Salmo 30: Gratitud y Esperanza en Medio de la Prueba
Súplica confiada y acción de gracias. Por Victoria Castañeda

Victoria Castañeda
Corresponsal AyL
Venezuela

El Salmo 30 es un canto de alabanza y gratitud a Dios por su misericordia y fidelidad. Se atribuye al rey David y fue compuesto, según la tradición, para la dedicación de su casa o del Templo. Este salmo refleja la experiencia de alguien que ha pasado por el sufrimiento, pero ha sido restaurado por la gracia divina.
A lo largo de sus versos, se resalta el contraste entre el llanto y la alegría, el dolor y la sanidad, recordándonos que “el llanto puede durar una noche, pero la alegría llega por la mañana”. Es un himno de esperanza que nos enseña a confiar en Dios en todo momento, incluso cuando enfrentamos pruebas o momentos de debilidad.
Te invitamos a rezar el Salmo 30 y dejar que sus palabras renueven tu fe, recordándote que Dios transforma el lamento en gozo y nos sostiene con su amor eterno.
Salmo 30
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mi;ven a prisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;por tu nombre dirígeme y guíame:
sacame de la red qué me han tendido,
porque tú eres mi amparo.En tus manos encomiendo mi espíritu
tú el Dios leal, me liberarás.Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos e los siglos.
Amén.

