La adoración conduce hacia la liberación porque Yahweh Sebaot nos ama y siempre cumple sus promesas.

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Abraham García González

Corresponsal AyL

España

27 de octubre de 2024

 

 

 

Son de sobra conocidas para los católicos las abundantes gracias que se reciben a través de la adoración eucarística. Por supuesto, el Señor nos escucha estemos donde estemos, pero en el Santísimo Sacramento del altar Él está realmente presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad, y cuando vamos a adorarle, a pasar un rato con Él, es frecuente que nos hable con claridad en los momentos más inesperados. Él nos muestra su infinito e insondable amor, respondiendo con frecuencia a nuestras inquietudes, sanando las heridas de nuestra alma e incluso aliviando cualquier problema de salud por la fe en Él, a veces haciendo milagros de sanaciones completas. Por supuesto, por amor a Dios, no debemos ir por mero interés egoista esperando esas cosas, sino simplemente para adorarle, pero la verdad es que es tan insondable su amor infinito por nosotros que uno termina saliendo como nuevo.

 

El apostolado de Adoración y Liberación lleva un hermoso nombre, claramente inspirado por el Paráclito a su director, Vicente Montesinos, y lo lleva porque precisamente promueve en estos tiempos oscuros la adoración eucarística, importante para alcanzar nuestra liberación. Es, de hecho, nuestra liberación lo que esperamos, de acuerdo a la palabra de Dios, o lo que es lo mismo, de acuerdo a las promesas de Cristo. Esperamos la gloriosa segunda venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en gloria y majestad. ¿Y cómo lo hacemos? En la Iglesia del desierto espiritual, la verdadera, la de Cristo, la que con enorme sufrimiento está viviendo su pasión, esa que está fuera de los templos usurpados, en las catacumbas, la conformada por el resto fiel, y que según indica Apocalipsis 12:6 permanece alimentada durante 1.260 días (*1).

 

Dios nos ama y siempre cumple sus promesas. El Señor se asegura de recordárnoslo, y para ello no deja de alimentarnos en el desierto en el que nos encontramos, para que seamos capaces de perseverar hasta el final sin que decaigan fe, esperanza y caridad.

 

Jesús es el perfecto maestro y el mejor médico. Él nos habla y nos sana. Por un lado lo hace a través de sus páginas, dado que Él es el verbo encarnado, la palabra de Dios, la Biblia. Por otro lado, lo hace directamente cuando estamos orando, meditando, durmiendo, paseando, trabajando, contemplando la creación, etc. Son bellísimos los detalles que tiene con nosotros, y sólo debemos estar atentos porque aunque no nos demos cuenta, Él nunca nos abandona. Es más, Él nos espera a todos, deseando que fijemos nuestra mirada en Él.

 

“Señor, no soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme”.

 

Uno de esos días en los que estuve adorando al Señor fue el pasado jueves 3 de octubre. Estuve un rato por la tarde en una bella capilla del centro de Madrid —cuyo nombre prefiero no decir en el presente artículo— a la que me gusta ir a adorarle un rato por el silencio que hay y la paz que se siente allí, pero por primera vez viví una dolorosa situación. Había unas monjas haciendo un muy buen rezo de los misterios luminosos del Santo Rosario en voz alta para hacernos partícipes a los allí presentes. Ese día las intenciones eran para pedir por la paz en el mundo, lo que me pareció muy adecuando tras la nueva oleada de hostilidades en Oriente Próximo entre Israel y los países vecinos. Se ofreció un misterio por cada continente, y hasta ahí todo bien. Sin embargo, llegaron las letanías a la Santísima Virgen, y ahí escuché claramente esa palabra inventada por los globalistas, y por supuesto, por su jefe “religioso” Bergoglio, que inventó una en la que se dice “Auxilio de los migrantes” (*2). Desde luego, no dije “Ruega por nosotros” y sentí dolor ante el adormecimiento de tantos religiosos por quienes hemos de rezar mucho. Después del Santo Rosario siguieron con el rezo de un salterío en el que las monjas pidieron explícitamente con bastante fervor por la salud y las intenciones del mal llamado papa Francisco. Sentí dolor de nuevo y tampoco seguí la oración en ese momento. Tras finalizar estas oraciones estuve un poco más de tiempo con la intención de adorar al Señor ya de nuevo en una situación de silencio en la capilla.

 

Al salir a la calle, me fui andando hacia casa, y mientras lo hacía, empecé a hacerme preguntas en oración, trasladando mis inquietudes sobre los falsos profetas y los herejes, incluido Bergoglio. Las respuestas llegarían por la noche, unos minutos después de la medianoche, ya siendo 4 de octubre. Fueron bastante claras y contundentes.

 

Pero antes de todo esto, siendo aún por la tarde, por la calle, estando ya cerca de casa, tuve una inspiración acerca de algo que se me había pasado por la cabeza meses atrás y que en su momento comenté en privado con varios hermanos en la fe muy queridos. Lo que se me había pasado por la cabeza era sobre el archiconocido y tremendamente discutido acontecimiento escatológico del arrebatamiento, del cual no hay ninguna postura oficial de la Santa Madre Iglesia y hay distintas interpretaciones sobre su naturaleza, es decir, en qué consiste, a qué se refiere la palabra de Dios. Lo que llevo un tiempo creyendo es que el arrebatamiento (al que los protestantes llaman rapto) no es más que el Gran Aviso (*3), y no un rapto físico. Teniendo en cuenta que el Gran Aviso será una iluminación de las conciencias que según se dice será un segundo Pentecostés, la idea consiste en que los arrebatados serán todos aquellos más cercanos a Dios (los simbolizados por los 144.000 en Apocalipsis 14) que recibirán gracias tan abundantes que quedarán marcados sin posibilidad de que el enemigo les pueda hacer caer por mucho que lo intente, por grande que sea la crueldad de las amenazas, presión, persecución, torturas, etc. Bueno, pues resulta que esta inspiración que me vino pensando en el arrebatamiento o rapto me condujo de forma directa a acudir al capítulo 53 del libro de Isaías, más concretamente al versículo 8, y cuál fue mi sorpresa que al leerlo vi que dicho versículo utiliza la palabra “arrebatado” y profetiza claramente el sacrificio de Jesús así como a la injusticia cometida contra Él. Pues bien, horas más tarde, contándole esto a mi madre por Telegram a las 23:32 de ese mismo día 3 de octubre me sucedió algo sobrenatural con el teclado del ordenador, que se me bloqueó, como si se hubiera quedado una tecla pulsada. Esto es realmente asombroso porque me condujo a San Lucas 23:32, que va claramente en consonancia con Isaías 53:8 y desde luego lo interpreté como una confirmación de la inspiración que tuve horas antes.

 

Más tarde, poco después de la medianoche, siendo por lo tanto ya día 4 de octubre, navegando por YouTube con el teléfono móvil y estando mi ordenador personal encendido, encontré un vídeo sobre el peligro del budismo. Lo encontré en un canal con bastantes buenos vídeos de sana doctrina pero lamentablemente bergogliano al que con mucho dolor por ese motivo no haré propaganda aquí. Lo explicaba a través del testimonio de una experiencia cercana a la muerte (ECM) de un ex-monje budista que estuvo en el Infierno, volvió para tener una segunda oportunidad, se convirtió al catolicismo, lo empezó a promover y el gobierno de su país cuya religión oficial es el budismo lo empezó a considerar una amenaza, lo encarceló y al parecer no se sabe con certeza qué fue de él.

 

Mientras estaba escuchando el vídeo, me agaché para bucar algo en un cajón con material de oficina, a varios metros distanciado del PC, y de repente escuché el típico sonido que reproduce el sistema operativo Microsoft Windows cuando conectas o desconectas un dispositivo USB, y realmente sucedió porque parpadearon dos LED azules del switch que tengo a la vez que ese sonido sonaba, sin ni tan siquiera rozar el ordenador. Esto no tiene ninguna lógica porque eso sólo puede pasar si desconectas las clavijas de los dispositivos o pulsas un conmutador que tiene el switch.

 

Esto sucedió dos veces seguidas, y ambas veces me dio por fijarme en la pantalla del teléfono móvil. La primera de ellas eran las 00:10 y la segunda las 00:11. Por otra parte, vi que el nivel de carga de la batería era del 56%. Esto me llevó a pensar en Isaías 56:10-11. Me dirigí a ese capítulo y me encontré que con dos versículos contra los malos pastores que sin duda eran una respuesta a las preguntas que en oración me hacía tras salir de adoración eucarística horas antes. Personalmente no tengo ninguna duda de que lo que sucedió con el switch fue de origen sobrenatural porque lo comprendí como una respuesta del Señor. Acudí a una de las dos ediciones que tengo de la fabulosa Biblia comentada por Monseñor Straubinger en formato digital y me quedé anonadado al encontrarme con los siguientes versículos enormemente significativos que dicen lo siguiente:

 

“[10] Los atalayas de (Israel) son ciegos todos, no entienden nada; todos son perros mudos que no pueden ladrar; soñolientos, dormilones que aman el sueño. [11] Y estos perros son voraces, jamás se hartan; los mismos pastores no entienden, cada uno de ellos sigue su propio camino; cada cual va tras su propio interés, hasta el último.”.

 

Además, consulté también el comentario que Monseñor Straubinger hace al versículo 10, y me quedé más anonadado aún, sintiendo absolutamente que el Señor literalmente me estaba hablando en esos momentos. Dicho comentario dice lo siguiente:

 

“Atalayas (versículo 10) llama el profeta a los caudillos y sacerdotes. ¡Ay de ellos si persiguen sus propios intereses, si viven cómodamente, si se callan ante los abusos como perros mudos, si se dejan guiar por razones políticas y personales en vez de predicar y practicar la doctrina que predican!”

 

Esta respuesta sorprendente horas después de darle muchas vueltas a estas cosas en oración, es un ejemplo claro de que Jesucristo es la palabra de Dios, y me recuerda a San Mateo 16:16, el importantísimo versículo en donde San Pedro confiesa la identidad de Jesús definiéndolo como el Hijo de Dios vivo.

 

Ya por la tarde del viernes día 4 de octubre de repente me vino inesperadamente a la mente otra inspiración relacionada con la señal del teclado del ordenador de la noche anterior a las 23:32. Esta vez en vez de acudir al Evangelio según San Lucas, acudí al profeta Jeremías. Sorprendentemente me encontré de nuevo con otro versículo relacionado con los falsos profetas y su suerte por ir contra Dios al leer Jeremías 23:32, lo que respondía a otra de las cosas que más me inquietan, que además es uno de los frentes de batalla del apostolado de Adoración y Liberación.

 

Me refiero a los falsos profetas que habitualmente divulgan sus mensajes a través de diversos canales de YouTube con una tremenda cantidad de seguidores, y ademas frecuentemente bergoglianos. Un buen ejemplo que sirve como denuncia sería mi categórico juicio contra todo lo que dice el sacerdote canadiense Michel Rodrigué que asegura recibir muchos mensajes del Cielo y goza de una tremenda popularidad. Esto lo digo porque lleva años profetizando falsedades de una manera a mi juicio tremendamente nociva. Además, la naturaleza de sus mensajes, más que acercar a las almas a Dios alimentando la dimensión sobrenatural de la fe, lo que creo es que propician lo contrario porque son mensajes catastrofistas que despiertan el primitivo instinto humano de supervivencia por el natural miedo a la muerte física. Una vez más, sentí que Jesús me estaba respondiendo de nuevo.

 

Después tuve otra vivencia de nuevo sorprendente, en la madrugada del 4 al 5, es decir, del viernes al sábado, en la que me puse a rezar el Santo Rosario con Benedicto XVI en latín a través de YouTube cerca de las 4:00 AM. De nuevo con un comportamiento inexplicable de rodillas frente al ordenador sin rozarlo. Mientras lo estaba rezando, esto sucedió dos veces. La primera a las 03:46 AM y la otra a las 3:59 AM. Esto me condujo a Isaías 46:3 y a Isaías 59:3, que asombrosamente versículos que leídos juntos cobran mucho sentido y una vez más son duras palabras de Dios contra la casa de Israel, que le siguen dando la espalda.

 

“Escuchadme, casa de Jacob, y todos los supervivientes de la casa de Israel, los que habéis sido transportados desde el seno, llevados desde el vientre materno, porque vuestras manos están manchadas de sangre y vuestros dedos de culpa, vuestros labios hablan falsedad y vuestra lengua habla perfidia.” (Isaías 46:3 + Isaías 59:3)

 

Llegados a este punto creo que quedan claras dos cosas. La primera es que adorar al Señor conduce hacia la liberación, y por lo tanto hacia la salvación eterna. La segunda es que adorar a ídolos de carne conduce hacia la esclavitud, y por lo tanto hacia la condenación eterna.

 

Fijémonos en Oseas 4:6. Este versículo es una clara condena a los falsos pastores y es perfectamente aplicable muy particularmente al falso profeta Bergoglio, responsable de conducir a millones de almas rumbo al Averno por sus herejías y blasfemias incesantes que conducen a la apostasía (que es el antónimo de conversión), lo que a su vez conduce a la separación del cuerpo místico de Cristo por infidelidad a sus enseñanzas y por lo tanto a la verdadera Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana actualmente en el desierto espiritual (véase Apocalipsis 12:6).

 

Cabe señalar que la parte que dice “también yo me olvidaré de tus hijos” contiene una advertencia de claridad cristalina, y es que ponen su alma en serio peligro de condenación eterna todos aquellos que a estas alturas estén en comunión con Bergoglio, siendo un antipapa y además infiel, por ser anticristiano, y por lo tanto, por mostrarse claramente como un apóstata de la fe. Quien se mantiene obstinadamente unido a él se hace cómplice de su grave pecado contra el Paráclito. Es de capital importancia recordar que la palabra de Dios explica en San Mateo 12:30-33 que ese es el único pecado que no puede ser perdonado.

 

¿Y cómo se está en comunión con Bergoglio? De dos maneras:

 

  1. Aceptándole obstinadamente como papa siendo realmente un antipapa y falso pastor que promueve constantemente enseñanzas contrarias al Santo Evangelio. Esto equivale a aceptar sus enseñanzas como válidas, y es una contradicción absoluta reconocer que es un hereje y simultáneamente reconocerlo como papa (véase Gálatas 1:8-10).

 

  1. No aceptándole como papa pero participando en las misas en las que es nombrado en el canon de la misa, ya que de ese modo se ofrece a Dios Padre el sacrificio oblativo de Cristo en comunión con el cuerpo místico del anticristo (véase San Juan 13:21-27).

 

Con todas estas vivencias que he relatado, ¿está el Señor confirmándonos que este apostolado va por buen camino y por lo tanto es de su agrado? ¿Será por eso que Adoración y Liberación recibe tantos ataques desde hace tantos años y tanto el desprecio como el odio hacia el mismo parece crecer más y más a medida que pasa el tiempo?

 

Llegados a este punto considero muy adecuado el Salmo 73:

 

“Salmo. De Asaf. En verdad bueno es Dios para Israel, el Señor para los de puro corazón.

 

Por poco mis pies se me extravían, nada faltó para que mis pasos resbalaran, celoso como estaba de los arrogantes, al ver la paz de los impíos.

 

No, no hay congojas para ellos, sano y rollizo está su cuerpo; no comparten la pena de los hombres, con los humanos no son atribulados.

 

Por eso el orgullo es su collar, la violencia el vestido que los cubre; la malicia les cunde de la grasa, de artimañas su corazón desborda.

 

Se sonríen, pregonan la maldad, hablan altivamente de violencia; ponen en el cielo su boca, y su lengua se pasea por la tierra.

 

Por eso mi pueblo va hacia ellos: aguas de abundancia les llegan.

 

Dicen: «¿Cómo va a saber Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?»

 

Miradlos: ésos son los impíos, y, siempre tranquilos, aumentan su riqueza.

 

¡Así que en vano guardé el corazón puro, mis manos lavando en la inocencia, cuando era golpeado todo el día, y cada mañana sufría mi castigo!

 

Si hubiera dicho: «Voy a hablar como ellos», habría traicionado a la raza de tus hijos; me puse, pues, a pensar para entenderlo, ¡ardua tarea ante mis ojos!

 

Hasta el día en que entré en los divinos santuarios, donde su destino comprendí: oh, sí, tú en precipicios los colocas, a la ruina los empujas.

 

¡Ah, qué pronto quedan hechos un horror, cómo desaparecen sumidos en pavores!

 

Como en un sueño al despertar, Señor, así, cuando te alzas, desprecias tú su imagen.

 

Sí, cuando mi corazón se exacerbaba, cuando se torturaba mi conciencia, estúpido de mí, no comprendía, una bestia era ante ti.

 

Pero a mí, que estoy siempre contigo, de la mano derecha me has tomado; me guiarás con tu consejo, y tras la gloria me llevarás.

 

¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra.

 

Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre!

 

Sí, los que se alejan de ti perecerán, tú aniquilas a todos los que te son adúlteros.

 

Mas para mí, mi bien es estar junto a Dios; he puesto mi cobijo en el Señor, a fin de publicar todas tus obras.”

 

Estas cosas nos dan esperanza en realidad, porque las siento como mensajes de Dios. Por supuesto, es importante que incesantemente oremos, ayunemos y ofrezcamos al Señor todo aquello que podamos ofrecerle para darle gloria pidiéndo la gracia de la perseverancia final para ser capaces de soportar con paciencia toda forma de martirio durante la pasión de la Iglesia, su novia, ahora en el desierto.

 

Y hablando de la Iglesia en el desierto, diré que justamente la noche de un día tan significativo como el 7 de octubre, en el que se celebra la festividad de Ntra. Sra. del Rosario, me percaté de otra asombrosa coincidencia que enlaza con la asociación que he hecho al principio sobre la adoración eucarística y los 1.260 días de Apocalipsis 12:6. Este año 2024 tenemos en casa un calendario colgado en la pared cuya temática es la adoración eucarística perpetua y está adornado con fotografías de distintas capillas, incluida aquella a la que a veces acudo a adorar al Señor. El calendario es de una asociación católica que hace campañas en defensa de la familia y tiene cierta vinculación con la asociación eclesiástica católica absolutamente mariana de los Heraldos del Evangelio aprobada en 2001 por San Juan Pablo II y también llamada Caballeros de la Virgen en algunos países. El caso es que en la parte inferior de todas las hojas viene un código para hacer donaciones que es 01260. No puedo negar que esta coincidencia llamó enormemente mi atención y lo tomé como otro hermoso mensaje, en este caso muy vinculado a la Santísima Virgen María, que además es precisamente protagonista en Apocalipsis 12, el capítulo que hace una clara referencia a su advocación de Guadalupe, la mujer vestida de Sol con la Luna bajo sus pies.

 

Antes de concluir, ya que he mencionado a la Santísima Virgen María y los Caballeros de la Virgen, me siento impulsado a decir que al igual que el resto de las asociaciones u órdenes religiosas católicas existentes, ésta no es la excepción y por desgracia también está oficialmente unida a la falsa iglesia del falso profeta. En este caso es especialmente doloroso porque a mi juicio es una de las mejores asociaciones aprobadas por la Iglesia Católica, realmente fieles a la sana doctrina, con excepcionales catequesis al igual que sucede con el ICRSS y la FSSPX, que predican bien pero lo arruinan todo por estar oficialmente de forma persistente en comunión con la iglesia del anticristo en ciega obediencia a un impostor a quien Dios no le ha dado ninguna autoridad.

 

Como enseñó el ángel de la paz a los niños pastorcitos de Fátima…

 

“¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!

 

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!

 

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!”

 

Y como indicó el Señor a nuestro amado director espiritual, el rvdo. padre José Pablo de Jesús Tamayo, repitamos una y otra vez…

 

“Te adoro y te desagravio, oh, Jesús hostia, ahora y siempre, aquí y en todo lugar.

 

Te adoro y te desagravio, oh, Jesús hostia, ahora y siempre, aquí y en todo lugar.

 

Te adoro y te desagravio, oh, Jesús hostia, ahora y siempre, aquí y en todo lugar.”

 

Hasta el Cielo no paramos. Santos o nada. ¡Viva Cristo Rey y la Santísima Virgen de Guadalupe!

_____

(*1) Curiosamente, si tomamos el número de capítulo y versículo, tenemos el número 126, que si lo multiplicamos por 10 obtenemos los 1.260 días. Por la forma de obtener el resultado lo primero que se me viene a la mente es el decálogo, los 10 mandamientos. El resto fiel se esfuerza con ayuda del Señor en obedecerlos todos escrupulosamente soportando el martirio durante ese periodo conocido como Gran Tribulación, el más abyecto y satánico de la historia de la humanidad, dentro del mejor refugio, que es María Santísima, la mujer vestida de Sol con la Luna bajo sus pies coronada con 12 estrellas, Madre de la Iglesia, y por supuesto el Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad.

 

(*2) Los vocablos que se han utilizado de toda la vida son inmigrantes y emigrantes, pero a mi juicio, lo lógico, lo patriótico y lo católico por su significado sería decir “emigrantes”. Esa es la única palabra a la que le encuentro un sentido positivo, ya que todos deberíamos amar a nuestra patria y desear que ésta sea para Gloria a Dios. El término “emigrante” encierra la añoranza y amor por la tierra que te viste obligado a abandonar por las circunstancias de la vida.

 

(*3) El «Gran aviso» —también conocido como «Iluminación de las conciencias»— será un fenómeno de caracter sobrenatural donde se producirá un encuentro personal místico con Cristo que vivirán simultáneamente durante alrededor de 15 minutos todos los seres humanos mayores de 7 años, sean creyentes o ateos, pertenezcan a la raza, cultura o religión que pertenezcan, sin distinción, en el mundo entero. Será muy duro porque cada ser humano verá su alma tal como lo ve Dios —las buenas obras y los pecados— y nadie sufrirá ningún daño ni será condenado, pero cada uno sabrá dónde iría si muriese en ese momento. Es un regalo de la misericordia divina, para que todo el mundo tenga la certeza de que Dios existe y la humanidad tenga la oportunidad de pedir perdón y convertirse. Se producirá tras un cataclismo cósmico que hará que se forme una gran cruz en el cielo. Este fenómeno fue profetizado por la Virgen en Garabandal, pero en realidad se puede encontrar en la Biblia nombrado de otras maneras según estudios de exégetas. Este acontecimiento precede al «Gran milagro».

Otros artículos del autor:

 

La Gran Tribulación. Por Abraham García

 

 

Pedir y agradecer . Por Abraham García

 

 

 

El anticristo y el tiempo de justicia. Por Abraham García

 

 

 

La oración del “Te ígitur” . Por Abraham García

 

 

 

 

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