Perdonarme, liberarme y bendecirme a mí mismo.
Tres oraciones cortas para repetir cada día , al empezar o finalizar el día.

Perdonarme a mí mismo es un acto de humildad y aceptación profunda, una reconciliación personal que se realiza bajo la luz de la fe y el amor divino. A través de esta oración, nos dirigimos a Jesús, invocando su nombre y el poder del Espíritu Santo, para alcanzar la misericordia del Padre.
Es un momento de introspección y sanación, donde reconocemos nuestras faltas y buscamos el perdón divino, al tiempo que aprendemos a amarnos y aceptarnos tal como somos. Esta oración nos guía en un camino de autoaceptación y amor propio, reflejando el amor incondicional que Dios tiene por cada uno de nosotros. Con fe y devoción, nos entregamos a este proceso de perdón y sanación interior.
Perdonarme a mí mismo
En tu nombre, Señor Jesús, por el poder del Espíritu Santo,
para la gloria del Padre,te pido perdón por todos mis pecados.
Cúrame de toda herida producida por mis pecados.
Me acepto tal cual soy, con mis defectos y limitaciones, y con las cualidades que me has dado.
Me amo tal como soy porque tú, Jesús, me amas con un amor personal y para siempre;
me has amado el primero, y nada, sino mi propia infidelidad, podrá separarme del amor que me tienes.
Amén.

Liberarme a mí mismo es un acto de entrega y confianza en la misericordia divina. En esta oración, invocamos el nombre de Jesús y el poder del Espíritu Santo, buscando la liberación de todo lo que nos aflige y oprime.
Es una súplica sincera para ser liberados del miedo, la ansiedad, el odio y cualquier forma de negatividad, reconociendo que solo en Jesús encontramos nuestra verdadera liberación y paz. Con humildad y fe, pedimos ser liberados de todo aquello que nos impide vivir plenamente en el amor y la gracia de Dios.
Liberarme a mí mismo
En tu nombre, Señor Jesús,
por el poder del Espíritu Santo, para la gloria del Padre,
líbrame de todo miedo, temor, angustia o ansiedad.
Jesús, mi Salvador, líbrame por encima
de todo de cualquier forma de odio, orgullo y agresividad,
de todo rencor y deseo de venganza.Líbrame de todo sentimiento de culpabilidad,
inseguridad e inferioridad.Reconozco humildemente que tú eres mi único Liberador.
Jesús Misericordia confío en ti.Amén

Bendecirme a mí mismo es un acto de profunda humildad y apertura al amor divino. En esta oración, nos dirigimos al Señor Jesús para que nos purifique y nos llene con su Espíritu Santo.
Pedimos que su señorío se establezca en cada aspecto de nuestra vida, despojándonos de todo orgullo y vanidad que impidan la acción de su Espíritu. Rogamos por la sustitución de nuestras debilidades por su Espíritu de humildad y santidad. Con fe y devoción, buscamos las bendiciones y el amor de Jesús, confiando en su poder transformador y misericordioso.
Bendecirme a mí mismo
Señor Jesús, purifícame en tu Preciosísima Sangre y por el
poder de tu Espíritu Santo.Establece tu señorío sobre todo mi ser.
Despójame de todo orgullo, de toda vanidad,
de todo lo que obstaculiza la acción de tu Espíritu Santo.
Ven y sustitúyelo por tu Espíritu de Humildad y Santidad.
¡Señor Jesús, derrama sobre mí tus Bendiciones y tu Amor!
Amén
OTRAS ORACIONES PUBLICADAS:
Mis oraciones de la mañana. Por Abraham García González (DESCARGA PDF)
ORACIÓN PROTECCIÓN ÁNGELES. Oración dictada por la Santísima Virgen Maria
ACCEDE A LAS MEJORES LECTURAS CATÓLICAS PINCHANDO ESTA IMAGEN
ACCEDE AL NUEVO CATÁLOGO DE LA TIENDA AYL PINCHANDO ESTA IMAGEN


