29 de Enero. Festividad de San Valero

San Valero fue un obispo de Zaragoza (España) en el siglo IV y es el patrón de la ciudad. Se le conoce por su defensa del cristianismo en tiempos de persecución y por su papel en la expansión de la fe en Hispania.

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Nacimiento y Vida

Se cree que San Valero nació en Zaragoza en el siglo III. Fue obispo de esta ciudad y trabajó en la evangelización del territorio. Su principal discípulo fue San Vicente Mártir, a quien envió a predicar la fe cristiana. Durante el gobierno del emperador Diocleciano (284-305), el cristianismo fue duramente perseguido en el Imperio Romano, y San Valero sufrió las consecuencias.

Según la tradición, tenía dificultades para hablar, por lo que delegaba la predicación en San Vicente. Ambos fueron arrestados por el gobernador Daciano y llevados a Valencia. Mientras San Vicente fue martirizado cruelmente, San Valero fue exiliado a Enate, en la actual provincia de Huesca.

 

29 de Enero. Festividad de San Valero
29 de Enero. Festividad de San Valero

 

Muerte y Legado

San Valero murió en el exilio alrededor del año 315. Su festividad se celebra el 29 de enero, especialmente en Zaragoza, donde se conmemora con una tradicional fiesta en su honor.

Sus restos se veneran en la catedral de La Seo en Zaragoza. Es recordado como un obispo ejemplar y un firme defensor de la fe cristiana durante las persecuciones romanas.

 

No se conocen milagros específicos atribuidos a San Valero, pero su vida fue considerada un testimonio de santidad y fe inquebrantable. La tradición cristiana lo recuerda principalmente por su labor evangelizadora y su firmeza durante la persecución romana.

 

 

Oraciones a San Valero

 

Aunque no hay oraciones directamente escritas por él, existen plegarias dedicadas a su intercesión.

Aquí tienes una oración tradicional en su honor:

 

Oración a San Valero

*”Oh glorioso San Valero, pastor fiel y celoso de tu pueblo,
que con humildad y fortaleza supiste guiar a la Iglesia de Zaragoza,
intercede por nosotros ante el Señor,
para que sepamos seguir tu ejemplo de fe y valentía.

Tú que sufriste el exilio por proclamar la verdad de Cristo,
danos la fuerza para permanecer firmes en nuestra fe
y la gracia de vivir en caridad y unidad.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.”*

 

 

 

 

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