Oración al Santísimo Sacramento: Adoración de Fe, Silencio y Presencia Real
Oración al Santísimo Sacramento
La Oración al Santísimo Sacramento es un encuentro íntimo con Cristo, presente en la Eucaristía bajo las especies del pan consagrado.
Esta devoción, profunda y antigua, manifiesta nuestra fe en la Presencia real y anima el corazón del creyente a adorar, contemplar y responder al amor sacramental del Señor.
Es una forma de oración que trasciende palabras: en silencio, ante el Sagrario o el copón, reconocemos a Jesús “totus Christus”, con toda su persona viva y divina, y abrimos el alma a su misterio.

La Hora Santa, inspirada en la súplica de Jesús en Getsemaní —“quedad aquí y velad conmigo una hora” (Mt 26, 38–40)— es una práctica ejemplar de esta devoción, enriqueciéndose con indulgencias espirituales.
ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Señor mío Jesucristo,
que por amor a los hombres estáis día y noche,
en el Sacramento, lleno de compasión
ternura, esperando,
Mamando y acogiendo a los que vienen a visitaros,
creo que estás realmente presente en el Misterio
del Altar, te adoro desde el abismo de mi nada;
doy gracias por todos los beneficios que me has
dispensado, especialmente por haberte dado a mí
como Alimento; por haberme dado por Abogada
a tu Santísima Madre y por haberme llamado a
visitarte en esta iglesia.Bendigo hoy tu amadísimo
Corazón y lo hago por tres motivos:Primero,
en acción de gracias por tan
señalado beneficio;– Segundo, para compensar las injurias que has
recibido de tus enemigos en este Sacramento;Tercero, para adorarte, con esta visita, en
todos los sagrarios de la tierra donde eres menos
venerado y más olvidado.Jesús mío, te amo de todo corazón.
Me pesa
inmensamente haber disgustado, tantas veces, à
tu Bondad Infinita.Me propongo con tu gracia no
tenderos nunca más. Y ahora, miserable como
soy, me consagro enteramente a Ti.Renuncio a mi voluntad, afectos, deseos,
a todo lo que tengo y todo
te lo doy. De ahora en adelante haz de mí y de todo
lo que es mío lo que te plazca.Sólo pido y quiero
tu santo amor, la perseverancia final, el perfecto
cumplimiento de tu voluntad.Te encomiendo las almas del Purgatorio,
las más devotas del Santísimo Sacramento y de la Santísima Virgen
y, en especial, a mis queridos parientes difuntos.
También te encomiendo los pobres pecadores.Por fin, uno todos mis afectos a los de tu amadísimo
Corazón y, así unidos, los ofrezco al Padre Eterno,
pidiéndole, en tu Nombre, se digne aceptarlos por
amor a Ti.Amén.
“Que la humildad de tu corazón frente al Santísimo Sacramento sea semilla de transformación divina. Permanece con Él en adoración, y si su Amor te mueve hoy, colabora con nuestro Apostolado —por Bizum, PayPal o transferencia— o visita nuestra Tienda para sostener esta obra de santidad. Unidos en Jesús Sacramentado, ¡seamos luz en el mundo!”
Revelaciones sobre los Tres Días de Oscuridad de Nuestro Señor al Santo Padre Pío (1959)
