeños sacrificios, meditar sobre la vida eterna y recordar que todos los bautizados están llamados a la santidad.


 Un contraste con el mundo actual

Mientras hoy el 31 de octubre está marcado por celebraciones seculares como Halloween, centradas en el miedo o el disfraz, la Iglesia tradicional proponía ese mismo día como una vigilia de purificación y esperanza.

Recuperar el ayuno de esta jornada es una forma de resistir la cultura del ruido y del consumo, ofreciendo el día a Dios como acto de amor y reparación.


 Por qué recuperar el ayuno hoy

Revivir el ayuno del 31 de octubre puede ayudarnos a:

  • Reencontrar el valor de la penitencia voluntaria.

  • Preparar el alma para celebrar a los santos con mayor fervor.

  • Recordar que la santidad exige sacrificio.

  • Enseñar a las nuevas generaciones el poder espiritual del ayuno cristiano.

Este gesto sencillo, practicado con fe, es una semilla de renovación interior que une al creyente con los santos del cielo.


Oración para la Vigilia de Todos los Santos

Señor Dios, que coronas con gloria a los que te aman,
concédenos prepararnos dignamente en esta Vigilia
para celebrar la santidad de tus hijos.
Haz que, mediante el ayuno y la oración,
purifiquemos nuestro corazón
y nos unamos al coro de los bienaventurados en el cielo.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.


El ayuno del 31 de octubre no es una simple costumbre del pasado: es un acto de fe viva que prepara al alma para la eternidad.
En una noche donde el mundo se disfraza, el cristiano se descubre: hijo de Dios llamado a la santidad.


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