Pedir la Fe de Elías: Un Clamor Urgente para un Tiempo de Apostasía
Una fe que no se deja arrastrar por la mayoría
Pedir la Fe de Elías
“Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”
(Santiago 5:17-18).
1. El contexto histórico de la fe de Elías
En los días del profeta Elías, Israel vivía una profunda decadencia espiritual. El rey Acab y la reina Jezabel habían introducido oficialmente el culto a Baal, reemplazando la adoración al Dios de Israel por ritos paganos y prácticas inmorales (1 Reyes 16:30-33).
El pueblo, confundido y dividido, vacilaba entre servir a Jehová o seguir a los ídolos. Fue en ese ambiente hostil y peligroso donde Dios levantó a Elías, un hombre cuya fe lo sostuvo para confrontar la apostasía de su tiempo.
2. Características de la fe de Elías
A. Una fe que no se deja arrastrar por la mayoría
En el Monte Carmelo, Elías declaró:
“Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?
Si Jehová es Dios, seguidle;
y si Baal, id en pos de él”
(1 Reyes 18:21).
Aunque estaba solo contra cientos de falsos profetas, Elías no comprometió la verdad.
Aplicación actual: En un mundo que redefine la verdad y llama “bien” al mal (Isaías 5:20), necesitamos una fe que permanezca firme, aunque seamos minoría.
B. Una fe que ora con autoridad
Elías no sólo predicaba, también oraba con poder.
Santiago nos recuerda que su oración cerró los cielos y luego los abrió. Esto no fue un acto mágico, sino la expresión de una fe absoluta en que Dios cumpliría Su palabra (1 Reyes 17:1; 18:41-45).
Aplicación actual: En tiempos donde muchos oran sin esperar respuesta, debemos pedir la fe de Elías, que ora sabiendo que Dios escucha y responde conforme a Su voluntad (1 Juan 5:14-15).
C. Una fe que desafía al enemigo sin temor
Frente a los profetas de Baal, Elías clamó:
“Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios”
(1 Reyes 18:37).
La fe de Elías no buscaba su propia gloria, sino que el pueblo volviera a Dios.
Aplicación actual: Hoy, la batalla no es contra carne y sangre, sino contra fuerzas espirituales (Efesios 6:12). La fe de Elías nos da valor para enfrentar la mentira con la verdad, el engaño con la Palabra, y el miedo con la certeza de que Dios pelea por nosotros (Éxodo 14:14).
D. Una fe que confía en la provisión de Dios
Durante la sequía, Dios sustentó a Elías de formas milagrosas:
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En el arroyo de Querit, los cuervos le llevaban pan y carne (1 Reyes 17:4-6).
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En Sarepta, la harina y el aceite no escasearon (1 Reyes 17:14-16).
Aplicación actual: En tiempos de crisis económica o escasez, la fe de Elías nos recuerda que Dios sigue siendo nuestro proveedor (Filipenses 4:19).
E. Una fe que se levanta aun cuando siente miedo
Después de su gran victoria en el Monte Carmelo, Elías huyó por miedo a Jezabel (1 Reyes 19:3-4).
Sin embargo, Dios lo fortaleció y lo envió nuevamente a la misión.
Aplicación actual: La fe de Elías no es la de un superhombre intocable, sino la de alguien como nosotros, que se levanta en el poder de Dios incluso después de caer.
3. Por qué hoy debemos pedir la fe de Elías
Jesús advirtió que antes de Su regreso habría gran engaño y enfriamiento del amor (Mateo 24:10-12).
El apóstol Pablo habló de una apostasía antes del fin (2 Tesalonicenses 2:3).
En este contexto, la fe de Elías es una necesidad urgente para:
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Resistir la presión de la cultura que rechaza la verdad.
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Permanecer firmes en la Palabra cuando muchos se aparten.
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Orar con eficacia en medio de la batalla espiritual.
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Confiar en la provisión de Dios en tiempos de escasez.
4. Una oración para este tiempo
Señor, vivimos días de confusión y apostasía. Danos la fe de Elías: una fe que no se rinde ante la presión, que ora con autoridad, que desafía al enemigo con valentía y que confía en Ti para cada provisión.
Que podamos mantenernos firmes hasta el día en que Tú vengas.
Amén.

